Ciento cuarenta y cuatro días. Largos. De sensación de purgatorio forzado. De injusticia. De dolor. Días en los que todavía se sentía en el alma el frío filo de las palabras de Diego, del “me cortaron las piernas” en Dallas después de que la (no) enfermera Sue Ellen se llevara de la mano a Maradona del campo de juego del entonces Foxboro Stadium de Chicago, del dóping. De la eliminación contra Rumania en pleno shock. Del adiós a Coco Basile y la bienvenida a Daniel Passarella.
Poquito más de cuatro meses estuvo la #10 de la Selección guardada en los baúles de Ezeiza antes de que el dorsal cambiara de estampado. ¿Qué habrá sentido el utilero al bajar la plancha sabiendo que al alzarla no aparecería el apellido que hasta la llegada de Lionel Messi era sinónimo de esos dos dígitos? Esa misma casaca a bastones que ahora está colgada en el estudio de Marcelo Espina.
“Ese cuadro lo tuvo un tiempo mi hija y ahora hace un par de años me lo traje de vuelta y lo tengo acá. Todavía tengo que enmarcar la azul, ¿viste? La alternativa, que también la tengo… No sé, qué sé yo, a veces la veo. Yo soy medio raro, soy poco sentimental por esas cosas, pero obviamente que muchos me recuerdan por eso también. Y bueno, después de lo que sucedió, de que Leo anunció que no va a seguir, esto se potenció más…”, le cuenta el ex enganche a Olé.
Espina ahora es integrante del staff periodístico de ESPN. Pero la despedida de Messi y la inminente transición de la camiseta más icónica de la Selección lo puso nuevamente en foco: fue él el primero que usó la #10 desde aquel 2-1 ante Nigeria en el Mundial de los Estados Unidos, cuando Maradona se perdió por un túnel oscuro hacia el control de sustancias. El que derivaría en el resultado shockeante y el telón de desesperanza cayendo sobre todo un país.
“Me enteré de que me convocaban mirando la tele”, confesó Espina, que con 27 años y todavía siendo jugador de Platense recibió el llamado de Passarella. “Era el primer llamado de Passarella después del Mundial del 94. No me acuerdo qué día fue, pero hasta el partido no fueron muchos los entrenamientos. El día anterior, en el hotel, cuando llegamos de practicar, nos juntó Daniel, hizo una pequeña charla, dijo cómo iba a formar el equipo y ahí aparecí en el once titular. Y cuando terminó de dar la charla dijo: “Ah, y el capitán va a ser Marcelo Espina”. Así, o sea, todo lo tiró y nada más”, recordó.
-¿Y en ese momento sabías también que ibas a usar la 10? ¿Ya te habías enterado?
-Me parece que sí, porque como jugamos 4-3-1-2, el enganche era yo y Ortega y Rambert iban arriba. Sí, podía haber sido Ortega tranquilamente también el 10, porque además Ariel venía de ser convocado en el Mundial del 94.
-¿Y a vos qué te pasó? ¿Tomaste conciencia de que eras el primer 10 después de Maradona?
-No, no. Fue todo tan sorpresivo… El jugador tiene una inconsciencia que vive los momentos con naturalidad: estás en esta burbuja de ser futbolista y como que vas tomando así las cosas que se te van produciendo. Y después la ficha te cae. Yo me empecé a dar cuenta de lo que sucedió incluso fue después de que me retiré. En las últimas semanas han hablado bastante más de mí que en buena parte de mi carrera. Porque con todo esto, después de que Leo dice que no va a jugar más, se empezó a generar todo esto: quién había sido después de Diego. Además se da el después de Diego y el después de Messi, dos jugadores demasiado emblemáticos en la historia de nuestro fútbol. Los mejores del mundo.
-Los contextos esta vez fueron distintos.
-La salida de Diego se dio por otro motivo. Leo acá decide no jugar más con la Selección. Diego no jugó más con la Selección por el doping que se le produjo en Estados Unidos. Pero bueno, como era Diego, a lo mejor pasaban dos años y decía: “Quiero volver a jugar en la Selección”. Y por ahí volvía porque era bastante impredecible. Por entonces las situaciones eran distintas. Pero yo tomé mucho más conciencia de lo que era la Selección Argentina que del lugar que empezaba a ocupar dentro de ese equipo.
-¿Nunca hablaste con Diego de este tema?
-No, nunca. Yo a Diego lo vi pocas veces en mi vida. Jugamos en contra una vez, en Colo Colo-Boca. Después nos vimos en una exhibición que hubo en Santiago también, pero de papi fútbol. Y luego me lo crucé una o dos veces, pero de manera esporádica. Entrando y saliendo de un ascensor una vez: cuando me di cuenta, se estaba cerrando el ascensor y yo ya estaba adentro y él estaba afuera, en el entrar y salir, ¿viste?
-Primero: los jugadores de fútbol tenemos ciertas cábalas con algunas cosas y el tema del número es algo con lo cual te identificás mucho, sobre todo cuando las cosas te van bien. Entonces yo no sé hasta qué punto los campeones del mundo van a querer cambiar su número, por un tema de identificación con el número y porque además les dio suerte. ¿Entendés? Segundo: creo que el entrenador, como decidió lo del capitán, que tiene que visualizar que va a ser casi siempre titular, creo que con el 10 debe ocurrir algo similar. Me parece que Nico Paz tiene las características, porque está mostrando muchas cosas que a futuro le puede entregar a la Selección. Sin embargo, no sé si hoy está dentro de la cabeza del entrenador que es titular indiscutido.
-Me parece que Alexis y Enzo están dentro de esa posibilidad. A mí particularmente me da la sensación de que Enzo, por la función que cumple en el campo, es titular seguro, merodea ese lugar. Pero bueno, Alexis la usa en el Liverpool, Lautaro la usa en el Inter. Aunque insisto: a mí me parece que los campeones del mundo no van a querer cambiar el número.
-Por el peso, ¿se la darías a un jugador de 18 o 19 años como Paz o Mastantuono?
-Eso va un poco por la personalidad del jugador, qué sé yo… No sé hasta dónde. Acá creo que al que le toque jugar va a tener una ventaja: la bendición de Leo, de Messi, que creo que lo va a cobijar. Por las palabras del otro día, por lo que nos ha demostrado a lo largo de toda su carrera, Messi me parece que lo va a bendecir continuamente en el sentido de que lo va a apoyar, lo va a llamar, le va a hablar, lo va a aconsejar. Porque para un jugador verse reflejado en otro jugador está bueno. Obviamente que no estoy haciendo una comparación futbolística, porque con Messi no se puede hacer ninguna comparación futbolística con ninguno de la historia. Pero me parece que va a tener ese apoyo incondicional.
-Leo recibió la 10 de la mano de Maradona, que era su DT. Sabe lo que es ser ungido por otro ídolo. ¿Creés que eso puede influir para que elija hablar con el que sea elegido?
–Puede ser. El peso de la camiseta siempre existe, porque además la 10 en la Selección, en el fútbol argentino, siempre representa algo, ¿no? La estética, el buen juego, el jugador quizás más inteligente, no sé, un poco de eso. Porque no cualquiera usa la 10 en cualquier equipo.
-Vos fuiste el primero de varios que vistieron la 10 post Diego: la usaron desde Espina, pasando por Gallardo, Ortega y hasta Nacho González. ¿Imaginás una transición parecida, que la van a usar varios?
-Hay que ver qué pasa con las convocatorias. Si los campeones del mundo quieren seguir usando su número, que es una percepción que tengo, hay un bloque que hay que separarlo, sacarlo. Y después va a quedar un grupito reducido en el cual van a tener la chance.
-¿No cambiarías el número ni para usar la 10?
– Yo no la cambiaría. Me quedaría con el mío si gané una Copa América, una Copa del Mundo… Con la importancia que tiene en la Selección y que va a seguir teniendo toda su vida, no me extrañaría que Messi le pueda decir a Scaloni, o Scaloni le pueda preguntar a Messi: “Che, ¿quién te gustaría que…?”. Y a lo mejor él le dice: “Me gustaría que fuera tal”, y lo llama, ¿viste? Se hace un poco más fácil.
De Platense hasta la Espina
En aquella primera convocatoria para lucir la 10, Marcelo Espina todavía era jugador de Platense: estaba terminando su segundo ciclo antes de partir a Colo Colo. Identificado con el cuadro de Saavedra y Vicente López, el presente lo emociona: un equipo que con Walter Zunino y Martín Palermo, después, alcanzó los cuartos de final de la Libertadores y está en semifinales de la Copa Argentina, a dos pasos de entrar a una nueva CL.
“Esto superó todo. Estos chicos que consiguieron el título y esta campaña en la Copa Libertadores van a quedar por siempre en la historia del club. Lo viví… A ver, yo soy un hincha más racional, pero a su vez como que pienso las situaciones. Mientras jugaba la Copa Libertadores, obviamente me ponía contento. Me tocaron comentar varios partidos de Copa de Platense y en ese momento de los partidos obviamente me ponía feliz porque ganaba. Pero terminaba el partido y me ponía en la parte más fría de la situación…”.
-A Platense se le van 57 puntos en la tabla y ahora si no me equivoco está en los 30. Son muchos puntos los que va a perder: esperemos que esto no termine repercutiendo dentro de un par de años.
-En términos de aprendizaje, igualmente, este equipo es otro: no son los mismos futbolistas los que arrancaron el 2026 que los que lo terminan, al menos en términos de madurez y competitividad.
-Sí. No sé quiénes ya habían jugado la Libertadores, pero me imagino que pocos lo habían hecho. A medida que vas pasando instancias, te vas enfrentando a mejores equipos y a jugadores que tienen otra historia a nivel internacional, no solo en Sudamérica, sino a nivel europeo. Pero recontra compitió, hizo una Copa extraordinaria y eso significó un ingreso económico para el club que en su historia no había conseguido.
-¿Qué lugar tiene Martín Palermo en la historia del club habiendo hecho esta campaña y llegado además a una final de torneo en 2023?
-Martín nos ha dado lo que decís. Aunque la Copa Libertadores hay que compartirla con Walter Zunino, porque hizo toda la fase de grupos, que era complicada porque estaba Independiente Santa Fe, Corinthians y Peñarol, y salió segundo con mucha autoridad. Y después, Martín lo que ha hecho con Platense, tanto antes, que llegó a la final y la perdió, y ahora, es de mucho valor. De mucho valor. La gente lo quiere, él tiene un perfil re bajo, ya conoce al club, a los jugadores… Ahora están en dos competencias diferentes. La Copa Argentina, para poder tratar de llegar arriba, que es lo que le queda, Atlético Tucumán y después la hipotética final. Pero por otro lado tiene que sacar puntos para engrosar el tema del puntaje general. Porque por lo que te decía antes, se le van muchos puntos. Y ya hemos conocido historias que terminaron mal. Es difícil, pero no te podés relajar, porque si no, cuando te querés acordar ya es tarde.





Deja una respuesta