
«Falta el camperón». River se fue de casa con una temperatura de verano y este viernes aterrizó en Ezeiza con un ambiente invernal, lo que sorprendió a Eduardo Coudet y también a varios de los jugadores que no se llevaron ropa abrigada. En una jornada ideal para descansar, el plantel no tiene tiempo de darse ese lujo. Tal es así que la delegación, para aprovechar al máximo cada minuto en medio de un calendario ajustado, aprovechó el largo regreso desde Venezuela para dormir en el avión y pasó rápidamente del chárter al Camp pensando en los octavos del Apertura frente a San Lorenzo.
Con siete jugadores esperando el reencuentro con sus compañeros tras haberse quedado en Buenos Aires para regular cargas pensando en el primer mata-mata de la era Chacho, pasadas las 11 de la mañana comenzó el penúltimo entrenamiento antes del clásico. Por un lado, hubo trabajos regenerativos para los que hicieron el mayor desgaste en Valencia y trabajos con pelota para el resto, con Montiel, Acuña, Rivero, Moreno, Galván, Vera y Driussi a la cabeza, sumados a Martínez y Subiabre tras no haber sumando minutos por la Sudamericana.

Deja una respuesta