
«Siempre con los pies sobre la tierra, sin creérsela…». Las raíces son indispensables para poder crecer y el mejor fertilizante es la humildad. Joaquín Freitas disfruta de un momento único en su carrera, pero el éxito no lo distrae. Sabe que estar rodeado de la familia y amigos es camino del que no debe desviarse y si bien su presente es River, Acassuso siempre será parte de su pasado. Por eso, en una semana especial, repleta de sensaciones, el joven delantero volvió al club que le permitió debutar en el Ascenso para compartir una charla con los chicos que ahora lo tienen como un gran referente, a horas de cumplir un sueño de Selección con Lionel Messi como protagonista.
Su consolidación en el equipo de Eduardo Coudet no le permitió ir tan seguido como antes a las instalaciones del Quemero para compartir mates con esa gente que lo arropó de chico y observar las jornadas de Juveniles, pero antes de volar rumbo a Estados Unidos para formar parte de la gira previa al Mundial de la Scaloneta necesitaba vivir un momento así.
Entre selfies y autógrafos, con esa personalidad que lo lleva a agarrar la pelota y enfilar hacia el arco rival, sin importar con cuántos defensores tenga que chocar, Freitas no fue un simple invitado de honor. Antes de la despedida, reunió a todos y dejó una gran enseñanza: «Hay que continuar el trabajo que se viene haciendo desde hace muchos años y seguir peleándola, con los valores que demanda este club. Me formaron de muy chico y es lo que me ha llevado al éxito», expresó con una gran madurez a pesar de sus jóvenes 19 años.
De las lágrimas de tristeza y el corazón partido durante el pasado fin de semana por la derrota en la final del Apertura pasó a una sonrisa inmensa por la noticia que sorprendió a toda la familia, que no esperaba una citación de semejante magnitud de forma tan repentina. Pero el fútbol es así. Deja derrotas que duelen y a la vez ofrece nuevas oportunidades y desafíos como el que afrontará en la antesala de la Copa del Mundo. Una experiencia en la que, además de lo futbolístico, podrá conocer al #10.
En la antesala del Mundial de Sudáfrica 2010, cuando un joven Leo se prepara para su segunda gran cita futbolera, Joaquín pateaba sus primeras pelotas con la casaca celeste y blanca del por aquel entonces jugador del Barcelona. Creció disfrutando de sus jugadas, de sus goles, se emocionó al verlo con el trofeo en Qatar y ahora llegará el momento de tenerlo cerca en el día a día, de compartir charlas y claro, de sacarse esa foto única e imborrable.
El llamado de Scaloni para los amistosos ante Honduras e Islandia fue tan repentino que debió tramitar su VISA de urgencia. Para su tranquilidad, este viernes llegó a sus manos y sus vacaciones se transformaron en días de trabajo para disfrutar al máximo. «Mi pequeño gigante, explotados de alegría. Nunca dejes de soñar», fue la frase de su mamá junto a la postal de aquel pequeño Freitas vestido de Messi que hoy no para de crecer.

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