Independiente se jugará mucho más que un pase a los cuartos de final cuando este domingo a las 15 visite a Rosario Central en el Gigante de Arroyito por los octavos del Torneo Apertura. El equipo de Gustavo Quinteros tendrá enfrente no solo a un rival siempre incómodo, sino también a una racha adversa que se volvió una cuenta pendiente cada vez más pesada.
Un historial adverso en el Gigante de Arroyito
El Rojo no logra imponerse en ese escenario desde el torneo 2021, cuando ganó 2-1 con un doblete de Silvio Romero y el descuento de Ignacio Russo. Desde entonces, el historial reciente en Rosario es esquivo: acumula cuatro presentaciones sin triunfos, con tres derrotas (3-0 en la Copa de la Liga 2022, 1-0 en la Liga Profesional 2023 y 1-0 en el Apertura 2025) y un empate 1-1 en la Copa de la Liga 2023. Una tendencia que se profundiza al ampliar la mirada: en sus últimas diez visitas al Gigante, Independiente apenas consiguió dos victorias, además de cuatro caídas y cuatro igualdades.
El contexto, sin embargo, ofrece señales de ilusión. El conjunto de Avellaneda llega fortalecido tras el triunfazo 2-1 ante San Lorenzo en la última fecha de la fase regular, resultado que le permitió terminar quinto en la Zona A y meterse en los playoffs. Del otro lado estará un Central que fue cuarto en la Zona B y que buscará hacer valer la localía.
Independiente busca saldar cuentas pendientes
Además, el equipo de Quinteros viene de mostrar su mejor versión como visitante justamente en el clásico con el Ciclón, una condición que le fue adversa durante buena parte del semestre. Hasta ahora, Independiente sumó apenas nueve puntos de 24 posibles fuera de casa, con dos triunfos, tres empates y tres derrotas, nueve goles a favor y 11 en contra. Su recorrido incluyó paradas en canchas difíciles, con resultados irregulares: empates ante Newell’s, Gimnasia de Mendoza y Boca; victorias frente a Platense y San Lorenzo; y caídas contra Independiente Rivadavia, Instituto y Riestra.
En ese marco, el duelo en Arroyito aparece como una prueba de carácter. No solo para confirmar la levantada futbolística lejos de Avellaneda, sino también para dejar atrás una racha que ya lleva demasiado tiempo. Porque para Independiente, avanzar en el Apertura también implica saldar deudas. Y Rosario, hace rato, es una de las más incómodas.



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