Nadie sabe cuál será el final de esta historia, qué pasará esta tarde en el Metlife de Nueva Jersey. Pero hay algo que debe quedar claro, muy claro. Porque en muchos lugares del mundo se han encargado en tratar de menospreciar a un grupo de jugadores que lleva cinco años en la elite, que ganó dos Copas América, una Finalissima, el Mundial de Qatar y hoy disputará su segunda final consecutiva.
“Sí es verdad que en los últimos partidos hemos visto cosas que nos han extrañado muchísimo, acciones que se dejan pasar. Sobre todo con Argentina”, dijo Aymeric Laporte, uno de los zagueros titulares de España, sumándose a una moda de salpicar de controversias a la Scaloneta.
Y a eso hay que agregarle preguntas acusatorias en la conferencia de prensa de la final, tratando a la Selección de “cancheros” y “provocadores”.
Durante toda la Copa del Mundo, un halo de sospecha desde algunos sectores de algunos países, se puso encima de la Selección. Una Selección que solo respondió en la cancha y ahí intentó demostrar por enésima vez que a las palabras (malintencionadas) se las lleva lo que sucede en el verde césped.
Argentina merece respeto. Un plantel que llegó a Kansas City el primer día de junio y está en el último día de la competencia ganando los siete partidos, sabiendo sufrir, con resiliencia y corazón. Un equipo que le ganó una semifinal épica a Inglaterra y cuyo líder, a los 39 años, no para de ser un ejemplo para todos los que sueñan con ser deportistas.
Esta Selección ha dejado un legado muy grande. Pese a quien le pese. Hace 1.309 días, cuando fue la final en Lusail, el mundo quería que ganara Messi. Hoy algunos (porque hay una mayoría que sigue deseándoles lo mejor al 10 y Argentina) tratan de ensuciar y desviar la atención porque parece que les molesta. Y, entonces, habrá que seguir molestando…





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