Mendoza se paraliza: Gimnasia e Independiente Rivadavia se vuelven a ver las caras en un partido con mucho en juego

Hay partidos que se juegan por tres puntos y otros que representan mucho más. El clásico mendocino es uno de ellos. Gimnasia e Independiente Rivadavia volverán a cruzarse este sábado, desde las 15, en el estadio Víctor Antonio Legrotaglie, en un enfrentamiento que promete emociones fuertes y que tendrá a toda Mendoza pendiente de lo que suceda dentro de la cancha.

El contexto no podría ser mejor. Los dos equipos llegan con buenas campañas en el Torneo Clausura y con la posibilidad de cerrar la fase regular de la mejor manera. El Lobo suma 21 puntos en la Zona A, mientras que la Lepra acumula 22 en la Zona B. Ambos ocupan el séptimo puesto de sus respectivos grupos y necesitan un resultado positivo para asegurar su lugar en los octavos de final. Sin embargo, en un clásico de estas características, la tabla pasa a un segundo plano: ganar significa quedarse con el orgullo de toda una ciudad.

Estoy de vuelta

Por un lado, estará un Gimnasia que tiene motivos para ilusionarse. En su regreso a Primera División este 2026, consiguió resultados importantes que le permitieron ser uno de los grandes protagonistas del campeonato. Incluso, durante varias jornadas supo mirar a todos desde arriba y ocupar el primer puesto de su zona. Ahora, busca sellar la clasificación a los playoffs.

El Mensana quiere ponerle broche de oro a este 2026.El Mensana quiere ponerle broche de oro a este 2026.

Una de las grandes figuras de ese recorrido es Agustín Módica, quien se convirtió en una de las principales armas ofensivas del equipo y pelea en lo más alto de la tabla de goleadores del Clausura. Con nueve tantos, el delantero también consiguió un registro histórico: se transformó en el primer futbolista de Gimnasia en alcanzar esa cifra en un torneo de Primera División.

El Pichi encontró su lugar en el mundo en Gimnasia.El Pichi encontró su lugar en el mundo en Gimnasia.

La casa del Lobo, territorio dificil

El Lobo también encontró en el Víctor Legrotaglie uno de sus principales argumentos. Apenas perdió un partido como local en el Clausura, una estadística que refleja la fortaleza que construyó en su casa. Con su gente detrás y la posibilidad de dar un golpe ante su eterno rival, el Lobo buscará hacer valer esa condición.

Un año para la historia

Por otro lado, está Independiente Rivadavia. El 2026 ya tiene un lugar reservado en la historia grande de la institución. Después de conquistar la Copa Argentina, el equipo de Alfredo Berti afrontó por primera vez la Copa Libertadores y estuvo a la altura del desafío. Terminó invicto y como líder de su grupo, con cinco victorias y un empate, por encima de Fluminense, Bolívar y Deportivo La Guaira.

Su aventura continental llegó hasta los octavos de final, donde quedó eliminado ante el Flu por penales, después de un agónico empate 1-1 en Mendoza. Una campaña histórica que elevó la vara y le dio a la Lepra una dimensión internacional.

La Lepra se dio el lujo de ganar en el mítico Maracaná. Casi nada...La Lepra se dio el lujo de ganar en el mítico Maracaná. Casi nada…

También hay que destacar su recorrido en el campeonato local. La Lepra fue uno de los grandes protagonistas de la temporada y llegó a las últimas jornadas del Clausura con chances concretas de quedarse con el primer puesto de la tabla anual. Durante buena parte del torneo se mantuvo en lo más alto y llegó a ilusionarse con pelear por el título de Campeón de Liga ante rivales como Boca, Rosario Central o Argentinos Juniors.Una muestra más de la consistencia que consiguió el equipo de Alfredo Berti, que no solamente hizo historia a nivel internacional, sino que también se consolidó entre los mejores del fútbol argentino.

Una historia que no tiene dueño

Pero si algo caracteriza a este enfrentamiento es que la historia nunca termina de inclinarse para un lado. La rivalidad lleva más de un siglo y acumula 268 partidos oficiales, con una paridad extraordinaria: 90 triunfos para cada uno y 88 empates. Una igualdad que demuestra que no hay un dueño absoluto del clásico y que cada capítulo puede modificar el orgullo de una mitad de Mendoza.

Este sábado habrá mucho más que una clasificación en juego. Estará la historia, el presente, la ilusión de dos hinchadas y una ciudad que volverá a dividirse en dos. El Lobo quiere hacer pesar su casa; la Lepra, trasladar su gran año al partido más esperado. El último clásico se lo quedó Independiente Rivadavia por 5-1. La mesa está servida para vivir un nuevo partidazo.

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