Secretos de vestuario: el por qué de las arengas y el gesto íntimo de Messi post final :: Olé

A veces el sólo hecho de no salir campeón genera un montón de suspicacias. No es la primera vez que pasa en el fútbol ni será la última. No es la primera vez que a Lionel Messi lo padece en la Selección, pero parecían cosas del pasado, de una década atrás cuando el 10 había decidido renunciar a la Selección. Pero sí llama la atención lo que se fue generando alrededor de una arenga y de acciones que sucedieron en la final ante España.

Recién pasaron 48 horas desde la derrota en la final y -a medida de que transcurren los minutos- las teorías conspirativas de por qué la Selección perdió 1-0 se multiplican. Nadie es sommelier de sentimientos ni se pueden explicar cosas que no necesitan mucha explicación, pero sí es interesante saber cómo fue la previa, el entretiempo y, sobre todo, el post final, con la medalla de subcampeón colgada en el pecho.

Hay varios instantes íntimos de la definición en Nueva Jersey que fueron captados por la transmisión oficial: lo que dijo Messi en la puerta del vestuario antes de salir al campo, lo que pronunció Dibu Martínez en el entretiempo. Pero las eventuales cuestiones internas habrían salido a la luz si el resultado hubiese sido otro -y seguramente los que hoy creen cosas raras, verían exactamente lo contrario.

Que la FIFA bajó la orden de que Argentina no debía ganar el Mundial, que la bandera de Malvinas marcó un antes y un después en las chances de la Selección, que Gianni Infantino fue presionado por la UEFA para que España ganara la Copa… Por estas horas circulan en las redes una serie de versiones disparatadas sobre la derrota de la Selección. Y en ese contexto, Olé pudo reconstruir cómo fue la intimidad del vestuario de la final.

Spoiler alert: sólo se perdió una final, porque el rival fue mejor.

La arenga íntima

La imagen colectiva tiene presente lo que se observó en la transmisión. No obstante, antes de ese extracto televisado, como sucedió en la Copa América 2021 y el célebre «Dibu no le pudo hacer upa a su hija» en el Maracaná, se dio una arenga más profunda, íntima, esa de las que ponen la piel de pollo de sólo escucharlas.

La imagen fue similar a la de Río de Janeiro: todos en ronda, con el capitán Leo hablando, agradeciéndole a sus compañeros por el camino transcurrido, destacando enfáticamente por qué habían llegado hasta la final otra vez. «Fue tremendamente emotiva», le contaron a Olé. Ahí el 10 tocó la fibra íntima de sus compañeros: no se habló de fútbol ni de táctica en ese instante, sino que las palabras fueron directo al corazón.

La charla previa que filma la TV

Así fue la arenga de Lionel Messi en la previa a la final del Mundial.

Habían pasado un par de minutos de ese speech conmovedor de Leo cuando se abrieron las puertas del vestuario para que los jugadores salieran del camarín hacia la salida al pasillo que los llevaría al campo de juego. Algunos aún estaban emocionados por los dichos del 10 y por estar en la previa a la final.

Fue ahí cuando Leo apuntó con sus palabras a otro tópico. «Vamos, muchachos, eh. Tranquilidad, gente, tranquilidad. Lo principal: estemos tranquilos, muchachos. Estemos tranquilos, tranquilidad. Pensemos en jugar, nomás. Olvidémonos de todo. Olvidémonos de todo. Eh. Juguemos, pensemos en jugar, en jugar». ¿A qué se refirió? A todo lo que se había hablado en la previa, cuando el mundo tejía teorías conspirativas paradójicamente contrarias a las que se generaron después del 0-1: de supuestas ayudas a la Selección. Rodri había dicho que «no había que entrar en provocaciones» y a De la Fuente le habían preguntado sobre un «equipo canchero». Por eso quería que sus compañeros se enfocaran en el fútbol.

Las palabras de Dibu en el entretiempo

Lo que dijo Emiliano Martínez en el entretiempo también generó conjeturas. Los jugadores venían de un parate de 25 minutos en el que el cuerpo técnico había marcado los errores tácticos observados pero también desde dónde debía intentar pararse el equipo para tratar de salir del asedio español.

«Dale, con el corazón muchachos, eh . Con el corazón de jugarlo, yendo para adelante, no hacia atrás. Hacia adelante, tenemos más ganas que ellos. Hacia adelante, hacia adelante, hacia adelante, para atrás juegan los cagones, para atrás juegan los cagones, vamos para adelante. Tres pases y encontramos a Leo, tres pases y encontramos a Leo. Vamos a hacerlo nosotros desde atrás, también. Vamos, más que nunca. Más vivos que nunca estamos, eh. Vamos», motivó el 23. Y Messi reforzó: » Vamos muchachos, personalidad, gente, personalidad. La tuvimos siempre, ¿no la vamos a tener ahora? ¡Dale! Personalidad para jugar, vamo’ a jugarla, vamos a jugarla, dale».

Arengas que -de nuevo- hablan de fútbol y de lo mal que la había pasado la Selección en ese primer tiempo, donde casi no pudo tener la pelota ni pateó al arco.

Premiación mirando a la gente

Cómo fue el final de la final también propició teorías sobre por qué la Selección le dio la espalda al festejo español. Está claro que no fue una buena imagen, pero lo que ocurrió se dio de manera natural: los jugadores bajaron de recibir la medalla de plata y con Messi a la cabeza, decidieron ir a saludar al grueso de la gente que ocupaba la tribuna sur del MetLife. El 10 se detuvo, con lágrimas en los ojos y con la medalla colgando, a contemplar el aliento.

Todos se detuvieron detrás del capitán. Aplaudieron a la gente mientras no podían con su alma. Muchos exhaustos, tres lesionados (Cuti, Montiel y Licha), varios acalambrados (el que más, Tagliafico), Paredes dolorido por el golpe en la costilla y todos acongojados por el partido que se había escapado, que España ganó justamente.

Y sobre el rival y más allá de la postura de darle la espalda, los líderes dejaron claro el mensaje: Scaloni felicitó a España en declaraciones post partido y Messi lo hizo explícito en Instagram. Otra prueba: después de la tangana, los argentinos fueron a felicitar a los españoles. Incluso Paredes, quien era el más apuntado por la pelea.

El capitán argentino se quebró frente a los hinchas, que lo abrazaron con un canto ensordecedor luego de la derrota en la final del mundo.

La charla final

El vestuario fue puro dolor. Caras mirando el piso. Muchos llorando desconsolados. Una postal esperable en cualquier lugar íntimo después de una derrota tan importante. El silencio fue lo que predominó en el camarín, hasta que algo lo interrumpió. Cuando todos estaban cambiados, el capitán Messi volvió a juntar al grupo, como lo hizo en la previa al partido.

Con todos presentes -jugadores, cuerpo técnico y los principales colaboradores- el 10 se ajustó la cinta y en un discurso corto los volvió a emocionar. «Solo quiero agradecerles por todo, por estos 50 días y por el esfuerzo. Orgulloso de este grupo», les dijo a todos.

Después, los jugadores se fueron del estadio con los rostros desencajados después de mucho llorar, sin hacer declaraciones, mirando hacia el piso evitando las cámaras. Como por exigencia de FIFA alguien tiene que transitar frente a las cámaras, fue Scaloni quien como líder fue a hablar con los periodistas, dejando que sus jugadores se metieran en el micro. Una forma de arroparlos.

Esa imagen se repitió en la madrugada, en la desolación del Hilton Hills, frente a hinchas que estaban en el lobby o el porche del hotel. Antes de subir al bus, el DT salió a caminar por los senderos frontales del complejo -abrigado porque hacía menos de 15 grados- con los ojos llenos de lágrimas. El dolor se pudo ver en los rostros de todos los que abordaron el colectivo ploteado con la bandera argentina. Pasadas las 3 AM del 20 de julio, la delegación se fue rumbo al aeropuerto de Nueva York, con Scaloni y Aimar en el asiento delantero del ómnibus.

La angustia era evidente.

Qué dijo Scaloni sobre las conspiraciones

Scaloni respondió a eso, con incredulidad, sin entender qué le estaban consultando. «No sé, no veo redes, no tengo… ¿Presiones? No, no tengo idea. No sé de qué me hablás… No sé, no tengo ni idea de lo que me estás hablando». En ese ida y vuelta, el deté también se expresó sobre un supuesto problema provocado por la bandera de Malvinas que se mostró post Inglaterra: “No tengo conocimiento, no sé si en un futuro… no sé, no nos dijeron nada. Me preguntás cosas que no sé… la vi (la bandera) como ustedes».

Se perdió una final. Y duele. Habrá que asimilar la derrota y volver a empezar. Pero sin fantasmas en el espejo retrovisor. La Scaloneta no se lo merece.

NUEVA JERSEY (ENVIADO ESPECIAL).

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