«Todavía no caigo»: la emoción de Espíndola tras el debut en River y sus auspiciosas cifras

Recibir la bendición de Leonardo Ponzio para salir a la cancha como volante central, un puesto emblemático en River, no es un bautismo más. En un partido decisivo en Mar del Plata, donde el equipo tuvo que rendir una prueba de carácter para reponerse rápido del golpe en el superclásico, Santiago Espíndola fue la sorpresa del 11 inicial y vaya si aprobó. Con sólo 18 años, se puso la camiseta número 27, jugó desde el arranque en el José María Minella frente a Aldosivi y redondeó 81 minutos muy auspiciosos, en los que no se notó que se trató de su debut absoluto en Primera División.

Fue un día soñado, el más esperado desde que empezó a dar sus primeros pasos con la pelota. «Todavía no caigo de que haya pasado hoy (jueves), estoy muy contento. Siempre desde que llegué acá a River intenté trabajar y esforzarme mucho para lograrlo», confesó con una sonrisa gigante el pibe nacido en Rojas el 17 de marzo de 2008, todavía con las pulsaciones altas tras el valioso 2-0.

La historia de esta joyita del semillero millonario, a quien la dirigencia ya blindó con contrato hasta diciembre de 2030 y una cláusula de rescisión de 100 millones de euros, tiene un recorrido muy particular. Captado en 2021, a los 13 años, mientras jugaba en Argentino de Rojas, llegó a Núñez como enganche y hasta tuvo pruebas de lateral derecho, antes de que en Inferiores lo moldearan como mediocampista central/interno por su lectura y despliegue. Con Enzo Pérez y Enzo Fernández como espejos en el puesto, con la Selección Argentina fue campeón en L’Alcúdia 2025 y viene de ser medalla de plata en los Juegos Suramericanos 2026.

Ante las ausencias de Aníbal Moreno y Fausto Vera, el León lo mandó a la cancha en un doble cinco mixto junto a Tobías Andrada, quien también lo elogió por haber mostrado «mucha personalidad». Y mientras Ponzio aseguró que chicos como él y Lucas Silva «enaltecen cómo se trabaja abajo y lo que nos pueden llegar a dar», Santi explicó el secreto de su soltura.

«Jugué con mucha confianza, la verdad que mis compañeros me ayudaron todo el tiempo, me dieron esa confianza y gracias a Dios pude estar tranquilo en todo momento». Además, no dudó a la hora de definir su estilo en el círculo central: » Siento que soy un jugador inteligente, me gusta jugar rápido, tratar de darle esa continuidad al juego y con eso me esfuerzo mucho y trato de darle lo mejor al equipo».

Sus números en Mardel avalan su autodescripción. Mostró criterio en la distribución, agresividad para recuperar y personalidad pese a tratarse de su debut: recibió dos infracciones fuertes de Agustín Palavecino y Lucas Castro, ambas sancionadas con amarilla. Amonestado en el segundo tiempo, cerrar el encuentro con un 90% de precisión en los pases (31/34) y haber ganado la mayoría de sus duelos terrestres (4/6) reflejan un balance más que positivo.

Por último, deslumbrado por el aliento de los 10.000 hinchas que coparon el sector visitante del estadio, Espíndola cerró con un mensaje de agradecimiento: «Es una locura, siempre que me toca y está la gente me sale como un plus. Lo disfruto mucho y trato siempre de dar el máximo para que ellos estén felices también. Muchas gracias por bancar y estar siempre, uno de este lado trata de dar lo mejor y que estemos felices todos».

En medio de las urgencias y la presión de coronar, los pibes de River siguen sacando sonrisas y generando ilusión en Núñez.

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