
Independiente y Gustavo Quinteros se juegan mucho frente a Unión. No es un simple partido, es más. El Rojo comenzó la última semana de trabajo antes del receso por el Mundial y todos saben que deben cerrarla de la mejor manera para maquillar un primer semestre en el que dejó un balance negativo. La necesidad de vencer este viernes, desde las 20, en el Coloso Marcelo Bielsa por los 16avos de final de la Copa Argentina, tiene varios motivos.
Lo hecho en el Torneo Apertura dejó muy golpeado tanto al equipo, como al entrenador y la dirigencia. Las tres patas son conscientes de que quedaron muy lejos de las expectativas y los objetivos que se habían impuesto a inicios de la temporada. Sin competencias internacionales durante 2026, Independiente debía llegar a instancias de definición en el campeonato, algo que no sucedió al caer en los octavos de final contra Rosario Central.
Independiente ante su karma: la Copa Argentina
Un triunfo ante el Tatengue no salvará lo hecho en la primera parte del año, aunque por lo menos dejará una pequeña luz de esperanza para el segundo tramo, post Copa del Mundo. Seguir con vida en el torneo federal es otra de las metas que tiene por delante, ya que luego le quedará el Clausura para tratar de cortar con la racha de 24 años sin títulos a nivel local. Poca competencia y mucho para perder.
Independiente sabe que estará frente a uno de los karmas que arrastra desde hace tiempo: dar batalla en la Copa Argentina. Nunca logró alcanzar ni siquiera las semifinales y apenas tres veces llegó a los cuartos de final, cuando perdió con Lanús en 2019, Talleres de Córdoba en 2022 y Vélez en 2024. Además, se quedó afuera cinco veces en octavos de final (2013, 2014, 2015, 2023 y 2025) y otras cinco en 16avos (2011, 2016, 2017, 2018 y 2021), la misma instancia que jugará este viernes.
Sin Libertadores ni Sudamericana: el gran vacío de Independiente
Como si fuera poco, el Rojo no puede darse el lujo de desprestigiar a una competencia en la que, además de entregar una copa, da el premio de clasificarse a la Libertadores 2027. La vuelta al plano internacional es otro de los objetivos. No consiguió meterse ni siquiera a la Sudamericana en tres de los últimos cuatro años y, desde 2018, que no juega el máximo torneo a nivel continental.
Por carácter transitivo, Quinteros también se juega mucho. Se juega a futuro y también en el corto plazo, con el inicio del mercado de pases de invierno a la vuelta de la esquina. El entrenador ya se juntó con la dirigencia para empezar a diagramar el segundo semestre, aunque no tendrá el mismo poder para imponer condiciones ante una posible eliminación. Tropezó varias veces y no puede darse el lujo de que le vuelva a pasar.

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