La leyenda continúa y parece no tener fin. Ni siendo suplente Lionel Andrés Messi deja de gravitar en el juego. Apenas un puñado de minutos -en este caso 20- fueron los que le bastaron al capitán de la Selección Argentina para volver a mojar en el Mundial. Desde una de sus vías favoritas, el diez clavó el tercero para la goleada de la Scaloneta frente a Jordania.
Después de una buena jugada, en la que el jordano Amer Jamous le cometió una falta a metros del área grande, la Pulga no dudó y agarró la Trionda para hacerse con el tiro libre. Desde allí, abrió el pie y le apuntó al palo del arquero, quien, con cierta complicidad como en el 1 a 0 de Giovani Lo Celso, descuidó su poste y le permitió al diez gritar su sexto gol de esta Copa del Mundo.
Ni bien la pelota tocó la red del Dallas Stadium, la cámara se fue con el festejo de puñito del diez y rápidamente apuntó a la tribuna. Allí, su pareja Antonella Rocuzzo explotó con un fuerte grito de gol y se fundió en un abrazo con Ciro, su hijo más chico.





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