«Estuve cerquita en los meses que estuve entrenando con la Primera. Me sentía en nivel para debutar y no se me dio». Llegó a Núñez por sorpresa, con el cartel de europibe y tal como lo definió Marcelo Gallardo, como «un joven talento y una buena posibilidad para proyectarlo». Sin embargo, Alex Woiski no pudo dar ese salto esperado ni cumplir con las expectativas depositadas en él cuando le colocaron la cláusula de rescisión de 100 millones de euros y se fue de River siendo uno de los marginados de Cantilo. Ahora, desde Venezuela, defendiendo los colores de Táchira, el atacante reveló cómo fueron esos días apartado del plantel profesional.
«Fue una experiencia extraña. Un club como River, el más grande de América, tomó una decisión llamativa. Somos personas que trabajamos, se den las cosas en la cancha o no, y se tomaron decisiones incorrectas. Al final, el club se dio cuenta y ayudó a la salida mía y de mis compañeros. Tuvieron esa iniciativa», repasó el joven de 20 años, resaltando el cambio de postura de la CD y a la vez todavía con algo de impotencia por lo sucedido.
«Algunos veníamos a entrenar de capa caída y al principio el club no tenía muchas intenciones de facilitar las cosas. Nos ayudábamos entre nosotros y nos mantuvimos bien en lo físico y mental. Era complicado estar encerrados en un 4×4, pero había risas, profesionalismo, entrenamiento, seriedad y formamos un lindo grupo. Es algo que ya pasó…», agregó en charla con DSports Radio.
Antes de llegar a esa situación, Alex, quien llegó libre desde Mallorca, pudo entrenarse con campeones del mundo, se sorprendió por la técnica de jugadores como Nacho Fernández y Pity Martínez y recibió la ayuda de los referentes, a los que considera «modelos a seguir». Como experiencia, se llevó las enseñanzas del Muñeco, un DT «muy meticuloso en lo táctico, en lo técnico, que le encantaba que todo estuviera a la perfección», y que lo mejoró «en el tema de perfiles, controles, toma de decisiones…». Sin embargo, el ansiado debut en Primera nunca llegó.
«Por tema de lesiones, suerte o no suerte, no se pudo dar. Aprendí un montón de jugadores de mucha talla, pero en Reserva perdí la regularidad (sumó 18 partidos sobre 37 posibles y anotó un gol, vs Boca). Los últimos siete/ocho partidos vengo sin la confianza del entrenador y sabíamos que algo no estaba yendo bien. Al mes y medio nos enteramos por la carta que se filtró que teníamos que ir a Cantilo», expresó.
Con Núñez siendo pasado -la salida se produjo en condición de libre, mismo modo en el cual había llegado, y el CARP se ahorró de pagarle los 18 meses de contrato que le quedaban-, el nacido en Palma de Mallorca ya sumó minutos en el clásico de Venezuela y se ilusiona con el proyecta de un club que «promueve darle minutos a la gente joven». Y más allá de que su paso por River no fue como esperaba, su sentimiento se mantiene intacto.
El sueño intacto de volver al club de sus amores
«Me siento hincha a pesar de las circunstancias. Es el sueño de todo futbolista llegar a un club así, y más en mi caso que todos en mi familia son fanáticos. No mostrarles cómo jugaba y darles alegrías es triste, pero es una puerta que se cierra que en un futuro se puede volver a abrir y agradecido por la oportunidad. Espero poder regresar», sentenció.




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