Zielinski: sus viajes en tren con Maradona, el día que lo canjearon por un colectivo y la gloria

«Mi corazón va a estar en Belgrano para siempre». Ricardo Zielinski sabe que el lazo que lo une al Pirata ya es eterno. En tiempos en los que la juventud es ponderada como un valor en sí mismo, el Ruso se ganó el bronce a los 66 años. En tiempos en los que se imponen los discursos autorreferenciales, él prefirió correrse del centro de la escena y dejar que los flashes apunten directamente a sus dirigidos. Porque él, el Pola, tal como lo apodaban sus amigos de Lanús Oeste, donde dio sus primeros pasos, tiene códigos de otra época. No lo urgen las ansias de protagonismo. Lo suyo fue, es y será construir en silencio. Como hizo durante toda una vida en la que, apartado de las tentadoras marquesinas que ofrece el fútbol, pavimentó un largo camino que lo condujo a este momento glorioso.

Zielinski vivió la final contra River con absoluta tranquilidad. (Foto: EFE)Zielinski vivió la final contra River con absoluta tranquilidad. (Foto: EFE)

Zielinski empezó desde abajo. Tuvo sus primeros contactos con la pelota en el baby fútbol del club 6 de Enero de Villa Diamante. Sus cualidades despertaron el interés de equipos del barrio, que lo llevaron a jugar partidos por plata en Villa Fiorito. En esos duelos conoció y jugó contra una joven promesa: Diego Armando Maradona. «Lo enfrenté un par de veces, en ese momento no lo conocía, aunque se rumoreaba algo. Se decía que había dos chicos que la rompían: él y Goyo Carrizo, su gran socio de Los Cebollitas», recordó el Ruso.

Diego Maradona y Ricardo Zielinski.Diego Maradona y Ricardo Zielinski.

Ya con 17 años forjó una relación con Diego en el tren Roca. Ambos viajaban en el último vagón para evitar a los guardas y se bajaban en la estación Pompeya: él luego se tomaba el 46 para ir a a entrenar con San Telmo y Pelusa se subía al colectivo 44, que lo llevaba hasta La Paternal, para ir a Argentinos Juniors. El Ruso bajaba en La Boca y desde la Vuelta de Rocha se tomaba una barquito para cruzar hacia la Isla Maciel.

En el Candombero compartió equipo con un joven que había llegado desde Bolívar: Marcelo Tinelli. El conductor televisivo contó cómo jugaba Zielinski: «Era un jugador tremendo. Volante central, zurdo, pelo largo… Un pulpo de la mitad de la cancha; con un manejo de pelota y una distribución admirables. Y, por sobre todas las cosas, un tipo excepcional. Lo admiraba mucho y, aún sin verlo, lo siento un amigo de la vida».

Cuando Argentino de Quilmes lo canjeó por un colectivo

En 1981, cuando Maradona fue campeón con Boca, Argentino de Quilmes, que militaba en la B, negoció con San Telmo, que estaba en la C, para llevarse a Zielinski y a Magliano. El Candombero pidió a cambio a dos jugadores, Luis Mazzeo y Fernando Dellepiani, además de un colectivo para trasladar al plantel, petición que fue concedida porque el presidente del Mate era el dueño de la línea 148.

Luis Mazzeo, Fernando Dellepiani y el colectivo por el que San Telmo canjeó a Ricardo Zielinski, quien se fue a Argentino de Quilmes.Luis Mazzeo, Fernando Dellepiani y el colectivo por el que San Telmo canjeó a Ricardo Zielinski, quien se fue a Argentino de Quilmes.

Como futbolista, el Ruso también pasó por Cahacarita, donde jugó tres años en Primera, además de Mandiyú, Laferrere, Kimberley, Ituzaingó y Colegiales, donde colgó los botines. Su etapa como entrenador comenzó en 1995, en Ituzaingó. Fue el comienzo de un largo camino hacia la cumbre del fútbol argentino: además de Belgrano, tuvo pasos por Atlanta, San Telmo, Morón, Temperley, San Martín de San Juan, Defensa, All Boys, Juventud Antoniana, El Porvenir, Ben Hur, Chacarita, Patronato, Racing, Atlético Tucumán, Estudiantes, Nacional de Montevideo, Independiente y Lanús. Un extenso periplo que lo encontró en el Pirata entre 2010 y 2016, club al que decidió emprender el regreso el 10 de febrero de 2025.

El Ruso Zielinski, en su etapa de jugador en Chacarita.El Ruso Zielinski, en su etapa de jugador en Chacarita.

«Volví para esto», comentó, ya con el trofeo del Torneo Apertura en el bolsillo luego de haber completado un largo recorrido. Un galardón eterno que se sumó a la inolvidable Promoción ganada en 2011, también contra River. El Pola de Lanús Oeste no tiene el acento, pero en Barrio Alberdi, a orillas del río Suquía, todos ya saben que es cordobés por adopción.

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