24/05/2026 18:40hs.
Impasible. Imperturbable. Estoico. Así vivió la final Ricardo Zielinski. Así sufrió los dos goles de River. Así disfrutó los tres gritos de Belgrano. Así, prácticamente inmutable, sin expresar abiertamente sus emociones, se lo vio durante los 90 minutos. La procesión, seguramente, fue por dentro. Fiel a su estilo, sin aspavientos, sin sobreactuar, el Ruso alcanzó la gloria. Y le colgaron la medalla con el mismo semblante de siempre. Porque el hombre de 66 años, cultor del perfil bajo, se expresa de otra manera: lo hace adentro de la cancha, a través de sus equipos. Por eso, una vez campeón, se corrió del centro de la escena y, con mucha humildad, les cedió el protagonismo a sus dirigidos.
«La gente nos dio fuerzas. Volví para esto, para tratar de darles alegrías a los hinchas. Y por suerte lo hemos podido lograr», comentó el Ruso. «Belgrano es sentimiento, pueblo, la gente te da todo. Volví para tratar de ayudar y por suerte le dimos un título. Estos chicos quedaron en la historia del fútbol cordobés», aseguró.
Zielinski, quien en 2011 logró ascender al Pirata a Primera tras ganarle la histórica Promoción a River, regresó a Córdoba por la gloria. Y fue el arquitecto de este equipo que se consagró campeón ante un rival al que siempre supo complicar. En total, en 23 enfrentamientos, el técnico obtuvo ocho victorias, seis empates y nueve derrotas contra el Millonario.
«Buscamos el campeonato. Pusimos todo lo que teníamos que poner para ser mejores que River. Por un detalle nos tocó a nosotros. Los jugadores salieron adelante de momentos complicados. Nos tuvimos que bancar un montón de cosas», dijo el Ruso, quien admitió que el camino no fue fácil. Y agregó: «No tengo el celular de Dios. El teléfono es mío».
Un hombre que arrancó bien de abajo
La escalera hacia el cielo fue larga. El Pola, tal como lo apodaban durante su infancia en Lanús Oeste, arrancó desde el subsuelo. Seguramente, ya con la copa del Torneo Apertura en sus manos, recordó los tiempos en los que aprendió a jugar la pelota en el Patio de la Escuela 61. O la época en la que conoció a Maradona en el último vagón de un tren, cuando ambos iban hasta Pompeya: él luego se tomaba el 46 para ir a la Isla Maciel a entrenar con San Telmo y Diego se subía al 44, que lo llevaba hasta La Paternal.
Su carrera como técnico arrancó en 1995, en Ituzaingó. Además de Belgrano, donde se ganó el bronce, tuvo pasos por Atlanta, San Telmo, Morón, Temperley, San Martín de San Juan, Defensa, All Boys, Juventud Antoniana, El Porvenir, Ben Hur, Chacarita, Patronato, Racing, Atlético Tucumán, Estudiantes, Nacional de Montevideo, Independiente y Lanús. Un extenso periplo que lo encontró en el Pirata entre 2010 y 2016, club al que decidió emprender el regreso el 10 de febrero de 2025.
Después de tanto andar, Zielinski se ganó el cielo. Encontró un hogar. Una casa que será suya eternamente: «Mi corazón va a estar en Belgrano para siempre».
Así levantó la copa el conjunto Pirata para festejar en el Mario Alberto Kempes con toda su gente



Deja una respuesta