caza de cientos de millones de euros de evasión

Mientras la Fórmula 1 celebra ingresos récord en todo el mundo, en Italia se está gestando una tormenta jurídica. Según informa el diario Resto del Carlino, la policía financiera de Bolonia («Guardia di Finanza») está examinando las prácticas fiscales de los equipos establecidos en el extranjero. Se trata de los Grandes Premios de Monza, Imola y Mugello, y de muchísimo dinero.

El núcleo del conflicto radica en el tratamiento fiscal de los salarios de los pilotos. En Italia, los deportistas profesionales son considerados legalmente trabajadores autónomos. Si disputan una carrera en suelo italiano, generan allí un ingreso sujeto a impuestos, independientemente de dónde tengan su residencia oficial.

Normalmente, la escudería actúa como el llamado «Sostituto d’imposta», es decir, como sustituto fiscal. Esto significa: el equipo está legalmente obligado a retener el impuesto en origen directamente del honorario del piloto y transferirlo al fisco italiano.

Según los investigadores, numerosos equipos extranjeros, entre ellos pesos pesados como Mercedes o Red Bull, no habrían cumplido con esta obligación en las carreras disputadas en suelo italiano.

Cientos de millones de euros en juego

Las investigaciones se pusieron en marcha a raíz de una denuncia del abogado boloñés Alessandro Mei, así como de las pesquisas del experto fiscal Emilio De Santis. «No hay discusión posible: los deportistas que obtienen ingresos en Italia también deben declararlos y tributar por ellos aquí», dice Mei. Debido a los enormes salarios de los pilotos, se habla de una evasión fiscal por valor de cientos de millones de euros.

Especialmente delicado: las investigaciones todavía se encuentran en una fase administrativa, pero si las acusaciones se confirman, los equipos se enfrentan a pagos atrasados masivos y sanciones severas. La Fórmula E también ya habría entrado en el punto de mira de las autoridades, donde se disputaron carreras en Roma y Misano.

La discusión no es del todo nueva. Ya en 2020 hubo una interpelación parlamentaria en el Senado italiano que pedía un modelo más eficiente para la recaudación de impuestos de deportistas extranjeros. Que las autoridades ahora, en abril de 2026, actúen con tanta contundencia demuestra que la presión política sobre el deporte está aumentando.

Mientras que Ferrari, como equipo italiano con sede en Maranello, no debería verse afectado por estas inspecciones específicas, ya que de todos modos está sujeto a impuestos en Italia, para las demás escuderías la situación podría volverse incómoda. Si Italia impone su línea dura, esto podría servir de señal para otros países de la UE.

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