Lewis Hamilton llegó a Bakú con una convicción: el potencial que ha demostrado Ferrari en las últimas carreras no se ha aprovechado al máximo. Tras la carrera de Madrid, el siete veces campeón del mundo se reunió con los ingenieros para analizar lo hecho en las últimas semanas, buscando sobre todo aquellas áreas en las que el equipo puede mejorar su rendimiento durante el fin de semana.
«He hablado con los ingenieros» —explicó Hamilton— «para analizar lo que hemos hecho bien y los aspectos en los que quizá hayamos cometido errores o hayamos dejado escapar algo. Siempre intentamos mejorar y estoy deseando intentar subsanar algunos de estos aspectos».
Hamilton también señaló un aspecto en el que cree que aún hay potencial por explotar: la gestión de los neumáticos. «Creo que quienes ven las carreras a menudo no valoran la importancia de los neumáticos, pero si consigues que funcionen correctamente, pueden aportar un rendimiento enorme. Es una ciencia en sí misma, un ámbito en el que podemos mejorar y del que podría derivarse un gran rendimiento».
Bakú supondrá una prueba de fuego especial. El circuito urbano de Azerbaiyán exige sobre todo confianza en las frenadas, con varios puntos críticos en los que un error conlleva grandes riesgos. Hamilton ha mencionado las curvas 3, 4, 7, 8 y 15 entre los tramos en los que será fundamental tener confianza en el equilibrio del monoplaza.
El panorama técnico, según Lewis, es, sin embargo, mucho más alentador que en el pasado. «Estamos mucho más satisfechos con lo que hemos logrado este año en el desarrollo del coche. Creo que tanto Charles como yo hemos mostrado un buen ritmo en las últimas carreras. Solo necesitamos un fin de semana sin contratiempos. Hay que encontrar el ritmo desde el principio, ganar confianza en nosotros mismos y en el coche, y luego ejecutar todo correctamente».
Hamilton no prevé por el momento tener que cumplir una penalización relacionada con el uso de una nueva unidad de potencia. De hecho, el abandono en Madrid ha reducido el kilometraje de la unidad utilizada el pasado fin de semana. «No creo que tenga que cumplir una penalización. Obviamente, en la última carrera no completamos el kilometraje previsto, así que, en cierto sentido, he ganado una carrera. Deberíamos estar bien». Sin embargo, sigue pendiente una evaluación relacionada con el rendimiento, ya que Hamilton ha subrayado que, inevitablemente, existe una diferencia entre una unidad de potencia nueva y otra que ya ha disputado varios Grandes Premios.
No obstante, fue cuando la conversación se centró en el futuro de la Fórmula 1 cuando Hamilton expresó sus opiniones más contundentes. La decisión de reducir a partir del año que viene la distancia de los Grandes Premios de 305 a 290 kilómetros no le ha parecido bien. Es más, el siete veces campeón del mundo iría exactamente en la dirección opuesta.
«Creo que las carreras deberían ser más largas, porque físicamente hoy en día son más fáciles que nunca. No creo que acortarlas tenga mucho sentido. Este fin de semana contamos con los compuestos C3, C4 y C5, que prácticamente pueden cubrir toda la distancia de la carrera, y sabemos que hay muchos Grandes Premios en los que solo se hace una parada y no resulta especialmente exigente. Ha habido muchas carreras en las que me hubiera gustado dar más vueltas».
Lewis Hamilton, Ferrari
Foto de: Clive Mason / Getty Images
Para Hamilton, la Fórmula 1 debería seguir siendo un referente también en cuanto a dificultad física. Ha mencionado Singapur y el regreso de Malasia como ejemplos de lo que le gustaría volver a ver con más frecuencia.
«Este debería ser el deporte más exigente desde el punto de vista físico y mental. Hay carreras en las que hace un calor increíble y en las que realmente estás al límite. Singapur es durísimo y Malasia este año va a ser una locura. Es ahí donde quieres ver a los deportistas al límite de su rendimiento, obligados a exigir aún más a su cuerpo. Este deporte debe elevar los niveles y los límites. Por eso, acortar las carreras no tiene ningún sentido para mí».
Una visión que Hamilton extiende también a los circuitos. El de Sepang supone un regreso que acoge con entusiasmo no solo por el vínculo forjado a lo largo de los años con Kuala Lumpur, sino porque considera que el trazado malasio es capaz de ofrecer carreras interesantes. «A la hora de decidir en qué circuitos correr durante el año, esto debería formar parte del proceso de toma de decisiones. Queremos carreras bonitas para los aficionados, no carreras en las que no se vea ningún adelantamiento».
Hamilton también ha admitido que echa de menos algunos elementos de la Fórmula 1 del pasado. Al señalar 2020 como una de las temporadas físicamente más duras de su carrera, debido a los monoplazas con niveles muy elevados de carga aerodinámica, también ha recordado circuitos menos indulgentes que los actuales. «No me gustan todas estas vías de escape. Echo de menos los viejos tiempos, cuando había menos espacios y más hierba y grava».
Misma perplejidad ante la decisión de introducir la carrera Sprint en Mónaco, una de las novedades del calendario de 2027. Hamilton valora que el formato añada una sesión de clasificación, pero no cree que pueda ser la solución a las limitaciones de la carrera en el Principado.
«Para mí no tiene sentido. Lo positivo es que tendremos otra sesión de clasificación, y eso está bien. Pero siempre he dicho que Mónaco necesita algo diferente. No creo que deba tener la misma fórmula de carrera que utilizamos en todas partes».
Hamilton no pone en duda el valor del circuito, ni mucho menos. «Es un lugar precioso y un circuito increíble para pilotar, pero la carrera es tan aburrida como puede serlo una carrera. No sé cuál es la solución, pero diría que la Sprint no es la respuesta».

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