Atlético Mineiro avanzó a los cuartos de final de la Copa Sudamericana tras empatar 2-2 con Bragantino en la Arena MRV. Tomás Cuello marcó un golazo sobre el cierre para evitar los penales, mientras que Eduardo Domínguez fue autocrítico pese a conseguir la clasificación.
El Galo había conseguido una ventaja importante en el encuentro de ida, cuando se impuso 1-0 como visitante. Con ese resultado a favor, recibió al conjunto paulista en Belo Horizonte con la posibilidad de avanzar incluso con un empate.
Sin embargo, la revancha estuvo lejos de resultar sencilla. Después de un primer tiempo parejo, Bragantino consiguió ponerse en ventaja mediante Eric Ramires y dejó la serie igualada, lo que obligó al conjunto dirigido por Domínguez a buscar una reacción.
Mineiro consiguió responder en el complemento. Maycon estableció el 1-1 y volvió a poner al local arriba en el resultado global, aunque la tranquilidad duró poco. Eduardo Sasha convirtió el segundo de los Red Bull y llevó nuevamente la llave hacia una posible definición por penales.
El golazo de Cuello que salvó al Atlético Mineiro
Cuando quedaban pocos minutos y todo indicaba que la clasificación se resolvería desde la tanda de penales, apareció Tomás Cuello. El argentino sacó un potente remate desde afuera del área y convirtió el 2-2 definitivo para que el Arena MRV festejara.
El tanto tuvo un valor decisivo. Atlético Mineiro aprovechó el triunfo obtenido en la ida y cerró la eliminatoria con un 3-2 en el resultado global, suficiente para meterse entre los ocho mejores de la Copa Sudamericana (espera por Santos o Macará).
Cuello fue determinante durante toda la serie. También había convertido el único tanto del 1-0 conseguido como visitante y volvió a aparecer en Belo Horizonte cuando el equipo estaba a pocos minutos de tener que afrontar los penales.
La autocrítica de Eduardo Dominguez
Pese a celebrar el pase a cuartos, el entrenador argentino reconoció que el funcionamiento deberá evolucionar si Atlético Mineiro pretende seguir avanzando en el torneo continental.
“Sabemos que, jugando así, va a ser difícil continuar en la competición. Hay situaciones en las que tenemos que mejorar y mucho. Lo mejor que hicimos fue creer hasta el último minuto”, aseguró.
También puso el rendimiento en perspectiva y evitó hacer un análisis definitivo a partir de una sola actuación. “ No es porque el fin de semana éramos un gran equipo que ahora somos malos”, señaló.
“Sabemos que, jogando assim, será difícil continuar na competição. Sabemos que vamos ter algumas situações que precisamos melhorar. No fim de semana, jogamos e ‘éramos o grande time’, e agora somos ‘um time ruim’. Estamos nas três competições. É muito difícil, muito cansaço.… pic.twitter.com/ui1bHCF4on
— Central do Galo (@CentralDoCAM) August 20, 2026
Eduardo también mencionó una dificultad que atraviesa el plantel en este tramo de la temporada: la acumulación de partidos. Atlético Mineiro compite actualmente en tres frentes, el Brasileirao, la Copa de Brasil y la Copa Sudamericana, una exigencia que también repercute en el desgaste físico y mental de sus futbolistas.
“Estamos en las tres competiciones, lo que es difícil. Mucho cansancio, tanto físico como mental. Pero tenemos que aprender de esto”, explicó. Además, insistió en la necesidad de corregir rápidamente los problemas mostrados ante Bragantino.
Domínguez destacó la reacción y a los hinchas
La autocrítica no impidió que el entrenador encontrara aspectos positivos. Uno de ellos fue la capacidad de Atlético para mantenerse en partido y buscar la clasificación hasta la última jugada, algo que terminó premiado con el gol de Cuello.
Aun así, su análisis final volvió a centrarse en lo que queda por corregir. Sostuvo que este tipo de actuaciones también pueden servir para detectar errores y reiteró una idea que intenta transmitirle al plantel: mantener “los pies en la tierra”.
El próximo rival del Galo saldrá de la serie entre Macará y Santos. Atlético Mineiro ya está entre los ocho mejores, aunque la noche ante Bragantino dejó dos caras: la aparición salvadora de Cuello y una actuación que provocó la fuerte autocrítica de Domínguez.







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