Cadillac desembarcó en el Gran Premio de Austria con el paquete de actualizaciones más extenso de toda la parrilla, al introducir diez modificaciones distribuidas por prácticamente todo el monoplaza con el objetivo de mejorar tanto la refrigeración de la unidad de potencia como la eficiencia aerodinámica.
La evolución afecta a la carrocería, el piso, el difusor y el alerón trasero, además de varios elementos destinados a optimizar el flujo de aire hacia la parte posterior del coche.
La actualización comienza en las entradas de los pontones, que fueron agrandadas y rediseñadas. Cadillac explica que esta modificación forma parte de una revisión más amplia de la carrocería y permite incrementar de forma más eficiente la capacidad de refrigeración de la unidad de potencia.
Ese trabajo continúa en la cubierta del motor, cuya superficie fue remodelada junto con la aleta superior. Además de favorecer la refrigeración, el nuevo diseño también mejora la calidad del flujo de aire que se dirige hacia la parte trasera del monoplaza.
Los pontones también recibieron cambios en su superficie superior y en la forma de la denominada ‘botella de Coca-Cola’. Según Cadillac, esta nueva geometría acompaña el aumento de la capacidad de refrigeración mientras optimiza el flujo de aire que llega a las suspensiones traseras y a las esquinas posteriores del coche.
Sergio Pérez, Cadillac Racing
Photo by: Simon Galloway / LAT Images via Getty Images
Como consecuencia de esas modificaciones, el equipo también revisó las rejillas de refrigeración ubicadas sobre los pontones y la cubierta del motor. El objetivo es adaptar estos conductos a la nueva geometría y disponer de una regulación más precisa de la refrigeración según las exigencias de cada circuito.
Cadillac también trabajó en los soportes de los espejos retrovisores, modificando su incidencia y su perfil para mejorar el acondicionamiento del flujo de aire hacia la parte trasera, reduciendo pérdidas aerodinámicas y aumentando la carga generada en distintas condiciones de funcionamiento.
La misma filosofía se aplicó a los carenados de las patas del roll hoop, que fueron reprofilados para incrementar la estabilidad aerodinámica y mejorar el comportamiento del flujo hacia la parte posterior incluso con mayores ángulos de guiñada.
El piso también recibió una profunda evolución. Cadillac modificó el bib y la quilla con el objetivo de aumentar la carga aerodinámica local y optimizar el flujo que alimenta el difusor.
A ello se suma una revisión completa del borde de ataque del piso, con nuevas superficies y dispositivos que buscan generar más carga y mejorar la calidad del flujo de aire que se dirige hacia la parte trasera del coche.
El difusor también fue actualizado mediante una nueva geometría superficial destinada a incrementar la carga aerodinámica trasera sin comprometer el comportamiento del auto a lo largo de todo su rango operativo.
Finalmente, Cadillac completó el paquete con una revisión del beam wing, cuyos perfiles fueron rediseñados para trabajar en conjunto con el nuevo piso y aumentar la carga aerodinámica generada en el eje trasero.
Con diez modificaciones distribuidas por todo el monoplaza, Cadillac apostó en Austria por una actualización integral que combina mejoras en la refrigeración con una evolución aerodinámica destinada a aumentar la eficiencia del flujo de aire y la carga en la parte trasera del coche.

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