🎥 ROSARIO CENTRAL 2 – 1 ATLÉTICO TUCUMÁN | Resumen del partido | #TorneoMercadoLibre 2026 🏆
El Canalla se recuperó en Arroyito! Rosario Central superó 2 a 1 a Atlético Tucumán (Díaz) con dos goles de Véliz por la …

El Canalla se recuperó en Arroyito! Rosario Central superó 2 a 1 a Atlético Tucumán (Díaz) con dos goles de Véliz por la …

«Soy el hincha número uno y muero por Independiente». Ricardo Enrique Bochini no necesita palabras para declararle su amor al Rojo. Lo hizo durante años en el campo de juego, donde ganó todo lo que un futbolista puede ganar. Donde supo conquistar corazones con su magia eterna. Y donde se ganó la gratitud por siempre y también la inmortalidad a punto tal que la cancha lleva su nombre.
Por eso, las nostalgias invadieron el vestuario cuando el Bocha entró para felicitar a los futbolistas dirigidos por Gustavo Quinteros una vez consumado el 1-0 ante Racing. Una victoria que se festejó a lo grande y, como no podía ser de otra manera, con la grata compañía del más grande de todos.
El Bocha observó el clásico de Avellaneda desde un palco. Por momentos lo sufrió, pero al final disfrutó. Y luego bajó para sumarse a la celebración. Después de firmar autógrafos y sacarse fotos con los hinchas que se acercaron, entró a los camarines.
Como corresponde, pasó sin pedir permiso. Su rostro es suficiente para abrir puertas en el club de su vida. En pleno jolgorio, los jugadores recibieron al Maestro como se merece. Y el ídolo, humilde, les agradeció a todos por la alegría de haber derrotado a la Academia para adueñarse del barrio.
Bochini, que sabe y mucho de que se trata de eso de convertirle goles y ganarle a Racing, festejó como el hincha número uno. Porque si bien él se encargó de contar que «muero por Independiente», la realidad marca otra cosa: el Bocha vivió y vive por y para el Rojo.


Una de las ovaciones más grandes durante y después del clásico de Avellaneda que Independiente ganó por 1-0 en su cancha se la llevó ¡un futbolista de Racing!. Si bien el más aclamado fue Gabriel Ávalos y los jugadores del Rojo se fueron bañados en aplausos y reconocimiento una vez consumada a victoria, también se dio una situación insólita.
Los hinchas de Independiente, que colmaron el estadio Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini, aclamaron con sorna a un futbolista del rival: Marcos Rojo. La primera vez que sucedió fue durante el transcurso del primer tiempo y el cantito nació en la platea Pavoni baja. «¡, , , , Rojooo, Rojooo!», entonaron los fanáticos del dueño de casa. Rápidamente, toda la cancha se acopló. ¿El motivo? Todo se generó cuando el defensor fue amonestado por Leandro Rey Hilfer en el cuarto minuto de descuento de esa primera etapa.
Una vez finalizado el encuentro, con el 1-0 consumado, desde la platea Erico baja se repitió la situación: la gente aclamó al futbolista por su nombre, mofándose. Cabe recordar que Rojo convirtió un gol en la semifinal de Copa Libertadores que Racing perdió ante Flamengo por 1-0 en el Maracaná. Un gol que fue definitivo porque el equipo dirigido por Gustavo Costas no logró darlo vuelta en el Cilindro donde igualó 0-0.
A Marcos no le causó gracia. No le gustó nada y, antes de enfilar para el túnel que conduce hacia los vestuarios, les hizo el gesto de equipo chico a los hinchas de Independiente.


Le tocó la difícil tarea de reemplazar a Rojas. Pasó muy poco al ataque y se centró en defender a Montiel, una de las armas más peligrosas de Independiente. Lo llevó bastante bien hasta que en la jugada del gol le dio un metro, no lo pudo llegar y el 7 bravo del Rojo sacó el centro.


Su presencia en el equipo fue una de las sorpresas de Gustavo Álvarez para enfrentar a Estudiantes y Manu Insaurralde no defraudó: fue un punto alto en el mediocampo y además anotó el gol de la victoria, el primero en San Lorenzo.
“El gol lo venía buscando hace mucho tiempo y no se me daba. Estoy muy contento de haber convertido acá, con nuestra gente…”, señaló tras el partido. Claro, surgido de la cantera, debutó en 2018 pero le costó tener continuidad y varias veces se fue a préstamo, por eso disputó tan solo 41 partidos con la azulgrana y se emocionó al festejar su primer tanto en el club.
“Estoy muy contento. La verdad es que tuve lesiones medias jodidas, pero de eso se trata esta profesión: tratar siempre de volver de la mejor manera”, aseguró, recordando que viene de recuperarse de una grave lesión en el codo que sufrió el año pasado.

“Necesitamos pensar en grande porque esta institución es grande”, soltó Gustavo Quinteros tras el triunfazo de Independiente en el clásico ante Racing. Y no fue una frase al pasar: el DT puso el foco en el cambio anímico de un equipo que venía golpeado. “Estamos contentos porque cambió el estado de ánimo, la motivación y mejorando algunas cosas, como defender un poco mejor, creo que vamos a tener muchas más posibilidades de ganar los partidos que vienen”, explicó.
Además, analizó el partido: “Creo que en este partido ligamos: ellos tuvieron tres situaciones y nosotros tres o cuatro. Nos tocó ligar esta vez, que contra Talleres no pudimos”.
También le dio valor al contexto: “ Yo entiendo la pasión de la gente y los clásicos, pero el partido vale tres puntos, ojalá valdría más, ja. Pero nos faltan todavía puntos”. Y amplió: “ Para la gente fue mucho más importante ganarle a Racing que sumar de a tres, y los entiendo, porque hace mucho tiempo Independiente necesita estas alegrías grandes. Ojalá podamos seguir dándoselas”. Aunque no esquivó la autocrítica: “Yo sé dónde estoy y todavía estamos en deuda. Hay que ser más competitivo”.
Sobre la jugada caliente del partido, el penal de Adrián Martínez, también dejó su mirada: “Maravilla falló un penal que marcaron con una línea de offside que a nosotros nos han anulado o no nos cobraron, muy dudoso. Falló el penal y algunas situaciones más y no pudo convertir. Gabriel Ávalos tuvo dos y una de ellas convirtió. Hoy fuimos más precisos en el área”. Y sobre su goleador, no escatimó elogios: “Gabriel tiene en Independiente la mejor racha de goles por minuto jugado. El equipo genera y él las aprovecha”.
El clima también fue protagonista. “ Lo que se vivió hoy en el estadio fue maravilloso, increíble. Antes, durante y después del partido. Me emociona ver a la gente disfrutar así”, destacó. Y hasta recordó su historial: “ Me fue muy bien en los clásicos que dirigí, sobre todo en Chile. Y con Racing jugamos dos (un empate y una victoria), ojalá sigamos así”.
Pero no hay mucho tiempo para relajarse. En el horizonte aparece Boca. “Esperemos que este triunfo nos dé confianza para ir a la cancha de Boca y jugar para ganar”, avisó. Y cerró con un objetivo claro: “Ojalá sigamos en este camino, ser competitivos y meter al equipo dentro de los ocho y en copas internacionales”.

“¡Academia por favor, no se puede comparar, una vida de grandeza y otra de mediocridad!”. La cancha de Independiente explota. Para los más de 45.000 hinchas que revientan las tribunas, que colman las plateas, que no dejan espacio ni siquiera en los pasillos, el triunfo frente a Racing significa mucho más que tres puntos. Es un desahogo infernal. Para ellos y también para los futbolistas, que no se quieren ir del campo de juego. Que se acercan a la tribuna y se unen al cantito que baja con fuerza desde todos los sectores del Libertadores de América – Ricardo Bochini. “¡Es para vos, es para vos, para que sepas que en el barrio mando yo!”, se escucha, se palpita y también se siente. Porque hay cosas que nunca cambian. Porque Racing, tal como suele suceder en los últimos años, llegaba mejor, con un invicto de nueve partidos por toda competencia, con seis triunfos y tres empates.
Pero en los clásicos, donde el impacto de la actualidad suele diluirse en componentes intangibles, la historia no siempre va de la mano con el presente. Y vaya si saben de eso los hinchas del Rojo, que armaron un recibimiento histórico a la europea, pero con pasión bien sudamericana. Que fueron a la cancha a armar una fiesta y se hicieron dueños de Avellaneda. Como manda la historia. Como marca una paternidad que resiste buenos y malos equipos, mejores y peores dirigencias, momentos inolvidables y otros que es mejor olvidar. Incluso ante los vaivenes de la vida institucional de un club últimamente castigado, asfixiado por deudas y por administraciones que no han estado a la altura de la institución, el orgullo de ser los dueños del barrio es algo que se mantiene incólume.
“¡Qué nacieron hijos nuestros, hijos nuestros morirán!”, se escucha en la cancha. Son 23 los partidos de diferencia que contabilizan los hinchas del Rojo, contemplando sólo encuentros de torneos locales en el profesionalismo. Son 19 a favor de Independiente los que marca el historial completo. El denominador común es siempre el mismo: la diferencia es colosal y eso es, en definitiva, lo que se festeja a lo grande. Se celebra el cumplimiento de algo que ya es casi una tradición familiar: el padre le gana al hijo.
El estadio está oscuro. Las luces se apagaron. Los fuegos artificiales iluminan el cielo de Avellaneda en pleno éxtasis. Marcone toma una máscara de Diablo que le arrojaron desde la popular Santoro y se la pone. Y delira como el hincha del Rojo que es.
“¡Picala ahora!”, le gritan a Maravilla Martínez mientras se escabulle hacia el túnel que conduce hacia los vestuarios. La imagen de Rey y Lomónaco abrazándolo después del penal que intentó picar y que se le fue por encima del travesaño ya es un meme histórico y se replica por las redes sociales. El goleador de la Academia arriesgó y el tiro le salió por la culata. Por eso el Rojo se ríe. Y también se ríe de Marcos Rojo, quien se fue de la cancha ovacionado como un héroe. La gente de Independiente le agradece el gol en contra que metió ante Flamengo en el Maracaná, por las semifinal de la Copa Libertadores del año pasado.
Maravilla le dio vida a Independiente cuando podría haberlo rematado. Y el penal fallado lo afectó de manera tal que después desperdició dos situaciones claras de gol en el segundo tiempo. Para Independiente fue una resurrección en pleno partido. A partir de ese momento se revitalizó la gente y también el equipo. Hubo algo que cambió y se sintió en las tribunas y en la película que se proyectó sobre el césped. Porque la diferencia, esta vez, fue el nueve. Porque Ávalos, que venía encendido, no falló en la que tuvo. Llegó a su octavo gol en el Apertura, en el que además sumó tres asistencias. Y se erigió como el héroe.
Independiente volvió a ganarle a Racing ante su gente. La última vez había sido en 2017, cuando el equipo de Holan se impuso por 2-0. En 2021 ganó 1-0 en casa, pero esa vez no hubo público por la pandemia de coronavirus. Y el último festejo en general había sido en el Cilindro, por 2-0 en 2023. Después de esa victoria llegaron una caída y tres empates consecutivos que marcaban una paridad en los clásicos recientes.
Ávalos volvió a poner las cosas en su lugar. Al paraguayo lo apodan Kapé. Tiene sentido: Independiente es el Kapé de Avellaneda.


Fue un clásico que también tuvo mucho temperatura en los bancos de suplentes. En el primer tiempo, y luego del penal fallado por Maravilla, hinchas del Rojo rompieron el banco de suplentes y Gustavo Costas se metió en la cancha. Hubo algunos cruces y forcejeos y Rey Hilfer terminó adicionando nueve minutos. Por suerte, los problemas terminaron ahí. Ya con la derrota consumada, el DT habló sobre el desarrollo del juego…
“Ni el empate nos quedaba bien. No la pudimos meter. Nosotros estábamos mucho mejor y generamos. No pudimos. Estoy orgulloso de los chicos porque dejaron todo. No la pudimos meter Teníamos para liquidarlo y no supimos”, sostuvo Costas sobre cómo se dio el partido. El mejor momento de la Academia fue durante los primeros 25 minutos del ST, cuando acumuló chances y no pudo encontrar la ventaja merecida.
“Una cosa es cuando perdés y no lograste nada en el partido. Nos podemos quejar de los goles que erramos hasta abajo del arco, el penal. Tenemos que seguir así. Tuvimos muchas oportunidades y hay que aprovecharlas. Hoy tuviste un montón y no la pudiste meter. Lo fuimos a buscar, no hicimos tiempo. Estos partidos te duelen más y los querés ganar más que otros partidos”, cerró el técnico de la Academia sobre la falta de eficacia.
Sobre Maravilla Martínez también fue contundente: «Qué le vamos a decir a Maravilla. Nos dio tantas cosas. Te duele más porque fuimos muy superiores. Si lo hubiese hecho hablaríamos de la maravilla que hizo. Un jugador que nos dio tanto no podemos matarlo. Fue el goleador nuestro».

Independiente le volvió a ganar a Racing y la fiesta fue total en el Libertadores de América. El Rojo se impuso por 1-0 con gol de Gabriel Ávalos. No le faltó nada a la tarde: del penal que Maravilla Martínez intentó picarlo y le erró al gol del paraguayo para desatar la locura de CAI.
Inmediatamente Leandro Rey Hilfer marcó la mitad de la cancha e indicó el final del clásico el desahogo fue inmediato en el estadio. Los jugadores del Rojo empezaron a cantar el clásico «un minuto de silencio…». Ivan Marcone se puso una máscara del diablo y se subió al alambrado. Se lanzaron fuegos artificiales desde las cuatro esquinas del Libertadores de América. Y todas estas celebraciones desaforadas tienen varias razones.
La transmisión oficial se fue hacia el vestuario del equipo de Gustavo Quinteros. Y ya en un contexto más íntimo, el plantel de Rojo celebró volver a ganarle un clásico a la Academia. El técnico tampoco quedó exento a los festejos, levantó sus dos brazos y se abrazó con sus ayudantes, una clara señal de lo que fue el partido para él y la primer razón de la fiesta: un deshago que sirve para mentalizar a futuro.
La segunda razón es volverle a ganar al rival de toda la vida después de mucho tiempo. Si bien en el Rojo es amplio dominador en los números, hacia mucho tiempo que no derrotaba a Racing. Hacia casi tres años que Independiente no esto no se daba: la última vez fue en 2023, cuando ganó 2-0 en el Cilindro.
El historial quedó de la siguiente manera: se jugaron 239 partidos (contando todas las competencias, tanto profesionalismo como amateurismo), con 90 triunfos para el Rojo, 78 empates y 71 triunfos de la Acadé. Racing no se impone desde el primer semestre de 2024: 1-0 por la Liga Profesional.
La tercera razón para explicar el festejo es el contexto: en su estadio y con toda su gente. Porque el registro de la última victoria del CAI en el LBA-RED se dio en 2021, también fue por 1-0. El goleador de esa noche fue Silvio Romero.
A este contexto hay que sumarle lo deportivo y lo que vivió Independiente. Es el único de los cinco grandes que no juega copas internacionales. Y si bien en los últimos años levantó un par de Copas Sudamericanas, en el ámbito local la deuda es mayor, donde lleva 23 años sin alzar un título (el último fue el Apertura 2002). Está es la cuarta razón.
La quinta es lo más reciente por todo lo vivido el año pasado, cuando en una noche escandalosa e histórica por lo repudiable, terminó quedándose afuera de a Copa Sudamericana por los hechos violentos con los hinchas de la U de Chile. Eso se vivió en su estadio, un episodio muy triste. Todo lo contrario a lo que se vivió este domingo, con una fiesta completa.


Maravilla Martínez, cuando todavía hacía una dupla inolvidable con Maxi Salas, lo había dicho muy clarito. Cuando le preguntaron cuál era su clave para hacer goles todos los fines de semana, fu e admitir que junto al 7 no les sobraba nada. Así fue construyendo un nombre, un camino que lo llevó a ser el mejor centrodelantero del fútbol argentino. Pedidos de Selección, títulos internacionales, subidas de sueldo y una cláusula de rescisión de 122 millones de euros. Todo puede cambiar en un instante. La vida son momentos. Construir requiere tiempo y sacrificio. Destruir, a veces, sólo una mala decisión.
Adrián es y seguirá siendo un tremendo goleador. Pero, en ese penal absurdo que pateó, pareció haberse olvidado del camino que lo llevó a ser el Maravilla de Racing. El primer tiempo llegaba a los 40 minutos cuando en un partido pésimamente jugado por ambos equipos llegó un penal fuera de contexto. Gran pase de Toto Fernández, centro de Conechny (la acción pedía definición) y grosera mano de Valdez. Vía VAR se confirmó que el ex San Lorenzo estaba habilitado y penal para Racing. Ahí la agarró el 9. La quiso picar, la agarró demasiado abajo y la tiró por arriba.
Ahí mismo se le vinieron Rey y todo Independiente al humo. Tardaron en entender, claro, que lo único que había hecho el delantero de la Academia era haberles hecho un favor enorme. Uno que terminaría significando volver a ganar el clásico después de cuatro ediciones... “El guacho me la pica así y el primer reflejo fue gritarle. Se le veníann todos y dije ‘Pará, son cosas del partido’. Graccias a Dios no le salió bien y nos permitió seguir 0-0”, dijo Rey apenas terminado el partido.
No fue la única jugada insólita que falló Maravilla, quien habrá jugado el peor partido de su carrera profesional. Ya en el ST, y luego de un descanso que sirvió para reflexionar, Solari lo asistió perfecto. Era empujarla y mandarla a guarda, pero le pifió… No era la tarde de Martínez, tantas veces héroe y ahora claramente el villano.
“Maravilla tuvo la chance con el penal y lamentablemente no pudo. Qué le vamos a decir a él… Hicimos todo lo posible. Tuvieron una jugada sola, hicieron el gol y se llevan la victoria”, se lamentó Zuculini, el máximo referente del vestuario académico. Al ratito, fue Costas el que bancó a su 9. “Qué le vamos a decir a Maravilla. Nos dio tantas cosas. Te duele más porque fuimos muy superiores. Si lo hubiese hecho hablaríamos de la maravilla que hizo. Un jugador que nos dio tanto no podemos matarlo. Fue el goleador nuestro”, dijo el DT.
El plantel banca a muerte a Maravilla. El martes tendrá revancha en Bolivia.