La Selección U15 Femenina se consagró campeona de la Copa Kenia-Comercial Eldorado tras vencer a San José (Paraguay) por 52 a 51 en una final de enorme paridad. En la premiación, Paulina Ojeda fue reconocida como la jugadora más valiosa.
El conjunto nacional afrontó así una semana de competencia internacional en Puerto Iguazú, dentro de un certamen correspondiente a la categoría U17. La propuesta permitió asumir el desafío de enfrentar a rivales de mayor edad, además de sumar rodaje y herramientas de cara a la AmeriCup U16 del próximo año.
La Sub 15 ganó la Copa Kenia.
En las semifinales, Argentina derrotó nuevamente a Brasil por 54 a 37 y accedió a la definición del título. A lo largo de la Copa también se midió con Oberá Tenis Club, Regatas y Foz Basquete de Brasil, atravesando una variada agenda de partidos ante diferentes estilos.
La Sub 15 ganó la Copa Kenia.
La preparación en Misiones comenzó unos días previos con una victoria ante Brasil por 49 a 43, en un clásico que además puso en juego la Copa de la Juventud. De esta manera, el seleccionado logró dos triunfos frente al conjunto brasileño durante su paso por la provincia.
En medio de tanto ruido, apareció la voz de un integrante de peso del cuerpo arbitral como es Jorge Baliño, el encargado del VAR en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero. Y el árbitro fue concreto sobre las acusaciones.
“El sentimiento de la gente sobre los árbitros tiene que ver mucho con una cuestión que se instala desde lo mediático, de ciertos personajes que instalan situaciones sin ningún tipo de prueba. Si tuvieran una prueba, que vayan a la Justicia y lo demuestren. Cuando se instala algo en el mundillo del fútbol, después es muy difícil desarraigarlo”, dijo Baliño.
Enseguida, en diálogo con radio La Red, agregó: “Hay comentarios que no suman para nada. Hay que bajar un poco el tono de ese mensaje para que no haya problemas, porque no se juzga igual a un árbitro que a un jugador en sus errores. Si yo me equivoco soy un corrupto; el jugador que la erró abajo del arco tuvo un mal día o una mala noche. No me parece justo que se juzgue tan distintamente a los protagonistas del juego”.
Verón, enfurecido tras la caída ante Rosario Central.
Foto: FOTOBAIRES
Además, Baliño se refirió a dos de las jugadas más discutidas del partido: el penal que le dieron a Central (de González Pirez a Copetti) y el que pidió todo Estudiantes sobre el final del encuentro (mano de Ovando).
Baliño sobre el penal que cobraron de González Pirez a Copetti
«En la situación puntual de González Pirez con Copetti, Darío (Herrera) y el asistente comentan que Copetti se había dejado caer y que había provocado el contacto frenándose. Uno conoce a los protagonistas y tiene en cuenta las situaciones, pero no se puede prejuzgar y pensar que porque se tiró en diez jugadas, en la undécima también lo hizo. En el VAR tenemos tiempo mientras el juego continúa; cuando la pelota se detiene, le volví a preguntar qué había visto y me repitió lo mismo. Ahí le dije: ‘Mirá, Darío, lo que vos me relatás no pasa, te invito a un On-Field Review para que la vuelvas a evaluar”.
El penal que le cobraron a Central.
“ Cuando la ve, claramente observa el contacto. Entiendo que se hable de ‘un contacto mínimo’, pero con un jugador lanzado a máxima velocidad, ese mínimo toque provoca su caída. Termina configurando lo que el reglamento define como imprudencia, algo que está reglamentado y se debe sancionar”.
Baliño sobre la mano de Ovando en el segundo tiempo
» La mano está en una posición natural o normal para la acción que realiza el jugador al saltar a cabecear. Cuando la evaluamos desde los distintos ángulos, observamos la cercanía entre el cabezazo del delantero y el defensor, lo que quita posibilidad de reacción e intención de jugar el balón con la mano”.
La mano de Ovando.
“No amplía volumen porque la mano no está abierta en cruz, sino orientada hacia adelante en un movimiento natural del propio salto. El jugador no intentó bloquear ese cabezazo con sus manos. Consideramos que la evaluación realizada por Darío (Herrera) en el campo era la correcta y por eso decidimos no llamarlo al VAR”.
Red Bull podría considerar la evaluación de la FIA —que le atribuye la unidad de potencia más potente— como una bendición y una maldición a la vez; sin embargo, en el Gran Premio de Azerbaiyán, este factor fue clave para lograr su primer doble podio en la Fórmula 1.
Tras solucionar los problemas del motor de combustión interna de Max Verstappen después de la clasificación —un contratiempo que lastró su Q3 y lo relegó al octavo puesto de la parrilla—, tanto él como su compañero de equipo, Isack Hadjar, pudieron demostrar el potencial de Red Bull en Bakú, remontando hasta la segunda y tercera posición, respectivamente.
Este resultado supuso el primer doble podio de Red Bull en casi dos años y medio, dejando al equipo con la sensación de que la victoria habría sido más probable de no haber sufrido Verstappen aquellos problemas en la clasificación.
Pero, ¿de dónde surgió esta mejora en el ritmo, teniendo en cuenta que durante gran parte de la temporada se consideraba que contaban con el cuarto coche más rápido de la parrilla?
El jefe del equipo Red Bull, Laurent Mekies, detalló un par de factores, empezando por su unidad de potencia Red Bull-Ford: «Tenemos una unidad de potencia fantástica, pero disponemos de un margen operativo bastante estrecho para aprovecharla al máximo. Se requiere un gran esfuerzo por parte de todos, tanto en Milton Keynes como en el circuito, para mantenernos dentro de esa estrecha ventana de rendimiento. Eso es lo que hacemos a diario; no hubo nada diferente este fin de semana.
«Cada circuito plantea un desafío distinto en este sentido, como se puede apreciar en nuestras comunicaciones por radio con los pilotos. Por tanto, lograr la gestión energética, el despliegue de potencia y la entrega de fuerza adecuados es algo que, sin duda, nos mantiene muy ocupados».
Isack Hadjar, Red Bull Racing
Photo by: Joe Portlock / Getty Images
Como está bien documentado, Red Bull cuenta con el motor de combustión interna más potente de la parrilla; lograr que funcionara dentro de ese «margen bastante estrecho», sumado a la optimización del despliegue eléctrico, le otorgó una gran potencia en las rectas de Bakú. El equipo hermano de Red Bull, RB —que utiliza los mismos motores—, lideró la tabla de velocidades punta en carrera: Liam Lawson alcanzó los 349,4 km/h, mientras que tanto Verstappen como Hadjar se situaron entre los diez pilotos más rápidos.
Esta ventaja mecánica permitió a ambos pilotos abrirse paso entre los líderes; Mekies reconoció que, de no haber sido por el problema de motor de Verstappen en la clasificación, habrían podido lograr un resultado aún mejor.
«Tuvimos dos problemas distintos relacionados con las unidades de potencia», comentó. «Nos pasó factura ayer [en la clasificación]. Pero así son las cosas; es parte del juego».
«Siendo justos, creo que Max estuvo muy fuerte desde el viernes y probablemente habría luchado por la primera línea de salida —o incluso más arriba— ayer, de no haber sido por los problemas con la unidad de potencia. Por eso, haber solucionado el problema hoy [en carrera] con el motor nuevo nos ha permitido recuperar el nivel competitivo que esperábamos tener».
Verstappen consideraba que Bakú representaba la mejor oportunidad —y posiblemente la última— para lograr su primera victoria de 2026, dado que Mercedes, equipo dominante, tiene previsto introducir un paquete importante de mejoras el próximo fin de semana en el GP de Baréin, en Malasia.
Mekies coincidió en señalar la gran influencia que las actualizaciones están teniendo en el orden competitivo de la F1 esta temporada. A pesar de que su equipo ha admitido que no introducirá más paquetes de mejoras importantes este año, él se muestra optimista y cree que aún tendrán oportunidades de evitar terminar la temporada sin victorias, algo que no le ocurría al equipo desde 2015.
Max Verstappen, Red Bull Racing
Photo by: Alex Pantling / LAT Images via Getty Images
«Hemos visto que este año el orden jerárquico ha ido variando en función del momento en que se introducían las mejoras», señaló. «Sin embargo, creo que lo importante es que, en el periodo bastante largo transcurrido entre Australia y esta carrera —durante el cual no contamos con ningún paquete de actualizaciones importante—, aun así logramos reducir esa brecha.
«Si nos fijamos en Madrid, nos quedamos a una décima y media de la *pole*, y creo que en Monza estuvimos a dos décimas. Así pues, hemos conseguido acortar distancias gracias al trabajo de todo el equipo —tanto en el chasis como en la unidad de potencia— y a la optimización de las especificaciones actuales del coche. Y sí, es probable que las mejoras de hoy nos hayan dado una ventaja adicional y nos hayan permitido recuperar esa última décima.
«Habrá que ver cómo funciona esto en otros circuitos y cómo reaccionamos frente a nuestros competidores».
Este lunes por la tarde, la Scaloneta se entrena en Ezeiza a la espera de un martes que tendrá conferencia de prensa del entrenador, una nueva práctica y viaje a Córdoba para esperar por este primer amistoso, secuencia que terminará el 6 de octubre con el adiós de Messi en el Monumental.
Scaloni, más allá de si continúa o no en el cargo en el 2027, empezó una nueva reconstrucción de un equipo que hizo historia. Ya no tendrá a Messi ni a Otamendi, habrá que ver qué ocurre con el suspendido Paredes (debe cumplir 10 fechas) y para estos primeros dos partidos no citó a De Paul y Lo Celso.
Otro indicio de ese recambio lógico que se viene fue el primer 11 que paró post Mundial en la práctica del pasado jueves. Los elegidos fueron Emiliano Martínez; Agustín Giay, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Facundo Medina; Exequiel Palacios, Alexis Mac Allister; Franco Mastantuono, Nicolás Paz; Julián Álvarez, Lautaro Martínez. Acá faltaría Enzo Fernández, expulsado en el último partido de la Copa del Mundo.
Habrá que ver si Scaloni ratifica esa idea inicial y qué formación utiliza ante Bolivia, que este domingo cayó por 2-0 ante Paraguay en Estados Unidos y llegará con poco descanso al partido en la capital cordobesa.
Dibu Martínez, el arquero de la Selección.
Foto: Juano Tesone
Qué dijo Scaloni antes de la primera reunión con Tapia
«La semana esa (luego de la final) fue muy emotiva, linda. Tuve tiempo de desconectar un poco, dejar pasar la amargura por no haber ganado, pero con la tranquilidad que se dio todo. Con respecto a lo mío no hay novedades, no me reuní con el presidente, iba a ser ayer pero no se pudo porque tuve que ir al dentista y hoy él está en Paraguay. Hablaremos y cuando haya algo para comunicar lo haremos. Por ahora está todo igual».
» El indicio de la convocatoria es lo que haría cualquier entrenador. Se terminó el Mundial y es un buen momento para que haya algo de recambio. Hay gente joven y lo que hacemos es lo mismo que en 2018, que lo hicimos sin saber si íbamos a seguir. Nosotros trabajamos para la Selección, no pensando en lo personal. Todo lleva un tiempo y la idea es que los chicos nuevos se puedan quedar».
«El golpe de no haber ganado fue fuerte, estábamos a las puertas de otro título mundial. El lugar en donde estoy es soñado y eso no va a cambiar. A partir de ahí hay que sentarse con el presidente, pero eso no ocurrió, y todo lo que salga no es verdad, está todo como antes y trabajamos para que los chicos puedan jugar».
» Hay ganas de estar acá, pero hay muchos aspectos para hablar y me tengo que sentar con el presidente. Después de un torneo tan emotivo uno siempre repiensa y veremos qué pasa».
Nico Paz, eje de la renovación.
REUTERS/Agustin Marcarian
«Yo creo que un jugador como Messi merece su despedida. Puse mi granito de arena porque deseo estar en la despedida de él, y como no sé si más adelante voy a estar, hicimos fuerzas para que venga, y él hizo ese esfuerzo para poder venir. Si hay que hacer un homenaje, este es el momento para que sienta el cariño de toda la gente. Hablé con él para convencerlo de que venga porque más adelante no se sabe qué puede pasar y lo entendió. La AFA también hizo su parte y es algo bonito, se lo merece».
«¿Las teorías conspirativas? No tienen sentido…».
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Hay un detalle especialmente curioso relacionado con la última vuelta del Gran Premio de Azerbaiyán, y es la dinámica que provocó el accidente de Valtteri Bottas. La retransmisión internacional, centrada en los duelos por la victoria y en las luchas en el centro del pelotón, no repitió las imágenes de un episodio inusual, en parte porque el finlandés ya se encontraba al final del pelotón, a 20 segundos de Sergio Pérez y sin necesidad alguna de forzar el ritmo.
Pero detrás de ese choque contra las barreras en la curva 15 hay una causa técnica: de hecho, la centralita había reprogramado algunos parámetros relacionados con la recarga de la batería poco antes del punto de frenada, lo que dejó al finlandés sin frenada regenerativa. En esencia, la confusión generada en la electrónica privó a Bottas de parte de la fuerza de frenado.
Una dinámica que, sin embargo, plantea nuevas preguntas: ¿qué fue lo que confundió al «cerebro» de su Cadillac MAC-26? Para entenderlo, hay que retroceder unos kilómetros, hasta el inicio de esa misma vuelta, cuando Bottas se pasó de frenada en la curva 1 y acabó en la vía de escape. Para volver a la pista, el finlandés tuvo que dar la vuelta en la vía de escape, lo que aumentó el número de metros recorridos con respecto a lo habitual.
Valtteri Bottas, Cadillac Racing
Foto de: Joe Portlock / LAT Images vía Getty Images
Esto es lo que provocó un fallo en la unidad de control, que calcula el punto del circuito en el que se encuentra el coche basándose en los metros recorridos durante la vuelta, modulando en consecuencia el uso y la distribución de la energía. Pero haber recorrido más distancia de la prevista antes de llegar a la curva 15 hizo que el «cerebro» del coche reajustara algunos parámetros, lo que generó la confusión que luego privó a Bottas de la frenada regenerativa.
Desde el punto de vista energético, el tramo que va de la curva 12 a la curva 15 se puede dividir en dos segmentos distintos: en la primera parte, el motor eléctrico contribuye a la propulsión, pero la potencia se reduce progresivamente hasta cortarse por completo. En ese momento se entra en la segunda parte del tramo, que se recorre utilizando únicamente el motor térmico, con el fin de ahorrar energía de cara a la larga recta siguiente.
Solo en la parte final, si es necesario, el coche puede entrar en «superclipping», es decir, cuando el motor eléctrico trabaja en contra del térmico para recargar la batería, pero, por lo general, esto ocurre en un tramo bastante corto. En el caso de Bottas, sin embargo, esa recta larga llevó a la centralita a poner la unidad de potencia en «superclipping» antes de lo previsto y de forma agresiva para recuperar energía, incluso en una fase en la que no era estrictamente necesario.
El accidente de Bottas en Bakú
Foto de: Gianluca D’Alessandro
Se notó enseguida que algo no funcionaba correctamente: cuando, al igual que en las vueltas anteriores, Bottas levantó el pie por un instante en la recta donde hay una ligera curva, el coche empezó a perder velocidad de inmediato y, cuando volvió a pisar a fondo el acelerador, esta vez el coche entró casi al instante en «superclipping», perdiendo unos 60 km/h antes de la frenada.
«En esa misma vuelta bloqueé las ruedas delanteras en la curva 1 y me salí de la trazada», explicó el piloto del Cadillac. «Luego creo que los sistemas se confundieron un poco debido a la distancia extra. Tuve un superclipping enorme en la curva 15 y, cuando pisé el freno, solo funcionaban los delanteros [de hecho, se bloquearon casi de inmediato, nota del editor], como si ya no estuviera recuperando energía en la parte trasera. Algo se estropeó ahí».
Algo similar, aunque de forma diferente, les ocurrió también a los dos McLaren tras sus respectivas salidas de pista en la curva 1. En ese caso, sin embargo, la centralita del MCL40 se reajustó eliminando únicamente la energía en la recta que lleva al punto de frenada de la curva 4 en ambos monoplazas, evitando así más anomalías en el resto de la vuelta.
Fernando Alonso y Lance Stroll solo completaron la mitad de la distancia de la carrera en el Gran Premio de Azerbaiyán de 2026, celebrado en Bakú, y eso solo si se suman las vueltas de ambos pilotos de Aston Martin. «Ha sido el fin de semana difícil que se esperaba», afirmó Mike Krack en su análisis posterior sobre Bakú.
Sin embargo, aún no está claro qué fue exactamente lo que dejó fuera de combate a los dos Aston Martin AMR26 de Alonso y Stroll. En el caso de Stroll, la caída de la presión del agua ofrece al menos una pista. En el de Alonso, por el contrario, se sospecha que se trata de un problema en el sistema de propulsión, aunque hasta ahora no se ha podido demostrar cuál es el fallo.
El propio Alonso declaró: «No vi ningún mensaje de aviso. Todo funcionaba con normalidad, pero en la recta perdí de repente mucho tiempo, unos 1,5 segundos. Así que fue algo inusual».
Por qué Honda sigue sin tener una respuesta clara
Según el ingeniero jefe de Honda, Shintaro Orihara, los datos del sistema de propulsión no apuntan hasta ahora a ningún fallo: no se ha detectado «ningún problema». «No obstante, lo revisaremos de nuevo minuciosamente durante las tareas de mantenimiento. Además, hemos enviado los datos a la fábrica, donde también los analizaremos de nuevo en detalle».
Así pues, tras la carrera de Bakú, Aston Martin se queda con dos abandonos y sin saber exactamente qué es lo que ha fallado. Según Stroll, esto encaja con la situación actual del equipo: «Por el momento, simplemente no cambia mucho. Estamos planificando más bien de cara al año que viene. Por eso sabemos que este año seguirá igual», afirmó Stroll. Desde su punto de vista, actualmente «no hay mucho de positivo; de hecho, nada de positivo».
Krack contradice a Stroll: los verdaderos avances en Aston Martin
Sin embargo, el director de operaciones de Aston Martin, Krack, discrepa en este punto: aunque el AMR26 no salió a pista en Bakú con un chasis nuevo, sí lo hizo con «algunas piezas más ligeras». «Eso es bueno, porque supone una ganancia de potencia», explicó Krack. El resultado del Gran Premio no refleja este progreso, «pero un coche más ligero siempre ayuda», según Krack.
Para Aston Martin —al igual que para Williams— esto supone un pequeño paso en la dirección correcta. Y es que, durante aproximadamente dos tercios de la temporada de Fórmula 1 de 2026, Aston Martin aún no había aprovechado al máximo el peso mínimo permitido para el monoplaza. «Ahora estamos muy cerca del límite de peso. Eso es muy bueno», afirmó Krack.
«Tenemos que seguir trabajando en ello, porque hacia el final de la temporada ya no se fabrican tantas piezas nuevas. En su lugar, se reparan las piezas existentes, y con las reparaciones estas se vuelven más pesadas. Por eso, cualquier margen de peso del que se disponga es muy importante».
¿Mejora decisiva solo en 2027?
Sin embargo, en lo que respecta al sistema de propulsión, Aston Martin sigue viendo margen de mejora. Alonso exige sobre todo a su socio de propulsión: «Cuando pisamos el acelerador, tenemos que poder confiar en Honda y en que las cosas sigan mejorando. Con la mejora del motor, este año hemos dado un paso adelante. Pero, como vemos, no es suficiente y tenemos que seguir trabajando».
El ingeniero jefe de Honda, Orihara, es consciente del déficit actual: «Sigue habiendo una brecha entre nosotros y los rivales más fuertes. Esto se debe principalmente a la potencia del motor en sí. Ese es el ámbito en el que debemos mejorar de cara al año que viene». Esto concuerda con la valoración de Stroll de que Aston Martin ya está centrando más su atención en 2027.
El Viejo alzó la vista y no podía -ni quería- entender lo que veía. Vaya primer día en Corrientes. Tenía su curtido lomo plagado de mil cicatrices sabatinas y un buen puñado de ascensos en el bolso que le aseguraban trabajo a pesar de las canas. Juan Manuel Guerra era un fanático del fútbol, era técnico textil y un gran aficionado a la pintura. Sin embargo, nunca había imaginado un cuadro así.
Allá a lo lejos, lo que observaba llegar por la calle interna de tierra del ‘Predio de la Ruta 12’, un complejo de tres-cuatro canchitas bien cuidadas a la salida de la capital provincial, era un camión que, en su caja a cielo abierto, dejaba notar solo decenas de cabezas hambrientas. Cuerpos sin torso ni piernas. Solo cabezas y algún que otro brazo. Codeó al cuerpo técnico, mano de obra local, en la búsqueda de algún dato, de alguna explicación certera. Ninguno se animó a blanquearle la verdad.
El reconocido entrenador, recién convocado para iniciar su camino en el inédito torneo del Nacional B 1986/87, tomó la drástica decisión de hablar con el presidente del club apenas notó que quienes bajaban de ese carromato con la inscripción Tipoití a la altura de sus puertas eran obreros vestidos de jugador. Porque ese grupo estaba compuesto básicamente por empleados de la firma algodonera que sabían manejar la pelota en sus tiempos libres. ¡Y cómo! Ya sumaban 28 títulos ligueros…
La alegría de Viejo Guerra tras ascender con Mandiyú en la vieja cancha de Quilmes en 1988.
La sirena de la fábrica sonaba tres veces por día marcando los cambios de turno. Era, sin dudas, la banda de sonido de la comunidad. En tiempos de esplendor, Tipoití tenía más de 1200 laburantes y producía 120.000 kilos de hilados por mes. Era una gran familia en viviendas construidas alrededor de la planta. Así se gestó el barrio Industrial y el Popular. Adentro había escuelas y proveedurías. El dueño de semejante imperio era uno más y sorprendía los sábados bien temprano cortando el pasto.
Una imagen actual de la fábrica algodonera Tipoití, el corazón del viejo Mandiyú.
La Liga ya tenía su plaza asegurada para ese novedoso torneo de AFA que uniría a los mejores del AMBA sin Primera y a sus pares del Interior con el premio de subir a la máxima categoría. Y Guerra se lo tuvo que recordar a Eduardo Seferian, alma pater de un proyecto lejano a la industria. A su industria. Para aprovechar el envión de esa qualy ganada al gran candidato Boca Unidos un par de semanas antes de la mano de Waldino Casco, mano derecha del pope también en la fábrica, el Viejo le rogó transformar a ese lindo conjunto amateur en otro profesional. Muy profesional.
Quién hubiera dicho que así empezaba a asomar, como aquellas cabezas sobre el camión, el mismo Deportivo Mandiyú que -no mucho tiempo después- cambiaría las reglas del fútbol argentino.
Mandiyú en las viejas figuritas de Solo Fútbol, temporada 86-87 del Nacional B.
Cerca, la AFA siempre estuvo cerca
El club nació como Tipoití un 14 de diciembre de 1952 como la pata deportiva de la flamante fábrica textil. Tres años atrás, Juan Hortencio Quijano, vicepresidente correntino de Juan Domingo Perón, le hizo un guiño impositivo a Agop Seferian para que proyectara la planta que era exitosa en Rumania y se afincara en la Argentina. Eduardo, hijo de Agop, “pintón, elegante y grandote…”, según su gente de confianza, le dio continuidad a la movida.
Había nacido en Manchester, Inglaterra, en medio de una gira involuntaria. Su familia fue obligada a dejar el terruño por la invasión turca y el genocidio armenio. Se resignificó donde pudo. Nuestro país fue la última escala. Corrientes era ideal: provincia algodonera y con salida a Brasil. Era un visionario que buscaba una ciudad con río porque se imaginaba despachando barcos al mundo. Y tan lejos no estuvo…
Una vieja formación de Mandiyú de comienzos de los ’70.
Tenía una mezcla de idiomas don Eduardo. Le costaba la doble erre. Le costaba decir Corrientes. Pero no le costaba relacionarse: era uno más. Incluso participaba de los torneos de fútbol interno. En el 54, como equipo de operarios, se afiliaron a la Liga pero con nombre nuevo porque los estatutos no permitían contar con denominaciones empresariales. Así, el doctor Bogdán Popescu, médico rumano y gran cómplice de Seferian, optó por denominar a la novel institución como Mandiyú -algodón en guaraní- y en el 55, tras ser campeones de la B, subieron a la Primera local.
Eran otros tiempos, claro. La distancia entre la capital correntina y el Obelisco iba muchísimo más allá que los más de 1000 kilómetros que las separaban. En los ’60, Buenos Aires vivía la era del Fútbol Espectáculo a partir de la llegada masiva de jugadores extranjeros (el caso Atlanta y sus ’17 paraguayos’ en 1932 fue, tal vez, la primera gran piedra arrojada).
Un River-Boca de 1961 que tuvo diez extranjeros en cancha.
El caso extremo ocurrió el 6 de agosto de 1961 cuando un Superclásico (2-2) entre River y Boca contó con diez players nacidos fuera del país -siete brasileños, un uruguayo, un peruano y un español-. Antonio Vespucio Liberti y Alberto J. Armando rompían el mercado. Víctor Benítez, Moacir, Paulo Valentim y Pepillo -un llegado desde Real Madrid- fueron los autores de los cuatro goles importados.
En el Noroeste, en tanto, Mandiyú preparaba sus refuerzos foráneos aunque a pequeña escala. Así llegaron Miguel Angel Zeballos, un 9 de Maldonado, Uruguay; y Enrique Mora, un arquero paraguayo que rengueaba. La mayoría, igualmente, estaban vinculados al club por una relación de hermandad con otra empresa colega, una textil de Pilar, en tierras guaraníes. O sea, más que incorporaciones futbolísticas eran fuerza de trabajo calificada llegada desde países limítrofes…
El Gráfico y un lugarcito para el Mandiyú que se clasificó al viejo Nacional de AFA 1974.
Recién en 1974, en pleno Mundial de Alemania, llegó el primer approach del Albo con el fútbol grande. Mandiyú, en dramática definición por penales frente al Atlético Paraná entrerriano (4-3), se quedó con la zona Mesopotámica del torneo Regional y s e filtró en el viejo Nacional de AFA, aquel certamen bien federal que incluía a los clubes ya reconocidos de Baires y a los tops del Interior, y que se complementaba en la temporada anual con el Metropolitano. Una particular mezcla y no solo geográfica: se trataba, en muchos casos, del cruce entre elencos ultraprofesionales que compartían competencia con otros bien amateurs.
Así las cosas, sin cancha propia (de Alvear pasó a Lipton), con un grupo de fábrica, made in Tipoití, y con fichajes de la Liga local, se dio el gustazo. Un 21 de julio tuvo su bautismo en Caballito (0-3 contra Ferro) en una campaña que fue modestísima -tres triunfos en 18 partidos y 8° en un grupo de 9, apenas por encima de Godoy Cruz- aunque se destacaron el 1-1 frente a Racing y el 2-2 ante San Lorenzo, que sería finalmente el campeón.
Mandiyú en El Gráfico, que destacó el perfil del plantel que jugó el Nacional 1974: obreros de la fábrica algodonera Tipoití.
Este asunto acerca del espíritu del jugador comenzó a tomar otro carácter a partir del año próximo. El estatuto de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) y el Convenio Colectivo de Trabajo del 16 de septiembre de 1975 establecían que las condiciones de inscripción y habilitación de los futbolistas se regían por lo dispuesto en los reglamentos de la AFA. Al homologar el convenio ante el Ministerio de Trabajo, cualquier norma reglamentaria preexistente de la AFA (como el límite de tres extranjeros fijado en los 60) quedaba automáticamente protegida bajo el marco del derecho laboral.
El golpe de gracia recién llegó 12 años más tarde. La reestructuración del fútbol argentino dio paso a una nueva categoría por debajo de la Primera División y buena parte de sus participantes debían radicar fuera de la Gran Capital. Los misioneros de Guaraní Antonio Franco aletargaron la ilusión de Mandiyú en el Torneo del Interior clasificatorio. El Albo, entre abril y mayo de 1986, se las tuvo que ver con clubes como Mburucuyá, Rivadavia, Libertad, Villa Raquel, San Benito, Sportivo Corrientes y, por último, el candidatazo y campeón del Apertura local, Boca Unidos.
Mandiyú le ganó las dos finales decisivas a Boca Unidos y se quedó con la plaza de la liga correntina para el primer Nacional B.
Por decisión de AFA, la Liga entregaría un cupo y ese lugar fue para el Algodonero, que se quedó con las dos finales (ambas 2-1) y se llevó invicto (12-2-0) el boletazo al Nacional B, como se llamaba hace 40 años a la actual Primera Nacional. Ya nada sería igual para la provincia. Ya nada sería igual para Seferian.
Un profesionalismo a base de mate y tereré
La reunión pautada a contrarreloj entre Juan Manuel Guerra y don Eduardo fue un éxito. Y eso que apenas se conocían. Fueron dirigentes del Deportivo Armenio quienes se lo recomendaron al compatriota. A partir de ese momento, el empresario comprendió de qué se trataba la nueva etapa institucional: un micro reemplazó al camión, el plantel vistió de adidas, y un cuerpo médico acompañó a los entrenadores. Hasta llegaron las luces con Cablex, sponsor principal de la camiseta, y empresa de medios que tenía los derechos de TV de los partidos de local y de visitante. Hasta llegó la música con esa orquesta de vientos que, con atriles y todo, copaba la escena desde el tablón. En otro plano, la Virgen de Itatí también acompañaba la metamorfosis del club del algodón.
El Viejo Guerra y parte del plantel de Mandiyú en un antiguo entrenamiento.
“Hubo que armar todo de cero. Desde el equipo hasta la utilería. El primer año tuve que arreglarme con lo que pude. Varios muchachos eran operarios de la fábrica. Incluso tuve que pedir que les respetaran el sueldo y los dejen dedicarse exclusivamente a la pelota. Todo bastante amateur…”, blanqueó el Viejo tiempo después.
A menos de dos meses de la definición más importante en la vida de Mandiyú y a 35 días de asumir su cargo, el veterano técnico sacó a la cancha en el NB un XI inicial con una pista clara acerca de lo que vendría: en ese 1-1 en Resistencia por la fecha 1 contra Chaco For Ever, los correntinos presentaron a cinco uruguayos, la mitad de sus jugadores de campo. Domingo Cáceres -el primero en llegar-, su hermano José Luis, Daniel Martínez Tapi, Víctor Púa y Julio Ribas hicieron historia. Ese equipo, “picapiedra” como decía el Viejo, terminó séptimo y fue eliminado por Huracán en el Reducido. Se veía venir. La onda era mate y tereré desde el comienzo.
El plantel de Mandiyú que consiguió el título del Nacional B en la temporada 87-88.
El Equipo de los Uruguayos, tal como se los conocía con poca originalidad, tuvo un refuerzo de lujo en la gloriosa temporada 1987/88 con la llegada de Adolfino Cañete, uno de los paraguayos más finos y mejor dotados que pasó por estas tierras. El 21 de mayo de 1988, con un friccionado 0-0 en Guido y Sarmiento, la vieja cancha de Quilmes, el Albo igualó con su escolta Cervecero y -a falta de una jornada- se aseguró el inédito título del Nacional B y más inédito ascenso a Primera (y la clasificación a la liguilla Pre-Libertadores, donde fueron eliminados por Newell’s).
El equipo correntino igualó con Quilmes (0-0) en la vieja cancha del Cervecero y subió a la A.
En aquella tarde, que tuvo el aliento de 3000 correntinos en el Sur del GBA, participaron -además de Fino- Pedro Barrios, Domingo Cáceres, Elio Rodríguez, Daniel Martínez, Daniel Oddine (goleador top), Daniel Rodríguez y, sobre la hora, Servando Marrero. En ese plantelazo, que contaba con José Basualdo y Horacio Attadía como ‘refuerzos argentinos’, los sueldos eran iguales para todos -1500 australes por pera- y los premios también -600 por cada triunfo fuera de casa, 500 de visita, y 100 extra si mantenían la punta-. ¿Más? Casa y comida paga, y con sueldos que se cobraban por adelantado el último día de cada mes. Ya era otra institución, con casi 5000 socios y una serie de inversiones impensadas para el austero Seferian. Su estrategia de incorporaciones sería clave y distintiva.
Fino Cañete con la copa de campeón tras el título de Mandiyú en 1988 que lo depositó en Primera.
El pasillo de Cipolletti al Mandiyú campeón del Nacional B 87-88.
La vuelta olímpica en 1988 de Mandiyú en la cancha de Huracán de Corrientes.
y su Mesa de Notables para charlar sobre la cabeza de Seferian
Hablar de un scouting a mediados de la década de los 80 sería casi una irrespetuosidad. Todo era mucho más artesanal. Claro que existían los representantes y los intermediarios que acercaban jugadores. Pero nadie pensaba en DVD, en VHS -tal vez alguno que otro perdido por ahí- o en breves compactos con skills en Youtube.
Las cosas eran más directas en pleno mercado de pases: un nombre sonaba por ahí, los miembros de la Subcomisión de Fútbol se subían a un auto, a un barco o a un avión, y se colaban un fin de semana por distintas tribunas para ver si el apellido recomendado valía tanto la pena. En el caso de Mandiyú, el asunto resultaba todavía más llano por la conducción vertical de un Seferian que tenía un puñado de manos derechas pero que, a la larga, definía a gusto.
Un busto del recordado empresario Eduardo Seferian, alma pater de Mandiyú.
Había dos grandes circunstancias que primaban a la hora de una transferencia: el mapa y la guita. Salvo excepciones -que fueron decayendo a medida que el proyecto deportivo resultaba auspicioso-, a los jugadores ‘de nombre’ les resultaba incómoda y tediosa la distancia que los separaba de la gran vidriera capitalina y a los dirigentes -bah, a don Eduardo- le resultaba incómodo y tedioso tener que escuchar valores que triplicaban o cuadriplicaban lo que los correntinos podían llegar a pagar. Así y todo, se las arregló para conformar planteles competitivos a su manera. El Noreste argento prefería crecer con extranjeros: porteños abstenerse. convocó a una ‘Mesa de Notables’ para recordar sus modos demodé y reconstruir los tiempos de un equipo que le cambió la cara al fútbol de la región.
Mandiyú supo jugar contra Boca.
Mandiyú supo jugar contra River.
* Como correntino, Walter Disanti estuvo en Quilmes como hincha la tarde del histórico ascenso a Primera. La vida lo llevó hacia el periodismo y hoy por hoy, además, se encarga de la comunicación institucional en el Ministerio de Hacienda y Finanzas local: “Seferian nos llevó a lo máximo. Hacía todo él. Negociaba directamente. Traía uruguayos porque jugaban en Primera y, al precio de cuatro, venía un solo argentino y sin mucha trayectoria. Y no llegaba cualquier cosa, eh: traían a jugadores de Nacional, de Peñarol, a tipos que habían ganado la Intercontinental o que jugaron Mundiales…”.
*Pipo Romero Villaboa es, posiblemente, la persona sobre la faz de la tierra que más conozca las entrañas de Mandiyú. Un poquito historiador, un poquito estadístico, comparte su pasión por el club desde las redes sociales y no duda en difundir su conocimiento. “Durante sus tiempos en el fútbol de AFA, desde el primer Nacional B hasta su desaparición, se pusieron la camiseta blanca con vivos verdes 36 uruguayos -más dos directores técnicos-, 13 paraguayos, un boliviano y un venezolano. En menos de diez años fuimos Mercosur a full”, bromeó el dueño del máximo archivo Algodonero.
Diego Maradona como loco dirigiendo desde la platea.
* Desde las páginas de Diario Epoca, Mariano Blanco ha escrito largo y tendido del Algodonero de ayer y hoy. Mucha tinta dejó firmada sobre el equipo del armenio. “ Era un buen dirigente, elogiado por Julio Grondona, incluso cuando quiso instalar la idea de las sociedades anónimas en el fútbol. No tenía devoción por los extranjeros, me lo dijo él. Tenía devoción por lo barato. Y se juntaba con técnicos, como Juan Manuel Guerra, con el perfil de buscadores en una bolsa de jugadores económicos. Los laderos de Seferian también eran empresarios. Y Eduardo probaba. Era director de orquesta. Llegaban de a 15 refuerzos por temporada. La mitad eran buenos; la otra mitad, paquetes…”, recordó el comunicador todoterreno correntino.
Y agregó Blanco al perfil del pope de Mandiyú: “Estaba radicado en Buenos Aires, donde hacía todos los negocios, pero se sentía correntino. Tenía un buen pasar. Iba y venía a Punta del Este y los fines de semana viajaba a ver a Mandiyú, aunque se perdió el ascenso por un compromiso empresarial. Organizaba torneos de golf pero el club fue su caballito de batalla. Viajaba por Austral, por Aerolíneas. Se notaba la diferencia entre un tipo de poder y un tipo de plata. Siempre estuvo negado al deporte superprofesional hasta ese día que el Viejo le marcó las pautas. Ojo, tampoco era Florentino Pérez, eh”.
Pedro Barrios, ayer y hoy, el jugador con más presencias en la historia de Mandiyú.
* Su pie derecho tenía un potente cañón. Su cabezazo era misilístico. Pero su garganta fue todavía más poderosa. El charrúa Pedro Daniel Barrios Delgado llegó a Corrientes en 1987 y recién dejó la Mesopotamia seis años más tarde para seguirla en Huracán. Lo suyo con Mandiyú -incluso- llegó a ser familiar. “Cuando nadie quería ir a jugar a Chaco o a Corrientes, el fallecido Angel Espiño, un empresario amigo de Seferian, empezó a convencer a jugadores uruguayos y paraguayos para sumarse. No había millones pero sí seguridad de cobro. Y era Eduardo quien terminaba de cerrar las transacciones…”, recordó el jugador con mayor cantidad de presencias en la nueva vida del club.
“Se trataba de un club de barrio. Había jugadores de selección que se cambiaban en un vestuario de fábrica enorme con cientos de lockers junto con los obreros. Y de ahí, todos arriba del mionca”, acotó. “Lo de Eduardo fue atípico por donde lo mires. Armar equipos era su hobby y jamás nos debió un peso. Sólo firmábamos el contrato que se mandaba a la AFA. El resto se arreglaba todo de palabra. Además tenía un gran acercamiento. ¿Sabías que fue padrino de Bautismo de mi hija Fiorella? Con dos años y medio le descubrieron diabetes y junto con su pareja tomó la bandera y nos ayudó… Eso era Eduardo”, reafirmó quien desde hace 12 años es Director de Infraestructura Deportiva de la Intendencia de Maldonado, a pasitos de Punta del Este y quien todavía con 65 primaveras en el documento sigue dándole al vicio del fútbol “cuando las rodillas me lo permiten”.
Cuando la matrix se rompió en pedazos
Fueron siete temporadas muy intensas en Primera con la chapa del primer equipo del Interior en haber ascendido en cancha a la máxima categoría. Supo subirse al podio en el Clausura 91 gracias a su tercer puesto, apenas por detrás del campeón Boca y San Lorenzo. Y, cómo olvidarlo, recibió a Diego Maradona como coach en octubre del 94 mientras Pelusa cumplía con la suspensión por doping de USA 94. Con las piernas todavía cortadas, fue su primera experiencia como DT -sin título habilitante-.
Apertura 1994. Mandiyú 0 – Racing 0 (Expediente Fútbol)
Sin embargo, antes de la irreparable caída institucional del club, también se lo recuerda por tirar demasiado del elástico. La matrix se rompió cuando, tres veces en la vieja “A” y a través de diferentes entrenadores, Mandiyú decidió olvidarse notoriamente de la industria nacional para entrar a la cancha con pasaporte, y así levantar polvareda deportiva y -principalmente- gremial.
“Nos fijamos en la conveniencia de contratar a uruguayos y a paraguayos porque son más baratos y accesibles. A igualdad de calidad, elegimos lo económico”, solía repetir Seferian. El asunto llegó al límite cuando el 22 de diciembre de 1991, Oscar López decidió en un 3-1 ante Rosario Central, incluir a los 11′ ST al uruguayo César Vega en lugar del sanjuanino Juan Antonio Yanzón: en ese momento, el XI de los correntinos quedaba integrado por cinco charrúas, cinco paraguayos y un argentino (el tucumano Juan Carlos Juárez). Ah, y la planilla de juego fue firmada por los 11 foráneos que participaron del triunfo. ¿El equipo? Leonel Rocco (U); JC Juárez (A), Pedro Barrios (U), Luis Neri Caballero (P), Roberto Lugo (P); Ricardo Perdomo (U), Elio Rodríguez (U), Guido Alvarenga (P); Alfredeo Mendoza (P), Félix Torres (P), JA Yanzón (A). Luego, además de Vega (U) por Yanzón, ingresó Mario Orta (U) por Rodríguez.
Hubo incluso dos momentos similares. El 6 de septiembre de 1992, el oriental Nelson Chabay utilizó a una decena de extranjeros en simultáneo en el 1-1 frente a Argentinos Juniors (cuatro uruguayos y seis paraguayos) mientras que, el 21 de marzo de 1993, el histórico bombero correntino Waldino Casco llegó a incluir a cinco charrúas y a cinco guaraníes en un 1-1 frente a Rosario Central. Meses después, ese particular libre mercado de piernas sufrió la extrema unción…
Al poder de los clubes grandes, cada vez más, dejó de resultarle simpática la competencia que le daba el pintoresco Mandiyú. Por su parte, pueden verse aún en Youtube viejos videos de referentes de Futbolistas Argentinos Agremiados que pusieron el grito en el cielo en pos de la protección de las fuentes de trabajo de los futbolistas locales frente a la pierna de obra extranjera.
Carlos Della Savia opinaba, por caso, que los clubes podían inscribir hasta cinco jugadores en sus listados y tres en cancha mientras la AFA proponía “seis y cuatro”, diferencia que fue foco de conflicto. En línea, Carlos Pandolfi, otro de los popes sindicalistas, ironizaba con que los correntinos, que en 1992 habían contratado a 13 extranjeros, “se podían dar el lujo” de formar con 11 jugadores de otros países e incluir a los otros dos en el banco de suplentes. “No lo podemos permitir”, afirmaba.
El pacto se ejecutaría durante 1994 e instituciones como el propio Algodonero y Argentinos, plagadas de profesionales llegados desde el exterior, tendrían -como favor- unos meses extra para poder hacer una buena depuración de sus planteles y ‘nacionalizarlos’. Con el tiempo, igualmente, los reglamentos se fueron endureciendo por un lado y flexibilizando por otro -hecha la ley, hecha la trampa– al punto que los clubes hoy pueden registrar hasta un máximo de seis contratos extranjeros aunque solo cinco players pueden integrar la nómina en un juego.
Los billetes pudrieron el algodón (y a sus dueños)
Los reportes necrológicos confirman que Eduardo Seferián falleció en Buenos Aires, el 19 de febrero de 2015, a los 88 años. Sin embargo, Mandiyú estaba de duelo desde mucho tiempo antes.
“Después de la venta de Pepe Basualdo al Stuttgart, la plata ‘no llegó entera’ a Corrientes y eso enojó a Seferian…”, le recuerda Blanco a sobre el principio del fin. Cuando Diego llegó a la provincia, por caso, algunas temporadas después, la institución ya no estaba tan arraigada a la fábrica. De hecho, los aportes económicos eran personales y no desde Tipoití.
“El tipo amaba al club pero cuando vio que todos ganaban pero nadie aportaba, dijo chau”, justificó Romero en diálogo con este diario. “Por problemas de salud empezó a alejarse y, encima, coincidió con el interés de Ricardo Cruz, que se quedó con la conducción”, se sumó un Disanti que recordó al ex diputado menemista que, por dos millones de dólares, adquirió la banda presidencial de la institución aunque acabó pegado en la crisis y en el descenso al abismo.
El manejo del pase de Pepe Basualdo de Mandiyú a la Bundesliga le hizo daño a Seferian.
El propio Barrios lo contó desde adentro. “Yo me fui a Huracán porque, a mediados de 1993, Seferian me dijo que iba a dejar todo, porque ya estaba un poco agotado. El gobierno de Corrientes no lo ayudaba y, entonces, como que se saturó un poco, más allá de ya ser una persona grande. Me fui de Mandiyú por eso, si no me hubiera quedado a vivir ahí. Y eso también le pasó a la mayoría de mis compañeros”, tiró Pedro.
El domingo 18 de junio de 1995, tras no romper un 0-0 frente a Deportivo Español y a pesar de tener en el arco a Sergio Goycochea, figura de la Selección Argentina un lustro atrás en el Italia 90, Mandiyú se cayó de Primera. El crac era total, al punto que no se entregó la información del dinero recaudado. ¿El motivo? Pesaban tres embargos sobre el club: uno de Pedro Alexis González, primer DT de la era Cruz (casualmente, recomendado por Seferian a San Lorenzo cuando era un juvenil); otro de la Liga Correntina, cuya falta de pago terminó en desafiliación; y otro de Dante Fernández, ex delantero a quien se le debía un porcentaje de su pase.
Ocho días más tarde, en Vicente López, jugó su último partido en Primera: dirigido por Osvaldo Chiche Sosa perdió 4-2 contra Platense y Marcelo Caviglia gritó, con una mueca, el que sería el último gol del Albo en el fútbol grande de la AFA. El dato de color, sin embargo, fue que tanto titulares como suplentes fueron argentinos.
Josemir Lujambio, otro uruguayo, y puntal del Huracán Corrientes que aprovechó el hueco que dejó Mandiyú.
La plaza que Mandiyú dejó vacante en el Ascenso la tomó Huracán, que ascendió un año más tarde aunque ya con otra filosofía. “Humberto Zuccarelli se incorporó como técnico y trajo, por conocimiento, a varios ex Estudiantes. Algunos jugadores se quedaron, como Sergio Umpiérrez y Julio Marinilli. Después sí, había uruguayos como Luis Sosa, pero que ya eran del ámbito local. O Josemir Lujambio y Oscar Alsina, que vinieron y la pegaron. Una política bastante lejana a aquella de traer extranjeros baratos como una fórmula infalible”, cerró Romero.
El Azulgrana apenas logró mantenerse un año en Primera. La temporada 1996-97 fue la última que tuvo a un elenco correntino en la División Top. El Algodonero, en tanto, era puro capullo. Y con una interna, con un dramón intrínseco: ¿cómo los encontraría, por caso, el 2026, casi 30 años después? ¿Unidos o dominados?
La barra Algodonera de Mandiyú siempre presente.
La Banda Algodonera con Mandiyú.
El nuevo Mandiyú que arrancó de cero y va por todo
El Mandiyú que ya conocía todo el país no existía más. Al menos en las canchas: en la memoria colectiva se mantenía presente. Allá por 1998, viejos dirigentes y muchos hinchas quisieron reflotarlo a modo de homenaje, pero había perdido hasta el nombre. Por eso, de arranque, crearon el Deportivo Textil al que luego consiguió agregársele el Mandiyú como señal de recuperación de identidad. Al mismo tiempo, en 2009 un grupo de personas comenzaron con las tareas para adquirir los derechos del viejo club a través de una Comisión Normalizadora, los cuales obtuvieron en 2011. Y así arrancó en la B correntina como sapucay de otro pozo. En 2013, incluso, por esas cosas de la vida, Textil Mandiyú y Deportivo Mandiyú se cruzaron por Copa Argentina. Pero en 2016, ya con nuevas autoridades, se fusionaron para tirar todos hacia el mismo lado y empezar con el intento de proeza.
El camión y Mandiyú, parte de una misma familia.
La gente de Mandiyú siempre de fiesta.
El Algodonero hoy juega sus boletos ‘nacionales’ en el torneo Regional Amateur, que otorga cuatro cupos al Federal A. Para volver a Primera queda un trecho que hoy parece imposible. José María Beigbeder, su actual presidente, igualmente, no parece darse por vencido. Aunque con otras formas, claro. Todos saben que Eduardo Seferian hubo uno solo. “Mi relación con Mandiyú empieza cuando yo tenía 8, 9 años. Mi viejo jugaba al golf y Tipotí era dueño de esas tierras. Tenía entonces cierta cercanía para ver los partidos. Ahora, que soy presidente e hincha, primero quiero sí o sí poder lograr el ascenso para competir en un escalón que le dé al club una visibilidad que ahora, salvo contadas situaciones, no tiene. El Regional, si bien competimos contra equipos de otras provincias, es un torneo corto. Entonces la idea es apuntar todos los cañones para poder dar ese salto al Federal en el corto plazo”, le cuenta a el encargado de una empresa familiar de segunda generación distribuidora de productos alimenticios.
José María Beigbeder, el actual presidente de Mandiyú.
La céntrica y modesta sede social de Mandiyú en el corazón de Corrientes.
La mano no viene sencilla. “Se viene haciendo un trabajo de fondo, algo que por ahí nunca se hizo. Siempre estuvo en la cabeza de Seferian poder generar una Sociedad Anónima Deportiva para seguir gestionando a Mandiyú. En el momento que Grondona no le dio lugar a eso, creo que ahí se cayó el club, se cayó el proyecto. Ahí tal vez está mi principal diferencia con Eduardo. A mi criterio, no previó la chance de hacer un club social. En ese momento, hacerse socio de Mandiyú no te acreditaba nada. Era como una cofradía. Hoy nosotros tenemos un estatuto donde vos sos socio de Mandiyú y podés votar, podés ser parte del club. Estamos en unos 1000. También nos encontramos trabajando en el predio de seis hectáreas que nos entregaron en el barrio Santa Catalina. Tenemos listas tres canchas, se está gestionando una más, y después venimos armando la sede social con gimnasio, sala médica y vestuarios. Allí pretendemos construir el primer estadio en la historia del club con una capacidad de 5000 personas”, anticipó Beigbeder.
Una postal del nuevo predio de Mandiyú en el barrio Santa Catalina.
Así se proyecta el nuevo estadio de Mandiyú.
De entrada, los escollos en la zona 5 de la Región Litoral Norte para el plantel de la dupla Nicolás Ferreira y Hernán Coronel son el mentado Huracán de la capital correntina, su par de Goya y Unión de Bella Vista, al que derrotó 2-0 este domingo en una victoria que le permitió a Mandiyú clasificarse a la segunda ronda: el primer gran objetivo. Y con lo que hay, obvio.
El XI de Mandiyú que, este domingo, le ganó 2-0 a Unión en Bella Vista y se clasificó para segunda ronda del Regional Amateur. (foto Prensa Mandiyú)
El plantel de Mandiyú yendo a jugar el Regional Amateur de visitante. (Prensa Mandiyú)
“ A diferencia del viejo Mandiyú, jugadores extranjeros no tenemos, son todos de acá de Argentina. El año pasado hemos tenido un chico que vino de Paraguay porque el técnico que nos dirigía en ese momento, el Bocha Ponce, lo había tenido allá. Pero la verdad, yo creo que si nosotros llegamos a avanzar y estar en una instancia de torneo con una continuidad de 6 o 7 meses, a lo mejor ahí sí podés hacer ahí podés llegar a hacer un scouting en el exterior y traerte algunos valores. Igualmente, nosotros tenemos ahora un proyecto de Inferiores que ojalá dentro de unos diez años nos dé frutos como para colocar chicos…”, se envalentonó el pope de 48 años que piensa ir por otro mandato de cuatro años. Su cabeza pensante, libre de cupos para extranjeros y recuerdos teñidos de sepia, ya asoma por encima de un camión. No pretende cambiar las reglas: sueña con cambiar la suerte…
La bandera de Mandiyú en Malvinas.
El listado de todos los extranjeros de Mandiyú desde su aterrizaje en el Mundo AFA
El Gran Premio de Bahréin de F1 tendrá como sede inédita el circuito de Sepang, en Malasia, lo que dará lugar a horarios muy diferentes de los habituales para los aficionados latinoamericanos.
El conflicto bélico en Medio Oriente llevó a cancelar la fecha original de la visita de la F1 al circuito de Sakhir, prevista para abril, y finalmente el evento fue trasladado a Malasia para disputarse bajo el nombre de Gran Premio de Bahréin durante el primer fin de semana de octubre.
La máxima categoría regresará entonces al Circuito Internacional de Sepang por primera vez desde 2017, para la segunda parada de un triplete de grandes premios que comenzó en Azerbaiyán y finalizará en Singapur.
George Russell viene de reencontrarse con la victoria en Bakú, tras lo que posiblemente haya sido su mejor fin de semana de la temporada 2026, mientras que su compañero y líder del campeonato, Kimi Antonelli, rindió por debajo de lo esperado. Habrá que ver si la situación se repite en Malasia o si el italiano recupera el nivel que lo llevó a encaminarse hacia el título.
Franco Colapinto, por su parte, buscará dejar atrás el mal trago de Bakú tras el choque del sábado, que provocó su primer abandono de la temporada. Sergio Pérez, en tanto, intentará dar continuidad a la destacada actuación que tuvo en Azerbaiyán, especialmente teniendo en cuenta la realidad de Cadillac en su primer año en la F1.
Horarios del GP de Bahréin de F1 2026 en Malasia
Práctica 1
México: jueves 1 de octubre a las 22:30h
Costa Rica / Belice / El Salvador: jueves 1 de octubre a las 22:30h
Panamá / Colombia / Perú / Ecuador: jueves 1 de octubre a las 23:30h
Venezuela / Bolivia / Puerto Rico / R. Dominicana: viernes 2 de octubre a las 00:30h
Argentina: viernes 2 de octubre a las 01:30h
Uruguay / Chile / Paraguay: viernes 2 de octubre a las 01:30h
Práctica 2
México: viernes 2 de octubre a las 02:00h
Costa Rica / Belice / El Salvador: viernes 2 de octubre a las 02:00h
Panamá / Colombia / Perú / Ecuador: viernes 2 de octubre a las 03:00h
Venezuela / Bolivia / Puerto Rico / R. Dominicana: viernes 2 de octubre a las 04:00h
Argentina: viernes 2 de octubre a las 05:00h
Uruguay / Chile / Paraguay: viernes 2 de octubre a las 05:00h
Práctica 3
México: viernes 2 de octubre a las 22:30h
Costa Rica / Belice / El Salvador: viernes 2 de octubre a las 22:30h
Panamá / Colombia / Perú / Ecuador: viernes 2 de octubre a las 23:30h
Venezuela / Bolivia / Puerto Rico / R. Dominicana: sábado 3 de octubre a las 00:30h
Argentina: sábado 3 de octubre a las 01:30h
Uruguay / Chile / Paraguay: sábado 3 de octubre a las 01:30h
Clasificación
México: sábado 3 de octubre a las 02:00h
Costa Rica / Belice / El Salvador: sábado 3 de octubre a las 02:00h
Panamá / Colombia / Perú / Ecuador: sábado 3 de octubre a las 03:00h
Venezuela / Bolivia / Puerto Rico / R. Dominicana: sábado 3 de octubre a las 04:00h
Argentina: sábado 3 de octubre a las 05:00h
Uruguay / Chile / Paraguay: sábado 3 de octubre a las 05:00h
Carrera
México: domingo 4 de octubre a la 01:00h
Costa Rica / Belice / El Salvador: domingo 4 de octubre a la 01:00h
Panamá / Colombia / Perú / Ecuador: domingo 4 de octubre a las 02:00h
Venezuela / Bolivia / Puerto Rico / R. Dominicana: domingo 4 de octubre a las 03:00h
Argentina: domingo 4 de octubre a las 04:00h
Uruguay / Chile / Paraguay: domingo 4 de octubre a las 04:00h
¿Cómo ver el GP de Bahréin de la F1 2026?
En Latinoamérica hay tres opciones de ver la Fórmula 1 dependiendo el territorio.
México: A través de F1 TV para cualquier usuario. Para los suscriptores de los sistemas de cable Izzi o Sky cuentan con la transmisión.
Argentina: Por la señal de streaming de Disney+ Premium así como la señal de FOX Sports Argentina.
Resto de Latinoamérica: A través del servicio de streaming de Disney+ Premium, el paquete que incluye todos los deportes y los canales de ESPN.
En todos los territorios existe la opción de contratar F1 TV en sus diferentes versiones.
¿Cuál es el valor actual de Ferrari? Probablemente también se lo preguntan en Maranello, porque se suponía que este verano iba a marcar el relanzamiento de la «Ferrari» en su persecución de Mercedes: las mejoras introducidas en el SF-26 y, sobre todo, la incorporación del motor ADUO2 no solo no han sido suficientes para acercarse a la Estrella, sino que, en general, ni siquiera están dando los resultados necesarios para contrarrestar el ascenso de Red Bull y McLaren.
El equipo de Woking cerró el fin de semana en Azerbaiyán sin sumar ningún punto válido para el Mundial de Constructores, lo que llevó a Fred Vasseur a señalar: «Hemos sumado más puntos que McLaren en la lucha por el segundo puesto del Mundial de Constructores.
Esto no está mal, aunque nuestro objetivo es ganar las carreras y el Mundial», pero la sensación es que el MCL40, con el último paquete de novedades, ha dado un salto de calidad que en Bakú aún no se ha podido medir en toda su magnitud, mientras que Red Bull, sobre todo en carrera, ha demostrado que los dos RB22 de Max Verstappen e Isack Hadjar merecen el podio por detrás del ganador, George Russell, con Mercedes.
Las cifras indican que la Scuderia ocupa firmemente el segundo puesto en el Mundial de Constructores, con un botín de 72 puntos que será muy valioso defender frente a los papayas, pero la evolución de la temporada indica, más bien, que el SF-26 no consigue mantenerse como segunda fuerza y está cayendo al papel de tercera, si no cuarta, escudería a nivel técnico.
Las «oscilaciones» en los datos han variado a menudo en función de las actualizaciones introducidas, pero la duda (a la espera de que llegue a Austin el último paquete previsto para 2026) es que el proyecto de la escudería roja esté llegando un poco al final de su desarrollo.
El Gran Premio de Azerbaiyán, disputado el sábado, sirvió precisamente para contrastar esta hipótesis: los dos Ferrari afrontaron la clasificación y la carrera con una configuración aerodinámica diferente. Se había decidido que el monoplaza montara los bargeboards en la versión con un único elemento vertical. Charles Leclerc abordó el fin de semana en Azerbaiyán con la solución que generaba menos carga aerodinámica, adecuada para buscar velocidades máximas en las largas rectas.
Lewis Hamilton, por su parte, tras unos entrenamientos libres poco satisfactorios, decidió al término de la FP3 adoptar la configuración con mayor carga aerodinámica, equipada con tres elementos verticales en el borde de entrada del bargeboard.
Un cambio de estrategia impulsado por el siete veces campeón del mundo para disponer de un tren trasero más estable y capaz de proporcionar mayor tracción a su Ferrari, y quizá con la esperanza de que los neumáticos delanteros, que no «se calentaban», alcanzaran la temperatura adecuada. Esto demuestra, una vez más, que los dos pilotos del Cavallino tienen estilos de conducción decididamente diferentes, pero también que se están realizando intentos para sacar el máximo potencial de este monoplaza, siempre muy exigente a la hora de llevarlo al límite.
En carrera, parece que la elección del monegasco ha dado mejores resultados; sin duda, ha mostrado un ritmo de carrera más brillante que el de su compañero de equipo, quien probablemente se ha enfrentado a un molesto subviraje en las curvas, ya que al cruzar la línea de meta los dos lo hicieron con una diferencia de velocidad de apenas 1,8 km/h (341,9 de Leclerc frente a 340,1 de Hamilton). Charles fue más rápido en casi 0,177 en la curva 1, mientras que Lewis se impuso en la curva 2, más técnica, por 0,099; en la curva 3, en cambio, estuvieron a la par, con una diferencia de 7 milésimas a favor del monegasco. Sin embargo, la diferencia se hizo patente en la vuelta más rápida, ya que Leclerc le sacó 386 milésimas.
Ferrari sabe que cuenta con un monoplaza con un buen chasis y una buena aerodinámica, pero si para encontrar un buen equilibrio del SF-26 hay que aumentar el empuje vertical en los circuitos donde la eficiencia aerodinámica y la baja resistencia a la marcha son fundamentales, se acaba mermando el potencial teórico, buscando además soluciones mecánicas más extremas que hacen que la conducción sea menos precisa y más difícil.
Pese a todo lo que se ha hablado de que sus rivales están alcanzando a Mercedes, que ha reservado sus mejoras más importantes hasta el Gran Premio de Fórmula 1 de Bahréin del próximo fin de semana en Malasia, el equipo de Brackley ha podido capear el temporal destacando en algunos de los circuitos más sensibles a la potencia, como Monza y Bakú, reivindicando su paciencia.
Pero aunque el dominante paquete de unidad de potencia de Mercedes ayuda a explicar su ventaja sobre Ferrari y Red Bull, la diferencia de ocho décimas, apenas creíble, de George Russell con Oscar Piastri, de McLaren, fue más difícil de digerir. A Lando Norris le fue aún peor, a 1,1s en la clasificación de Bakú.
En comparación con Piastri, Russell marcó la diferencia al tener un mejor despliegue de energía en el sector dos, antes de escaparse en la recta ultralarga de Bakú, donde su velocidad punta fue hasta 10km/h superior a la del australiano. En carrera, Russell también disfrutó de un paseo tranquilo hasta que un doble coche de seguridad le puso las cosas interesantes al final, preparando un final de infarto con Max Verstappen.
Cuando las diferencias entre dos equipos por lo demás muy igualados y que comparten la misma unidad de potencia son tan grandes, normalmente intervienen varios factores acumulados, y eso también pareció ser lo que ocurrió en Azerbaiyán.
Para empezar, Bakú no es precisamente uno de los terrenos de caza más favorables para McLaren. El MCL40 ha continuado una tendencia de sus predecesores, ya que no es el más competitivo en curvas lentas, que son casi exclusivas en el circuito de 6km de Bakú. La fortaleza de McLaren en alta carga aerodinámica, que le dio victorias en Hungría y Zandvoort y debería haber llevado a otra victoria de Norris en Madrid, sirvió de poco.
La otra debilidad aerodinámica de McLaren, una relativa falta de eficiencia en las rectas, también quedó expuesta pese a que el equipo llevó un paquete de mejoras para generar carga aerodinámica más eficiente en todo tipo de curvas. «Las mejoras funcionaron bien durante todo el fin de semana, añadimos algo de tiempo por vuelta al coche», dijo el jefe del equipo, Andrea Stella. «De alguna manera, no vimos el efecto de las mejoras porque nuestro coche en general no rinde muy bien en este tipo de curvas, así que habríamos necesitado un paquete mucho mayor para marcar la diferencia en Bakú.»
Sin querer pasar por alto tampoco el regreso de Russell a su mejor forma, eso de nuevo no explica una diferencia de ocho décimas. Aunque McLaren siente que su comprensión de la unidad de potencia Mercedes, y su colaboración con Mercedes HPP, ha mejorado respecto al inicio del año, Stella reconoció que el equipo no optimizó su unidad de potencia tan bien para la carrera como lo hizo en la clasificación «y pagamos un precio en la carrera».
Los registros del GPS proporcionados por GP-Tempo muestran que McLaren utiliza relaciones de transmisión más cortas que Mercedes. Al comparar sus vueltas más rápidas de clasificación, Piastri (trazo naranja) subía de marcha notablemente antes que Russell (trazo verde azulado).
Photo by: GP-Tempo.com
Un factor ya incorporado que contribuye al déficit de velocidad punta son las relaciones de cambio que eligió al inicio del año. El MCL40 tiene desarrollos más cortos que el Mercedes, lo que le cuesta algo de velocidad punta en lugares como Monza y Bakú.
«Si tuviéramos que hacerlo de nuevo, creo que cambiaríamos las relaciones para estar más cerca de donde está Mercedes», dijo a principios de este verano el director técnico de McLaren, Neil Houldey. «Hay algunas oportunidades de rendimiento que podemos aprovechar porque las relaciones son más cortas. Acabamos reduciendo menos a marchas más bajas en las curvas, potencialmente en las resalidas, cosas así.
«Pero luego, cuando miras el lado de la alta velocidad, creo que probablemente tomarías lo que tienen los otros equipos. Así que hay un par de compromisos en ambas direcciones. Es un pequeño tiempo por vuelta, pero todos esos pequeños tiempos por vuelta se suman hasta convertirse en un rendimiento decente.»
McLaren decidió no usar su único comodín para hacer un ajuste de relaciones a mitad de temporada, optando en cambio por dedicar recursos a otras áreas.
«Es muy evidente que no es un solo factor», dijo Stella. «Ciertamente, siempre hemos hablado de forma bastante abierta y transparente de que necesitamos mejorar la resistencia aerodinámica del coche. Pero al mismo tiempo hay algunos factores que se refieren a nuestras relaciones; por ejemplo, tenemos que analizar si estamos con las relaciones adecuadas para competir en circuitos en los que se alcanzan este tipo de velocidades punta.
«Y al mismo tiempo, cuando miramos los datos y comparamos con MGP, vemos que nuestra unidad de potencia no estaba optimizada. Creo que, mientras que en clasificación conseguimos explotar prácticamente al máximo lo que estaba disponible en la unidad de potencia, hay algunos elementos que no pudimos optimizar, y pagamos un precio en la carrera.»
Lando Norris fue una víctima colateral del incidente que inició Franco Colapinto.
Photo by: Alex Pantling / LAT Images via Getty Images
En cuanto a por qué Norris, que había alcanzado su mejor estado de forma del verano, tuvo un fin de semana tan difícil en comparación con un Piastri en mejoría, resulta que el campeón del mundo tenía sus propios problemas específicos con los que lidiar. El equipo encontró un déficit de potencia en clasificación, que se cree que estaba relacionado con un problema de inyección de combustible, que volvió en el gran premio, mientras que Norris no tuvo su carrera más limpia y sufrió por ritmo con los neumáticos medios.
«Vimos ocasionalmente el mismo problema durante la carrera, pero no de forma tan sistemática como en clasificación», explicó Stella. «Definitivamente hay una oportunidad significativa en el tema de la inyección de combustible, que ocasionalmente también vemos en el coche de Oscar durante la carrera.
«Además de eso, Lando fue adelantado por Verstappen, que tenía un coche más rápido. Lando estaba sufriendo un poco con los neumáticos medios. Pero mérito para Oscar, Oscar consiguió mantener a Verstappen detrás. En el lado de Lando, estábamos sufriendo un poco con el despliegue de la unidad de potencia.
«Y además, Lando estaba teniendo algunas inconsistencias en su conducción; cuando fue adelantado por Hamilton, bloqueó las ruedas y cometió algunos errores que hicieron que los coches de detrás estuvieran a tiro. Y cuando están a tiro, entonces nos cuesta defender, lo que vuelve al punto de la velocidad punta.»
Norris estaba furioso tras ser víctima colateral de que Franco Colapinto, de Alpine, embistiera a su compañero Pierre Gasly. Pero el británico contribuyó a su propia caída al salirse en la curva 1 justo antes del coche de seguridad, lo que le costó tres posiciones y lo dejó en la zona de peligro en la resalida posterior.
«Diría que para Lando este fue, en general, uno de los eventos más difíciles que ha vivido en 2026», concluyó Stella. «Es algo de lo que tenemos que sacar conclusiones, mirando todo lo que se pueda mejorar. Pero diría que la mayoría de las oportunidades están del lado del equipo y del lado del coche, porque necesitamos poder ofrecer a nuestros pilotos un coche que sea más y simplemente más consistente en términos de previsibilidad.»
Oscar Piastri tuvo un gran bloqueo en su intento por contener a Isack Hadjar y se fue largo en la curva uno.
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Con Piastri bloqueando también las ruedas en la curva 1 más adelante, lo que le costó un posible podio al caer hasta el 13º puesto en la meta, el amargo resultado final de una serie de problemas menores, errores de ejecución y carencias es un fin de semana sin puntos para la escudería de Woking.
«Tuvimos problemas y algunos errores, pero al mismo tiempo creo que pagamos por algunas limitaciones fundamentales de nuestro paquete en este tipo de circuito», concluyó Stella.
«No fuimos lo bastante rápidos en las curvas, pero al mismo tiempo y principalmente no fuimos lo bastante rápidos en las rectas.
«Esto expuso continuamente a nuestros pilotos a ser atacados y a tener que pasar su carrera mirando los espejos en lugar de pensar en cómo podían progresar en la carrera.»