Si lo apodaran francotirador, le calzaría perfecto. Cuando tiene el arco rival en la mira y la pelota lista para ser ejecutada, difícilmente falle a la hora de mandarla a guardar. No es casualidad que sea el máximo goleador de River en el año y un indiscutido en el andamiaje ofensivo del equipo de Leonardo Ponzio. Por sus cualidades de killer y también técnicas a la hora de asociarse al juego colectivo, Sebastián Driussi no puede faltar en el 11 y por eso la sobrecarga muscular que arrastra a horas de enfrentar a Estudiantes de Río Cuarto hace que el técnico tenga que analizar minuciosamente su evolución, con la cabeza en el presente y también planificando el futuro.
La situación no es para alarmarse. Este jueves por la mañana, hizo prácticamente todo el entrenamiento a la par del grupo en el Camp y si reguló en el final fue simplemente para no forzar su físico. Desde el cuerpo médico lo ven bien para jugar el sábado en el Monumental, pero el León y sus colaboradores, a la hora de terminar de definir a los titulares, pondrán sobre la balanza que al CARP se le viene un mes exigente y clave tanto para el cierre de 2026 como para el 2027, teniendo en cuenta que se juega la clasificación a la próxima Copa Libertadores.
Sus nueve goles en 23 partidos en una temporada (un promedio de 0,39 por juego) en la que ya sumó un total de 1.508 minutos reflejan que SD es el centrodelantero que mejor interpreta el ataque millonario, sin importar entrenador, dibujo táctico y acompañante, y además imponiéndose a sus extensos periodos de ausencias por lesiones.
Con esas cifras, no tenerlo ante el conjunto del Yagui Forestello, que llega al borde del abismo y que podría descender en esta misma fecha con un resultado adverso, sería una baja importante, aunque no determinante. Sin subestimar a ningún rival, River tiene jerarquía para formar un buen ataque frente a una de las defensas más débiles del Clausura y así no arriesgar al Gordo en caso de que no se encuentre al 100% a pesar de que sus cifras son inigualables.
Lo que viene, lo que viene…
Ausente en los primeros cinco partidos del Clausura, recuperó la titularidad que se habían repartido Beltrán y Borré durante su rehabilitación. Con el gol ante Santa Fe en los 62′ que estuvo en campo en su regreso como titular demostró que no pierde su fineza a pesar de los contratiempos físicos. Y, sobre todo, ratificó su cartel de figura exponiendo una superioridad notoria sobre sus competidores, que no anotaron en esos encuentros iniciales. Sin embargo, después del extenso parate y del tiempo que tuvo Ponzio para trabajar con el plantel en la fecha FIFA, la confianza está puesta en que ambas alternativas fluyan más sueltas en el circuito de juego.
Porque justamente, más allá de la clara evidencia de las métricas goleadoras, el gran punto a favor del Gordo con respecto a sus competidores es su capacidad natural para salir del área a conectarse con los atrevidos Thiago Almada y Ángel Correa. Una vez que participa del circuito, sabe volver a meterse en la zona caliente para finalizar la jugada, como lo demostró con su espectacular volea contra Banfield, su última conquista en el semestre.
Además, el León disfrutó de las virtudes del 9 como compañero en su etapa de jugador y entiende mejor que nadie que todo lo que necesita el hombre de San Justo para meterla en el arco rival es contar con acompañantes desequilibrantes, inteligentes y generosos. Una fórmula exitosa que a Ponzio ya le dio frutos y que la necesitará en el sprint final.
Entonces, teniendo en cuenta que después se vendrá un encuentro chivo en Junín ante Sarmiento – un rival directo en la lucha por el top 8 en su zona- y que luego deberá afrontar dos paradas bravas frente a Belgrano (en el Kempes) y Racing antes del superclásico en la Bombonera, Estudiantes se presenta como un rival adecuado para preservar a Driussi. Un contexto ideal para, en caso de definirlo, dejarlo sentado en el banco, confiando en que Beltrán y/o Borré estarán listos para destaparse de una vez.
Con una práctica por delante, Ponzio confía en poder contar con su mejor carta de ataque, pero no la quemará teniendo en cuenta el mazo amplio con el que cuenta y lo que queda por delante.
¿Cómo está Pancho?
Además, en lo que respecta a tocados, Francisco Ortega se entrenó de manera diferenciada durante toda la jornada por una pequeña contractura que obligó a bajarle las cargas por precaución. Este viernes será exigido, aunque la idea del cuerpo técnico es no arriesgarlo para evitar que la pequeña dolencia se transforme en una lesión de mayor gravedad.



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