Poquito más de dos meses después del «no está bueno estar encerrado en un container» y el «se nos trató muy mal», Maxi Salas deberá transcurrir una parte del momento más difícil de su carrera en River. Y esto se debe a que serán los médicos del club los que lo operarán el martes de la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda que sufrió el viernes pasado.
La razón, tal como cuentan en las oficinas del Monumental, es lógica y legal: por más que se encuentre a préstamo hasta mediados del año que viene en Independiente Rivadavia, sigue siendo patrimonio de River y consideraron que la mejor decisión era que se tratara con los profesionales en Buenos Aires. De hecho, eso se extenderá en una parte de la recuperación, con la posibilidad de que en un futuro regrese a Mendoza para completarla.
Un punto importante es que Salas, quien llegó a sumar 11 partidos y una asistencia en la Lepra (808 minutos), no se volverá a entrenar con sus ex compañeros mientras realice los trabajos de kinesiología posteriores a la operación. Un tema que, además de lo contractual, también tiene su anclaje en la decisión de que fuera parte de los borrados del plantel que se entrenaron en Cantilo durante dos meses: él, incluso, fue el más duro al referirse a la situación cuando se concretó su salida a Mendoza.
El delantero de Independiente Rivadavia sufrió un golpe cuando disputaba una pelota y se retiró en camilla. Video: ESPN
Ahora, la cuestión a futuro radicará en qué sucederá con el préstamo cuando Salas pueda volver a jugar: como le espera una recuperación de aproximadamente nueve meses, lo más probable es que no pueda estar disponible antes de la finalización de su cesión, a mediados del 2027. Y si bien las condiciones contractuales se mantendrán (que su club actual le abonará el salario y la opción de compra de u$s 4 millones brutos por la mitad de su pase), habrá que ver si entre las dirigencias se ponen de acuerdo para extenderlo llegado su momento.





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