
23/04/2026 11:53hs.
El fútbol argentino tiene el vértigo de una montaña rusa. Un día estás en la cima, como el Lautaro Rivero del año pasado, y abruptamente podés aparecer abruptamente de cabeza y en una bajada pronunciada, como el Lautaro Rivero del presente. Después de aquella repesca celebrada tras su auspicioso nivel en Central Córdoba de Santiago del Estero, de su consolidación en la zaga junto a Lucas Martínez Quarta y del llamado de Lionel Scaloni, el marcador central pasó a sumar equivocaciones recientes y el penal que cometió en el Súper derivó en fuertes críticas de los hinchas que lo llevaron a cerrar los comentarios en su cuenta de Instagram.
El pedido desesperado del Chacho para que se hiciera amonestar contra Belgrano y llegara limpio ante Boca y la extensión de su contrato hasta el 31 de diciembre de 2029 (con una mejora salarial y manteniendo la cláusula de rescisión de 100 millones de euros) fueron dos espaldarazos tanto del cuerpo técnico como de la dirigencia que el zurdo de 22 años no pudo devolver en su última presentación en el Monumental, donde quedó marcado por la mano que derivó en el gol de penal de Leandro Paredes. Una actuación que, por la magnitud del Súper, pone en riesgo su titularidad a pesar de haber formado parte del 11 inicial en cada partido que el Chacho lo tuvo a disposición.
Cuando Marcelo Gallardo lo sumó en el mercado invernal de 2025 tras verlo lucirse en el Ferroviario en la Libertadores contra rivales como Flamengo, el pibe de Moreno, ese que vendía alfajores en la estación de trenes de esa localidad del Oeste del Gran Buenos Aires para ayudar a su familia mientras se esforzaba para cumplir su sueño de jugar en la Primera de River, se acopló rápido.
Su seguridad en la marca y el pase preciso siendo salida limpia desde atrás lo llevaron a ser citado por primera vez a la Selección Argentina y a recibir elogios de parte de Scaloni por «las buenas sensaciones» que dejó y su «gran proyección». Virtudes que en la actualidad no viene mostrando, quedando expuesto también en el debut en la Copa Sudamericana contra Blooming por haber sido el defensor que habilitó al delantero Bayron Garcés en la jugada que provocó la expulsión (evitable) de Martínez Quarta.

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