Dos campeones del mundo, un ex y un tapado: el ambicioso mercado de pases que prepara River

El futuro ya llegó. O está en camino. Mientras River trabaja en el Camp para archivar como chat de WhatsApp incómodo el primer golpe de la era de Eduardo Coudet -la derrota en el Súper y la controversia arbitral que aún genera bronca interna- al mismo tiempo puertas adentro del Monumental ya han comenzado a trabajar en el apuntalamiento de mercado a un plantel que -como el propio Chacho deslizó indirectamente- no le sobran variantes.

Por eso, las conversaciones para reforzar al equipo ya han comenzado. Y si bien todavía se encuentran en estado embrionario y sin avances significativos a todavía 77 días del inicio formal del período de traspasos -el 9 de julio se inaugura el TMS, el sistema de transferencias internacionales- las gestiones buscan comenzar a sembrar el interés para cosechar deseos con piné internacional. Con dos campeones del mundo en agenda (Nicolás Otamendi y Ángel Correa), una apuesta para el medio (el uruguayo Mauro Arambarri, de Getafe) y un canterano que deslizó su deseo de volver: Giovanni Simeone.

Los apellidos no son arbitrarios. Un mapeo inicial dejó conclusiones que hay puntos específicos a reforzar. Que el rendimiento individual de algunos futbolistas vuelve al abanico un tanto más corto que lo esperable. Por caso, si el bajón futbolístico momentáneo que está sufriendo Lautaro Rivero dejó en claro que no abundan alternativas en ese rol -Tobías Ramírez apenas lleva 24 días en el club; el refuerzo llegado de Argentinos ya debutó pero le falta para consolidarse como opción- la baja de Fausto Vera evidenció que urge un centrocampista más.

Giovanni Simeone celebra en Torino. Foto: AP.Giovanni Simeone celebra en Torino. Foto: AP.

Asimismo, en zona de ataque la escasez de un delantero que supla a Sebastián Driussi está en discusión por la lesión del Gordo en el clásico frente a Boca (lo relevó Maxi Salas, que no es #9; el único jugador de característica de ariete es Agustín Ruberto). En la misma línea, sigue latente la necesidad de un revulsivo, cuenta pendiente del verano que se cubrió parcialmente con la llegada de Kendry Páez, aunque la llegada del ecuatoriano tuvo como objetivo que la joya sumara rodaje y completara su formación.

Ahora bien: trasladar a lo concreto lo que aún forma parte del territorio onírico no es sencillo. Aunque los indicios han sido positivos, al menos, de dos apellidos que ilusionan. Así como el “veremos” que Otamendi deslizó a su llegada a la Argentina para disputar los dos últimos partidos amistosos previos al Mundial, la confesión de Gio al referirse a la “espinita” que le quedó de mostrarse más en el club en el que se formó fue leído como un guiño.

Nicolás Otamendi. Foto: Juano Tesone.Nicolás Otamendi. Foto: Juano Tesone.

Sin embargo, las conversaciones no avanzarán hasta que comience la ventana de Europa. En el caso de Giovanni, por una cuestión coyuntural: autor de 9 goles y 2 asistencias en los 30 partidos que disputó con el Torino, la prioridad en Turín es terminar de ganar paz en la lucha por la permanencia. Con contrato hasta junio de 2028 -llegó cedido de Napoli aunque con obligación de compra por objetivos- el presidente Urbano Cairo no tiene previsto acceder a negociar hasta tanto finalice la Serie A.

Lo de Otamendi, en cambio, está atado a una situación contractual: su vínculo con Benfica vence el 30 de junio. Es decir, cuando el zaguero se encuentre disputando la Copa del Mundo con la Selección Argentina -para esa fecha ya habrá finalizado la fase de grupos de la Scaloneta. Referente de las Águilas, en Lisboa pretenden tenerlo al menos hasta junio de 2027. Sin embargo, su presencia en Buenos Aires a fines de marzo permitió escucharlo más abierto a esa chance.

El propio Ignacio Villarroel, vicepresidente segundo de River, aceptó que Ota “es un jugador muy interesante para considerar”, aunque pidiendo ser respetuosos precisamente porque en la región UEFA la competencia no ha terminado. Contar con el General atrae no sólo por su capacidad para ocupar la zaga sino por lo que representaría para el plantel sumar a otro líder de su característica. Lo que le permitiría a Coudet eventualmente formar con cuatro campeones del mundo en el fondo (ya están Marcos Acuña, Gonzalo Montiel y Germán Pezzella).

Una ofensiva con Ángel

En la línea de talentos con cartel, Ángel Correa también seduce. El rendimiento de Aladino en Tigres de México, adonde llegó hace exactamente un año proveniente del Atlético Madrid, ha sido muy bueno: 47 partidos, 21 goles y 8 asistencias lo destacaron con la #7. Además, su versatilidad es atractiva para Coudet: puede jugar como enganche -su posición original en Inferiores- como así también como extremo y hasta de centrodelantero eventualmente, rol que supo también ocupar en San Lorenzo.

Ángel Correa en Tigres. Imagen: REUTERS/Daniel Becerril.Ángel Correa en Tigres. Imagen: REUTERS/Daniel Becerril.

No obstante, sacarlo de México no será sencillo: con contrato por otros cuatro años -hasta junio de 2030, lo pagó u$s 6 millones- volverán compleja una ingeniería de conversaciones, hasta el momento incipientes. El rosarino, sin embargo, al menos está abierto a escuchar la propuesta. Luego deberán afinar el lápiz entre dirigencias, en caso de que todo prospere.

La sorpresa…

¿Y el tapado? El uruguayo Arambarri, de 30 años y vínculo por otros dos años, en la temporada disputó 31 partidos (6 goles, 2 asistencias; 2.724’) en Getafe. Surgido de Defensor Sporting y con paso por el fútbol de Francia antes de hacer escala en España, es el actual compañero de un ex River (Sebastián Boselli). El scouteo lo rankeó como una alternativa para consolidar el medio. Y ya se habla para lograr un acuerdo a corto plazo, en pos de tenerlo para la próxima pretemporada.

Mauro Arambarri persigue a Claudio Echeverri. EFE/David Borrat.Mauro Arambarri persigue a Claudio Echeverri. EFE/David Borrat.

Todo en el marco de un pensamiento a futuro que River tiene trazado: en medio de un Apertura que tiene como objetivo, y con la meta de avanzar en la Sudamericana -idealmente como #1 para zafar de los desgastantes playoffs- en Núñez ya modelan lo que se vendrá. Porque el futuro, para que venga, hay que llamarlo.

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