23/05/2026 17:36hs.
Es una semana inolvidable para Jonathan Spiff. Después de cumplir su sueño de debutar en la Primera de River contra Bragantino por la Copa Sudamericana, el pibe de 19 años, hijo de un inmigrante nigeriano, volvió a salir a la cancha apenas 15 horas después de haber vivido ese momento único de su estreno como profesional en el Monumental y jugó en Reserva contra Vélez. En horas muy emotivas para el delantero, usó su cuenta de Instagram para compartir sus sensaciones.
“Difícil expresar lo que siento en este momento, pero solo me queda agradecer a todas las personas que ayudaron a hacer este sueño posible y en especial a River. Gracias”, publicó Spiff, quien agregó los emojis de un corazón rojo y otro blanco al posteo que incluye fotos de su estreno y una de niño, vestido con el kit del millonario en el Monumental.
El potente 9 que combina su capacidad natural para el juego aéreo con movimientos ágiles y el manejo de ambos perfiles, sobre todo para definir, había ingresado a los 89′ minutos por el defensor Ulises Giménez en el 1-1 del equipo del Chacho Coudet frente a Bragantino. Y con su ingreso para acompañar a Salas en la ofensiva, aunque no fue determinante en el resultado, complicó a la defensa brasileña por sus ganas y frescura en los metros finales de la cancha.
De todas maneras, en el puñado de segundos que estuvo en cancha, puso alcanzar un particular récord: con el 52 en la espalda, se transformó en el futbolista con el número de camiseta más alto en la historia del Millonario.
La historia de Jonathan Spiff
Jony es hijo de Goodwin Spiff, un inmigrante nigeriano que llegó a la Argentina hace dos décadas en busca de oportunidades. En el país conoció a María, entrerriana y madre del actual futbolista de River, y formó su familia. Sin embargo, hubo algo que lo terminó de atar definitivamente a suelo argentino: el fútbol.
A poco de instalarse, Goodwin empezó a seguir a River porque, según contó el propio Jonathan en una entrevista institucional con el sitio oficial del Millonario, “era el equipo que mejor jugaba”. Ese enamoramiento por el estilo lo convirtió en hincha fanático de la banda y, con el tiempo, en impulsor del sueño de su hijo.
Cuando el pequeño Spiff mostró condiciones con la pelota, su padre no dudó: en 2014 le consiguió una prueba en el club de sus amores. El chico la rompió en su primera práctica y quedó seleccionado. Desde entonces, creció en las formativas hasta transformarse en uno de los nombres propios más fuertes de su categoría y tener su ansiado debut en Primera.
En la cancha, el pibe de 19 años es un punta moderno, dinámico, con olfato y agresividad en el área. En el espejo se mira en Julián Álvarez: “Miro todo lo que hace y trato de copiarle muchas cosas”, reconoció. Pero en casa también conviven otros ídolos. Goodwin admira a Jay-Jay Okocha, símbolo del talento africano, y al Burrito Ortega, uno de los responsables de que aquel inmigrante recién llegado se hiciera fanático del club.
¿Qué dijo Coudet sobre el estreno de Spiff?
«Lo tengo visto sobre todo de cuando ha participado en Reserva. Es un jugador rápido, que técnicamente lo hace muy bien. Teníamos que completar, sobre todo trayendo chicos de Reserva, necesitábamos un delantero más y me decidí por él. Lo necesitábamos aunque sea esos minutos», explicó el Chacho en la última conferencia ante la pregunta de .




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