Entre los pilotos retirados al final del Gran Premio de Canadá también figura el nombre de Fernando Alonso, pero en esta ocasión el haber aparcado el coche en boxes tiene un significado diferente respecto a otras carreras, porque ha puesto de manifiesto otro problema del AMR26, es decir, la posición del asiento.
En las últimas citas, lo que detenía al Aston Martin eran los problemas de fiabilidad ligados a varias roturas o a las fuertes vibraciones, que además de poder provocar más fallos técnicos hacían la conducción extremadamente incómoda. En Shanghái, de hecho, el español había optado por retirarse después de empezar a perder sensibilidad en manos y pies.
Sin embargo, en esta ocasión la causa es diferente, cerrando paradójicamente el círculo en lo que ha sido el mejor fin de semana de la temporada. Después de haber logrado entrar en SQ2 el viernes, en carrera Alonso, ayudado también por algunos buenos adelantamientos y una serie de circunstancias favorables, se había encontrado por primera vez en el top 10 antes de volver a caer hacia atrás en la clasificación.
Fernando Alonso, Aston Martin Racing
Foto di: Guido De Bortoli / LAT Images via Getty Images
Sin embargo, vuelta tras vuelta, Alonso empezó a sufrir dolores cada vez más intensos en la espalda que en cierto momento le llevaron a elegir volver a boxes y retirarse, como ya había ocurrido en la sprint. También Lance Stroll, en realidad, había manifestado la intención de parar pero, como explicó por radio, decidió continuar por los mecánicos y por su padre Lawrence, llevando el AMR26 hasta la meta.
“Teníamos este problema con el asiento: vuelta tras vuelta me sentía cada vez más incómodo. La posición no era la correcta y, dado que estábamos fuera de los puntos, lejos de la zona de puntos y sin más amenaza de lluvia, decidimos poner fin al dolor. Intentamos modificar algunas cosas anoche, pero no funcionó”, explicó Alonso después de la carrera.
Pero hay un trasfondo interesante. Entre el sábado y el domingo, los técnicos y Alonso intentaron modificar el asiento para entender si el problema estaba ligado a esa unidad específica, modelada sobre las formas del piloto con una estructura de carbono a la que luego se añaden unos soportes. Sin embargo, la situación no mejoró y de hecho no parece tratarse de un defecto del asiento en sí.
Fernando Alonso, Aston Martin Racing
Foto di: Alastair Staley / LAT Images via Getty Images
Según explicó Mike Krack, responsable de operaciones en pista de Aston Martin, la causa habría que atribuirla sobre todo a la posición en el habitáculo, modificada respecto a temporadas pasadas para ser aún más reclinada. Una elección pensada para bajar el centro de gravedad y, en teoría, exponer menos el casco al flujo de aire, reduciendo las turbulencias y mejorando el rendimiento.
Si en otras citas el problema se había manifestado sin llegar nunca al punto de obligar a uno de los dos pilotos a retirarse, en Canadá el dolor se volvió excesivo. En las imágenes onboard se notó cómo el bicampeón del mundo, en varias ocasiones, desplazaba la mano izquierda del volante hacia el interior del habitáculo entre las dos piernas, tanto en la recta más larga antes de la última chicane como en la que precede a la curva 8.
Sin embargo, en cierto momento ya no resistió más y, como en China, tras unas 25 vueltas optó por retirarse, considerando que ni siquiera iba a llegar la lluvia para barajar las cartas. Respecto a otras citas, en Canadá se usan mucho más a menudo los pianos y esto amplifica las vibraciones, pero es evidente que hará falta trabajo adicional para resolver el problema, porque no se ha manifestado solo en Montreal.
Fernando Alonso, Aston Martin Racing
Foto di: Guido De Bortoli / LAT Images via Getty Images
“Hace un tiempo que no se siente completamente a gusto, nunca hasta el punto de convertirse en un verdadero obstáculo, pero es como un punto de presión que empeora vuelta tras vuelta, y creo que tenemos que reconsiderar un poco la posición”, explicó Krack.
“Con estos coches siempre intentas ir lo más bajo posible y, si miras cómo se han sentado los pilotos en los últimos años, la posición se ha vuelto cada vez más tumbada. Tenemos que comprobarlo: quizá hemos ido un paso más allá, pero es algo que tenemos que revisar”.
Claramente ahora el equipo tratará de introducir correcciones temporales ya de cara a la próxima cita, pero como explicó Krack podrían ser necesarias intervenciones más profundas, que afectan directamente a la posición del piloto en el habitáculo, aunque esta solución no sería tan inmediata. “No, no lo creo” —explicó al ser preguntado si era una cuestión resolvible solo con un nuevo asiento o si se debía a algún problema en esa unidad específica— “Creo que quizá tendremos que reconsiderar un poco la situación, volviendo a cómo estábamos en el pasado”.

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