
Domingo 4 de enero. Hace calor en prácticamente todo el país. Más de uno todavía sigue comiendo sobras de Año Nuevo. Israel no está en guerra con Irán, por lo que Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos siguen siendo países envidiables y con cero riesgo. No hay hantavirus ni cruceros. En San Martín de los Andes, River transita su décimo día de pretemporada, el segundo en el Sur. La idea es aislarse después de un pésimo 2025, pero una noticia impacta y genera dolor de cabeza: Franco Armani, en el doble turno, se desgarra el gemelo derecho.
Lunes 5 de enero. También hace calor. Esta vez, otra noticia sorprende: apenas un día después de la lesión del arquero titular, el suplente abandona la pretemporada para volver al club que lo formó. Jeremías Ledesma es transferido a Rosario Central a cambio de u$s 1,8 millón por el 60% del pase. La decisión, en principio, no tiene demasiada lógica: con Armani que se preveía que podía llegar justo al debut en el Apertura y Ezequiel Centurión aún recuperándose de la fractura en la muñeca, en el plantel solo queda un chico llamado Santiago Beltrán.
¿River vende a un arquero que estaba llamado a ser el sucesor del más ganador de la historia para dejar a un juvenil? ¿Cómo puede repercutir eso en un 2026 en el que justamente cada partido va a pesar por el año anterior? ¿No es mejor darle minutos paulatinamente, teniendo en cuenta el antecedente de Batalla? Esas son algunas de las preguntas que surgen entre hinchas y opinión pública en aquellos primeros días de enero.
Preguntas que tenían sustento, pero que hoy quedaron desterradas. Porque en River, las respuestas las brindó ese chico que hoy es gigante, que hizo que no se rezara por la vuelta de un Armani que sufrió una recaída en esa lesión y que luego padeció una fibrosis en la zona, lo que lo llevó a realizarse un procedimiento con células madre en Rosario allá por la primera semana de marzo. Según adelantó Coudet, recién volverá a estar a disposición para los cuartos de final del miércoles, contra Gimnasia, cuatro meses y nueve días después del desgarro inicial (solo sumó 45’ vs. Vélez en el año).
Sábado 24 de enero. Tras haber atajado en los dos amistosos de pretemporada ante Millonarios y Peñarol (tapó dos penales en la definición) y mostrado una sólida imagen, Beltrán se prepara para hacer su estreno oficial, contra Barracas Central. Responde con creces en las pocas veces que le llegan a ese equipo de Gallardo que se ilusionaba con dar vuelta la página. Repite actuaciones vs. Gimnasia y Rosario Central, con valla invicta. Su aparición da tanta tranquilidad que ni siquiera el 1-4 con Tigre lo desestabiliza.
Muy maduro, con una personalidad poco frecuente en un chico de 21 años, muchas ganas de progresar (es de los mejores en las pruebas de neurociencia) y formado más allá del fútbol (estudia Economía y declara con claridad), Beltrán fue un relojito que salvó al equipo en innumerable cantidad de oportunidades: esta actuación consagratoria ante San Lorenzo no es más que parte de un breve recorrido en Primera en el que ya tiene atajadas top, un penal salvado en Brasil y 10 arcos en cero en 22 partidos disputados (15 goles recibidos). “Un arquero de equipo grande”, como lo elogió Coudet este domingo.
Sin embargo, no fue todo fácil para este chico que tuvo un notorio crecimiento físico en los últimos meses (lo que es motivo de edits en redes de los que incluso el club se hizo eco). Hace un año, se estaba recuperando de una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda sufrida en septiembre del 2024: recién pudo volver a atajar en la Reserva el 16 de julio del 2025, contra Platense.
Video: Pasión Monumental
Una recuperación larga en la que, lógicamente, no se iba a dar por vencido. Ahí fue cuando recordó todo lo que le había costado llegar a ser uno de los arqueros más prometedores de las Inferiores de River: delantero hasta los 12, atajaba en torneos amateurs (además, jugaba con amigos en el Club Pueyrredón) y fue reclutado por Tato Montes cuando tenía 17 años, para sumarse a la Quinta División. Sí, un talento difícil de describir que no necesitó toda la primera parte del proceso formativo.
De esos torneos a ser San Beltrán, el que le rezan todos en River. De recuperarse de una dura lesión a tener una convocatoria a la Selección como sparring a fin de año, en la gira por Miami (le quedó una buena relación con Rulli, quien le comentó su posteo de este lunes). De las inquietudes sobre su debut reemplazando a Armani a estar en la prelista de Scaloni para el Mundial. Todas cosas que solo son posibles llevar con la tranquilidad que tiene este joven.
Esta historia, que en medio de dudas comenzó un domingo 4 de enero, continuará…

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