Toni Nadal sabe bien lo que hace falta para construir a un campeón. Durante años dirigió la carrera de su sobrino Rafa hasta convertirlo en uno de los mejores tenistas de la historia. Ahora, con Carlos Alcaraz como gran referente del tenis español, no esconde su admiración por el murciano. Pero cuando le plantean entrenarlo algún día, encuentra un obstáculo muy particular.
De entrada, no espera ninguna llamada. “Seguro que no me va a llamar. Creo que tiene suficientes buenos entrenadores, creo que no necesita para nada mi ayuda”, explicó. Fue al plantear el escenario contrario cuando soltó la frase más llamativa: “Si me llamara a mí, no me gustaría que él sobrepasara a Rafael. Así que tendría un problema”.
La comparación tiene su peso en cifras. Rafa cerró su carrera con 22 Grand Slams, 36 Masters 1000 y un oro olímpico. Alcaraz, con 23 años, lleva siete Grand Slams, ocho Masters 1000 y una plata en los Juegos de París.

Eso no quita que Toni haya elogiado al murciano en numerosas ocasiones. Hace un año lo describía así: “Tenísticamente, me parece buenísimo. Lo hace todo y todo lo hace bien. Es el más rápido, tiene unos golpes demoledores, tanto de drive como de revés”. Del saque dijo que era “tal vez lo menos bueno”, aunque también le parecía bueno. Es, además, una de las facetas en las que más ha mejorado Carlitos.
La pregunta de con cuál se quedaría ha vuelto a salir, y la respuesta no ha sido siempre la misma. Hace unos meses, en una charla de la Fundación de Tenis en la Academia Angellini, Toni dijo que hoy entrenaría a Sinner: “Tiene educación, disciplina y la mentalidad de los grandes”. Y añadió: “Me gusta trabajar con gente que no crea problemas y que acepta la verdad”.
Pero en una entrevista reciente con 20minutos, en cambio, se inclina por el español: “Si tuviera que elegir entre los dos, me quedaría con Alcaraz. Me gusta más su estilo. No sabría decirte quién es mejor de los dos, pero me inclino por Carlos, es un chico inteligente y muy completo en pista”.
A Sinner también le reconoce virtudes. En Radioestadio Noche, de Onda Cero, lo definió como alguien “no tan brillante como Alcaraz, pero más consistente”, que “no suele perder su compostura en la pista” y aguanta la presión. Eso sí, elija a quien elija, no habrá cambio de banquillo: “No entrenaría a ninguno de ellos ni a otro jugador porque ya estoy fuera del mundo de la competición”.
En esa misma entrevista ha vuelto a circular una historia que viene al pelo tras la queja de Alcaraz con las pelotas de Shanghái, después de caer ante Zizou Bergs en tercera ronda: “Una bola me bota y la otra me desliza. No puedo jugar así”.
Toni recordó un US Open con Rafa en el que las bolas, decía su sobrino, no le cogían efecto. “Cada día cuando íbamos a entrenar decía: ‘Estas bolas no me van bien’. Al día siguiente, otra vez lo mismo. A mí me molestan mucho las excusas”. Rafa seguía ganando, pero Toni ya estaba cansado de oírle: “Oye, lo que tienes que hacer es perder y ya en Mallorca las bolas te cogerán efecto”, le dijo. Y, entre risas, cuenta que le hizo caso.
Rafa no volvió a Mallorca, sino que viajó a Pekín y ganó el torneo. Toni sabía que allí se jugaba con las mismas bolas que en el US Open. Cuando le preguntó con cuáles había jugado, Rafa, “medio avergonzado”, le contestó que con las Wilson. “Qué casualidad, en Pekín cogen efecto, pero en Nueva York no”, recordó.

Otra de las quejas de Carlitos es el calendario. Para Toni, el problema de fondo no es ese, sino la velocidad de la pelota, que eleva las exigencias físicas. “El tenis ha evolucionado enormemente sin que se hayan introducido cambios suficientes para adaptarse a esa evolución”, explicó. Su propuesta es reducirla para tener un juego más controlado y bajar el riesgo de lesiones.

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