La masterclass de Luis De la Fuente antes de enfrentar a Argentina :: Olé

En quince minutos uno es capaz de viajar en transporte público del Fanatics de West Village, ese coloso vidriado a orillas de Hudson donde se celebraron las conferencias de prensa previas a la final del Mundial, a Times Square. En esa misma marca de cronómetro pero sin moverse del edificio a Luis de la Fuente le alcanzó para dictar una masterclass de caballerosidad. De simpleza. De deportividad y calma en plena ebullición de controversias por supuestos favoritismos.

De la Fuente habló del “lujo de estar en una final” cuando le sugirieron que del segundo nadie se acuerda. Recalcó que “firmaría llegar todos los años a una final de Copa del Mundo y perderla” valorando el mérito de “llegar”. Eso no fue en desmedro de la capacidad de su España para poder ganarle a Argentina: todo lo contrario, fue una revalorización de lo que significa alcanzar el último partido de un torneo FIFA. De la importancia de “disfrutar”, más allá de que tratarán de “minimizar a un grandísimo rival que tiene una historia espectacular” y de que el plan es “competir por ganar”.

Luis de la Fuente junto a Rodri (AP).Luis de la Fuente junto a Rodri (AP).

¿Es posible dar ese discurso en tiempos en los que atizar el fuego es prioridad por encima del raciocinio? Sí. De la Fuente lo hizo desde su púlpito, pero desde el llano. Por eso respondió con un “no se me ocurriría” cuando le preguntaron si Argentina tenía un juego, por decir, sucio, de provocación. Destacando su “admiración extraordinaria” por un equipo que fue bicampeón de América, ganador del Mundial, finalista del 2026 y ganador de la Finalissima.

Enfatizando que además la Selección está “dirigida por un amigo mío”, utilizando el factor humano para homologar la deportividad del rival. “Hay armas futbolísticas, el que mejor juegue y minimice las virtudes del rival estará más cerca de ganar”, deslizó como para desactivar polémicas que, sin embargo, seguirán habitando las redes, fertilizadas para la paranoia. Esa que De la Fuente esquivó.

Y lo hizo con (una) clase. Hablando del éxito pero también de lo que puede ocurrir cuando ese éxito no llega. Advirtiendo en la buena que no debe modificarse la forma de ser sólo por un tropiezo, por más duro que sea. «¿El secreto para llegar a diez finales? Es sencillo: trabajar, trabajar y trabajar. A veces las cosas no salen. Recomiendo, porque veo que hay gente más joven que yo: cuando no te salen las cosas seguir trabajando, no bajar nunca los brazos, rodearse en este viaje de buenos acompañantes. De buenos jugadores de fútbol, de un buen cuerpo técnico. Rodear un equipo que te ayuden a intentar pelear cada competición». De nuevo, lo humano por encima de todo. Como diría más tarde citando a la filosofía romana, “el panal por encima de la abeja”.

De la Fuente, un ejemplo de trabajo (REUTER).De la Fuente, un ejemplo de trabajo (REUTER).

Por eso, el míster les recalcó a los hinchas -y la prensa española- que “Lamine tiene que ser Lamine” justo después de que se le preguntara por el match de talento entre el español y Messi (si Leo sabrá de ello de cuando lo comparaban -y comparan- con Maradona). Sin dejar de elogiar al capitán argentino desde su posición de espejo para las siguientes generaciones: “Messi es irrepetible, un talento descomunal y un ejemplo para los deportistas más jóvenes su actitud y comportamiento con la edad que tiene, este Mundial lo está haciendo espectacular”.

Cada oración de De la Fuente fue un concepto. Apelando hasta a ejemplos para demostrar, por caso, por qué no iba a ponerle una marca personal a Leo. «A Messi le conocí cuando yo entrenaba a la División de Honor del Sevilla. Enfrentamos al Barcelona, me hablaron de él y en un principio le hicimos un marcaje especial. En el minuto 70 íbamos 0-0. Cuando le sacaron tarjeta a quien lo marcaba, lo reemplacé: Leo hizo cuatro goles. No habrá marcaje, pero sí hay que prestarle atención. Y hay muchos jugadores a los que debemos estar atentos. Uno es él”.

De la Fuente, en pleno partido (REUTER).De la Fuente, en pleno partido (REUTER).

Un grande, don Luis. Que no es el Sabio de Hortaleza como el épico Aragonés que ganó la Euro 08 con España, pero que sí tiene aquella grandeza. Tanto que reconoció su cariño por Scaloni y su coincidencia no sólo en estilos, sino también “en valores y ciertos principios que mueven a estos equipos, el suyo y el mío”. Hablando de todo lo que representa formar un grupo y no sólo de táctica antes de ese “grandísimo espectáculo” con “dos súper equipos” con muchas semejanzas “en comportamiento y talento de los futbolistas”. ¿El árbitro? De vuelta, la seriedad. “Están para que los ayudemos nosotros y que ellos ayuden al espectáculo y cuiden los detalles”. Sin provocación. Sin controversia. De otro tiempo.

Tan contracultural que no puso su ego por encima de la sabiduría y reconoció que si pudiera hablar con Vicente Del Bosque, el entrenador campeón con España en Sudáfrica 2010, le apetecería hacerlo para aprender de su experiencia. «Es una persona que quiero muchísimo, nos valoramos mucho y es un sabio del fútbol: ha vivido esta situación y nadie mejor que la conoce los momentos críticos de los partidos para que te asesore, te aconseje. El tener una pista, por si puedes reconocer alguno de esos datos, viene bien”. Grandeza pura. Un maestro.

NUEVA YORK (ENVIADO ESPECIAL).

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