Por once milésimas, Kimi Antonelli no logró completar un sábado que habría sido casi perfecto. Es el margen que le faltó para hacerse con la pole position en MadRing, al término de una sesión de clasificación en la que Mercedes confirmó el buen rendimiento que había mostrado en los entrenamientos libres. En vísperas del fin de semana, Toto Wolff no pensaba que dispusiera de un monoplaza capaz de aspirar a la primera posición, pero a medida que avanzaban las sesiones, el panorama cambió.
«Al llegar aquí no esperábamos estar luchando por la pole» —confirmó Wolff—, «pero a medida que se acercaba la clasificación mostramos un buen ritmo y empezamos a pensar que podríamos tener una oportunidad de conseguir la primera posición».
La oportunidad estuvo ahí. Antonelli la aprovechó casi al máximo, cediendo solo en la última vuelta ante Lando Norris, la obra maestra con la que el piloto de McLaren dio la vuelta a una clasificación en la que, hasta ese momento, nunca había sido una referencia. «Estuvimos muy cerca» —admitió Wolff—, «pero al final Lando sacó la mejor vuelta del fin de semana. Hay que reconocer sus méritos y los de McLaren. De todos modos, estamos relativamente satisfechos con nuestro rendimiento, porque nos da la posibilidad de afrontar la carrera con buenas perspectivas».
Andrea Kimi Antonelli, Mercedes
Foto de: Alex Bierens de Haan / LAT Images vía Getty Images
Antonelli tiene algunos pequeños remordimientos. Once milésimas es una diferencia que lleva inevitablemente a repasar mentalmente cada curva en busca del punto en el que habría sido posible sacar algo más. Kimi ha identificado dos: la primera chicane y la curva 13, justo después del peralte.
En el primer intento de la Q3, Antonelli había arriesgado mucho precisamente en ese punto, perdiendo momentáneamente el control del monoplaza. Un episodio que, inevitablemente, condicionó su enfoque en la vuelta decisiva. «Tuve un momento de mucha tensión en la primera vuelta de la Q3 y ya no tenía la misma confianza para apretar tanto en la entrada» —explicó—, «pero, en general, fue una vuelta limpia. No tengo mucho de qué quejarme. Es un circuito en el que no es fácil encajarlo todo».
Quizá sea precisamente este el aspecto más significativo de la segunda posición de Antonelli. El MadRing cuenta prácticamente con todo tipo de curvas: tramos lentos, chicanas, rectas de alta velocidad y la larga curva peraltada «Monumental». Encontrar un compromiso eficaz en la configuración no es sencillo, al igual que preparar los neumáticos para que estén en el rango óptimo desde el principio hasta el final de la vuelta.
Andrea Kimi Antonelli, Mercedes
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Antonelli logró combinar todos estos elementos en el momento decisivo, confirmando una vez más una capacidad que a lo largo de la temporada se ha convertido en uno de sus puntos fuertes: llegar al último intento de la clasificación con la confianza necesaria para buscar el límite. Esta vez se le escapó la pole por once milésimas, pero la primera fila sigue siendo una posición muy importante de cara a una carrera en la que adelantar se presenta complicado.
Al otro lado del box, el sábado de Russell tuvo un desarrollo diferente. El sexto puesto final está por debajo de las expectativas generadas tras los entrenamientos libres y el propio George ha admitido que nunca logró encontrar del todo el feeling necesario.
«Ha sido una clasificación difícil» —explicó Russell—; «el factor principal que hemos tenido que gestionar en todas las sesiones ha sido conseguir que los neumáticos estuvieran en la ventana de temperatura adecuada. Había hecho una vuelta excelente en la Q1 y esperaba tener el mismo potencial en el último intento de la Q3, pero, por desgracia, la vuelta salió un poco mal».
Andrea Kimi Antonelli, Mercedes
Foto de: Steven Tee / LAT Images vía Getty Images
El problema se hizo evidente a partir de la curva 11. Russell empezó a sufrir subviraje, perdiendo un par de décimas y sometiendo a mayor estrés a los neumáticos delanteros. A partir de ese momento, la temperatura aumentó y el agarre disminuyó progresivamente, lo que desencadenó un efecto en cadena que, en una vuelta tan larga, se paga muy caro.
Wolff confirmó que Russell nunca se sintió del todo cómodo con el monoplaza. Durante la clasificación, Mercedes fue aumentando progresivamente el ángulo del alerón delantero para intentar darle más confianza, pero en un circuito nuevo no es la situación ideal. Cada modificación altera los puntos de referencia justo cuando un piloto necesitaría, por el contrario, consolidarlos vuelta tras vuelta.
«Intentábamos añadir alerón delantero a medida que avanzaba la clasificación para darle más confianza» —explicó Wolff—, «pero no es la mejor situación en la que puede encontrarse un piloto, sobre todo en un circuito en el que necesitas encadenar vueltas y ir ganando cada vez más confianza con el coche».
Andrea Kimi Antonelli, Mercedes
Foto de: Andy Hone/LAT Images vía Getty Images
El resultado final es, por tanto, un Mercedes de dos caras, pero con una certeza importante: el potencial está ahí. Antonelli saldrá desde la primera fila, Russell desde la tercera, y la carrera podría ofrecer un escenario muy diferente al de la clasificación.
La gran incógnita es el desgaste. Lo visto el viernes sorprendió a todos y, si se repitiera, la gestión de los neumáticos podría convertirse en el factor decisivo. Antonelli resumió la situación con una imagen muy acertada: «Probablemente, en las primeras diez vueltas tendremos que conducir como… abuelas».
Detrás de la broma hay una cuestión muy concreta. En las tandas largas se ha puesto de manifiesto que forzar demasiado en las primeras fases del stint puede provocar un rápido aumento del desgaste, lo que luego obliga a pagar las consecuencias en las vueltas siguientes. En un circuito donde los adelantamientos parecen especialmente difíciles, se creará, por tanto, un delicado equilibrio: proteger los neumáticos sin ceder demasiado en cuanto a la posición en pista. Es también la variable que podría ayudar a Russell en su remontada. «Si se repitiera el elevado desgaste observado el viernes» —subrayó George—, «sin duda habrá oportunidades para remontar».
Antonelli, por su parte, tendrá un problema diferente: salir junto a Norris y calcular hasta qué punto podrá permitirse atacarle. Once milésimas separaron a ambos al término de la clasificación. Mañana, la diferencia podría estar en quién consiga resistir mejor la tentación de ir demasiado rápido demasiado pronto.

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