
El inicio del fin de semana en el Red Bull Ring ha resultado agridulce para la escudería Cadillac. La estructura estadounidense desembarcó en el Gran Premio de Austria con el paquete de actualizaciones más extenso de toda la parrilla. Sin embargo, la ambiciosa apuesta técnica contrastó drásticamente con los problemas en pista, luego de que un fallo mecánico detuviera por completo el monoplaza de Sergio Pérez en los minutos finales de la primera práctica libre.
El equipo introdujo un total de diez modificaciones distribuidas a lo largo del coche para optimizar la eficiencia aerodinámica y la refrigeración bajo el intenso calor europeo. La evolución incluye un rediseño mayor en las entradas de los pontones, la cubierta del motor y la zona de la ‘botella de Coca-Cola’, elementos pensados para regular el flujo de aire hacia la suspensión trasera. Asimismo, se implementó una revisión profunda en el piso —modificando el bib y la quilla—, superficies nuevas en el borde de ataque, un difusor con geometría actualizada y perfiles renovados en el beam wing para incrementar la carga en el eje posterior.
A pesar del despliegue de ingeniería, la fiabilidad le jugó una mala pasada al piloto mexicano. Mientras intentaba evaluar el comportamiento del renovado monoplaza, el auto de Checo Pérez sufrió un desperfecto súbito que lo obligó a detenerse en la parte interna de la curva 3. El incidente provocó la aparición de la bandera roja en el circuito cuando restaba un minuto, interrumpiendo las simulaciones de calificación de la parrilla y dejando al tapatío sin oportunidad de mejorar sus registros.
Cadillac informó que, por ahora, desconocen la causa del problema que ha enfrentado Checo Pérez y esperan a tener el monoplaza en el garaje para una evaluación total.
El mexicano se ubicó en la posición 21 de la tabla de tiempos con una marca de 1:11.283.

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