La revancha se viste de rojo en el deporte motor

«No se puede ser y haber sido», al parecer. Sin embargo, en el espacio de una semana, son varios los que han echado por tierra esta cita de Chamfort. Dejemos de lado, no obstante, cualquier debate filosófico sobre la cuestión para volver a los hechos. Porque lo que acabamos de presenciar tiene sobre todo que ver con la fuerza de los más grandes campeones.

En el GP de Barcelona de F1, con 41 años cumplidos, Lewis Hamilton recordó de repente que no era por casualidad el piloto más laureado de la Fórmula 1. El número de veces que se ha pensado, dicho y escrito que el británico había entrado en la Historia es incalculable. Lo hizo una vez más al lograr su primera victoria con Ferrari. Así son los más grandes: capaces de seguir superando siempre los límites.

En cierto modo, Lewis Hamilton volvió a poner las cosas en su sitio. Desde el «fichaje del siglo» anunciado en febrero de 2024 hasta la foto inmediatamente legendaria de su llegada a Maranello, se había dicho de todo, y sin duda se había esperado tanto. Luego llegó la campaña de 2025, tan difícil, hasta ver al inglés dejar entrever inquietantes signos de desánimo y malestar.

No era así en absoluto. El campeón reaccionó, fue recuperando nivel en las últimas semanas, hasta volver a alzar los brazos en lo más alto de un podio. Bastaba ver la emoción tan fuerte en los ojos de los mecánicos de la Scuderia, pero también el lenguaje corporal de un deportista que había vuelto a ser fuerte y seguro de sí mismo, para comprender que acababa de pasar algo.

También basta con medir el entusiasmo, el de ustedes, provocado por este momento histórico, percibido tanto por los observadores como por una gran mayoría de aficionados y seguidores de la Fórmula 1. Una pasión sentida incluso en la sala de prensa de otra carrera que acababa de terminar…

Una burla al paso del tiempo

Toyota ha reconquistado las 24 Horas de Le Mans.

Toyota ha reconquistado las 24 Horas de Le Mans.

Photo by: Marc Fleury

Mientras Lewis Hamilton cruzaba como vencedor la línea de meta del Gran Premio de Barcelona, otros hombres de rojo se secaban las lágrimas de alegría al término de 24 horas agotadoras en el circuito de Le Mans. Se trataba de una victoria necesariamente más colectiva, pero también marcada por la resiliencia que forja a los más grandes deportistas y a los mejores equipos.

Diez años después de haber rozado el Grial por tres minutos y algo más, cuatro años después de su último éxito y tras haber dejado a Ferrari dominar las tres últimas ediciones, Toyota golpeó fuerte. Así que sí, en una disciplina regida ahora por un Balance of Performance, siempre habrá quienes encuentren algo que criticar.

Aun así, este equipo que nunca ha huido de la disciplina, incluso en tiempos de vacas flacas, y que tantas veces ha agachado la cabeza con una máquina ralentizada por parámetros de equilibrado, también ha visto recompensada su tenacidad. Su trabajo técnico para desarrollar su Hypercar, su ciencia de carrera y su estrategia impecable: el equipo Toyota en el WEC no le debe esta victoria a nadie más que a sí mismo.

Nadie podrá decir ya que Toyota nunca ha ganado en Le Mans frente a una fuerte competencia. Esta actuación perfecta quedará como una de las más magistrales de estos últimos años. Admitamos también que ver a un constructor imponerse con un coche que ha diseñado al 100% tiene algo de reconfortante.

Acaban de vengarse del paso del tiempo, que ya quería relegarlos a los libros de historia.

Marc Márquez lo hizo de nuevo en Hungría.

Marc Márquez lo hizo de nuevo en Hungría.

Photo by: MotoGP

Hamilton en Barcelona, Toyota en Le Mans… Dos venganzas contra el paso del tiempo producidas, como símbolo, pocos días después del regreso victorioso de Marc Márquez. Él también, sobre su moto, ha seguido entrando un poco más en la Historia.

Estaba escrito que su regreso a la cima de MotoGP en 2025 no podía ser el último. A pesar de un cuerpo una vez más maltratado y herido, el español superó sus límites y desafió los pronósticos al reencontrarse con la victoria en el GP de Hungría, sin abandonar tan fácilmente la defensa de su título mundial. Porque no, a pesar del error cometido por la transmisión televisiva de la F1 en España, ¡Marc Márquez no es un «expiloto» de MotoGP!

Lo ocurrido en Barcelona, en Le Mans y en Balaton Park en estos últimos diez días no debe subestimarse. Lo que se vio en estas tres pistas es la consagración de quienes tienen ese algo más, que los sitúa en la categoría aparte de los campeones eternos.

En primer lugar, porque acaban de vengarse del paso del tiempo, que ya quería relegarlos a los libros de historia.


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