Los comisarios castigan a Ferrari por el incidente en el pitstop de Hamilton

La FIA sancionó a Ferrari con una multa de 30.000 euros por una salida insegura de pits del monoplaza de Lewis Hamilton durante el Gran Premio de Bélgica. De esa cifra, 10.000 euros quedaron suspendidos durante 12 meses, siempre que el equipo no cometa una infracción similar en ese período y presente un informe a la FIA en un plazo de 14 días.

Por su parte, el piloto británico mantuvo el cuarto puesto que obtuvo en pista durante el desarrollo de la carrera.

El incidente ocurrió durante la parada en boxes de Hamilton, cuando el coche número 44 fue liberado de su cajón cuando un mecánico aún estaba delante del neumático delantero derecho. El integrante del equipo cayó al suelo, aunque no sufrió lesiones.

Ferrari explicó que la situación se produjo por una combinación compleja e inusual de circunstancias. Hamilton debía cumplir una penalización de cinco segundos antes de que se pudiera trabajar en el coche, mientras que Charles Leclerc se encontraba en su box en el momento en que el británico ingresó al pit lane para lo que era una doble parada bajo un Virtual Safety Car.

Además, Hamilton había solicitado un ajuste en el alerón delantero, pero esa información no fue transmitida al controlador principal de la parada. Una vez cumplida la penalización, un miembro del equipo dio la orden de iniciar el pit stop y posteriormente indicó el ajuste de “0,6 grados” en el alerón. Tras completar el cambio de neumáticos, el encargado del gato bajó el coche y se activó la luz verde para que Hamilton saliera.


Sin embargo, en ese instante otro mecánico, que llevaba la herramienta para el ajuste del alerón delantero, avanzó hacia la trayectoria de la rueda delantera derecha. Los comisarios señalaron que el mecánico tenía la cabeza baja mirando la herramienta y no vio la luz verde que autorizaba la salida del monoplaza.

Ferrari reconoció que liberar el coche en esas condiciones fue inseguro y atribuyó el error a una instrucción tardía para el ajuste del alerón, a una falta de comunicación clara y a que el mecánico no advirtió la señal verde. El equipo se comprometió a revisar sus procedimientos de paradas en boxes para evitar que un incidente similar vuelva a ocurrir.

Los comisarios determinaron que Hamilton no tuvo responsabilidad alguna en el hecho. De hecho, el piloto reaccionó de inmediato al darse cuenta de lo sucedido y detuvo el coche hasta que el mecánico estuvo fuera de peligro.

Por esta razón, la FIA consideró que el incidente no justificaba una penalización deportiva para Hamilton, ya que no otorgó ninguna ventaja competitiva a Ferrari. No obstante, sí impuso una multa significativa al equipo por considerar que las fallas procedimentales pusieron en riesgo la seguridad de los mecánicos.


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