Hoy hay muchos pilotos que sonríen, pero la sonrisa que mostró Charles Leclerc en la rueda de prensa tiene un peso diferente y un significado más profundo. Una golondrina no hace primavera, pero la clasificación de hoy ha supuesto una especie de primera prueba de fuego para el monegasco, ya que, tras la carrera sprint, había decidido revolucionar la configuración siguiendo una nueva filosofía de puesta a punto, en un intento por recuperar el feeling perdido con el SF-26.
Una decisión que, tras terminar la clasificación en segunda posición, ha dado sus frutos para Charles, y no solo por la posición en la parrilla. Uno de sus rasgos distintivos siempre ha sido ese salto de calidad en la Q3, la capacidad de encontrar la confianza necesaria para ir más allá del límite cuando importa, algo que en los últimos fines de semana sentía que había perdido.
Algo que hoy, en cambio, ha recuperado. Y es también la razón por la que hay una diferencia profunda con respecto al segundo puesto de la semana pasada en Austria. Más allá del hecho de que la bandera amarilla provocada por Max Verstappen le hubiera permitido ganar algunas posiciones, en el Red Bull Ring no había tenido esas sensaciones.
Charles Leclerc, Ferrari; Andrea Kimi Antonelli, Mercedes
Foto de: Simon Galloway / LAT Images vía Getty Images
Hoy, en cambio, siente que ha recuperado la confianza necesaria para sacar esa última décima en la vuelta rápida que, en el pasado, a menudo ha marcado la diferencia: «Creo que uno de mis puntos fuertes en el pasado, o al menos hasta hace cinco o seis carreras, era llegar a la Q3 y encontrar algo que aún no había hecho, sabiendo cómo se comporta el coche y qué esperar cuando le saco esa velocidad extra en la Q3», explicó el monegasco tras la clasificación.
«Y esa sensación la había perdido por completo últimamente. Tuvimos algunos problemas que, obviamente, hemos corregido en el coche y la situación ha mejorado, pero aun así no estaba satisfecho. El segundo puesto en la clasificación de Austria, por ejemplo, no me había hecho realmente feliz porque esa sensación no estaba ahí».
«Hoy, en cambio, por fin ha vuelto. Si se mantendrá o no, no lo sé, así que ahí es donde me centraré para intentar recuperar esa sensación más a menudo. Pero siento que he aprendido algunas cosas que serán muy útiles de cara al futuro con este tipo de monoplaza, aspectos que antes no estaba gestionando especialmente bien».
Charles Leclerc, Ferrari
Foto de: Erik Junius
Una sensación que Leclerc parecía haber perdido desde hacía cinco o seis carreras, remontándonos así hasta Miami, cuando llegaron las primeras actualizaciones tras el largo parón. Desde entonces, las sensaciones ya no encajaban con su estilo de conducción agresivo, mientras que, por el contrario, sentía que se adaptaban bien al coche con el que había comenzado la temporada.
«Mi estilo de conducción es bastante agresivo, y parecía funcionar muy bien a principios de año. Pero últimamente, por una razón u otra, ha sido increíblemente difícil encajar todas las piezas. También es cierto que hemos tenido dos o tres carreras en las que me ha costado mucho debido a algunos aspectos específicos del coche. Pero incluso después, seguía siendo muy complicado».
«Todo no fluía con la naturalidad que debería en la clasificación. Hoy, sin embargo, hemos hecho varios cambios con respecto a la clasificación de sprint y a la carrera de sprint de ayer, y me he sentido más cómodo. Pero sí, es solo una pequeña parte del trabajo».
Charles Leclerc, Ferrari
Foto de: Andy Hone/LAT Images vía Getty Images
Es evidente que Leclerc no ha explicado con detalle cuáles han sido los ajustes, pero de sus palabras se desprende que se ha tratado de una modificación bastante profunda de la configuración, aprovechando también todos los parámetros del diferencial y la distribución de la frenada en el volante que pueden alterar ciertas características del coche.
Aunque no ha explicado los detalles, sí ha dado pistas interesantes sobre el proceso seguido a la hora de elegir la nueva configuración, intentando ajustar el coche para adaptarlo a su estilo de conducción en lugar de seguir el enfoque de Lewis Hamilton, que en estas carreras ha resultado bastante eficaz y le ha llevado incluso a la victoria en España.
«Últimamente tenía dos opciones: o cambiar por completo mi estilo de conducción e intentar imitar lo que hace Lewis, porque está claro que funciona, o seguir adelante con mi enfoque y encontrar la manera de que el coche se adapte un poco mejor a mi estilo. Elegí la segunda opción, es decir, mantenerme fiel a lo que había funcionado en el pasado y buscar una solución con el coche y con todas las herramientas que tengo a mi disposición en el habitáculo».
«Es exactamente lo que hemos hecho, y ha funcionado. Pero quiero destacar que solo se trata de una sesión de clasificación. En Austria no me fue mal, aunque no creo que tuviera tan buenas sensaciones. Ahora mi objetivo es mantenerme ahí y seguir mejorando. Como he dicho, es solo un primer paso. No significa que a partir de ahora mi temporada vaya a cambiar. Pero es estupendo tener por fin una sesión de clasificación en la que las sensaciones son buenas, en la que sé cuáles son los límites del coche».

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