El conjunto tucumano se impuso con goles de Lautaro Godoy y Ramiro Ruiz Rodríguez, este último en tiempo de descuento, mientras que Leonel Pérez había igualado transitoriamente para la Academia. El resultado dejó al equipo de Falcioni cuarto en la Zona B, con 13 puntos y dentro de los puestos de clasificación a las copas.
Falcioni y su análisis del triunfo de Atlético Tucumán
El entrenador hizo hincapié especialmente en lo realizado por sus jugadores durante la primera mitad. Incluso después de que Díaz no pudiera anotar de penal, Atlético logró ponerse en ventaja y tuvo posibilidades de ampliar la diferencia antes del descanso. “ Hicimos un muy buen primer tiempo, en el que la diferencia podía haber sido mayor”, explicó.
Racing vs. Atlético Tucumán
Foto: FOTOBAIRES
Julio reconoció que su equipo perdió contención en el mediocampo, pero destacó la respuesta que encontró desde el banco: “ Los que entraron lo hicieron muy bien. Los jugadores ingresaron a hacer el esfuerzo, a ganar espacios y a volver a tomar el control del partido”.
Uno de esos cambios terminó siendo decisivo. Ramiro Ruiz Rodríguez ingresó a los 35 minutos del segundo tiempo y, ya en tiempo de descuento, apareció dentro del área para convertir el 2-1 definitivo después de una jugada que debió ser revisada por el VAR.
Falcioni también puso el foco en lo que viene y anticipó el próximo duelo ante River el sábado 12 de septiembre desde las 17:30. “Tenemos una semana muy movida: el sábado jugamos contra el equipo que tiene los mejores jugadores del fútbol argentino. Desgraciadamente, se despertaron ahora”, señaló.
“Tenemos que jugar por los cuartos de Copa Argentina y, luego, viajar a Mar del Plata para jugar con Aldosivi. Si salimos bien parados, podemos ver el futuro con otra visión, no mirar tanto para atrás y pelear cosas importantes para Atlético”, concluyó.
El triunfo en Avellaneda también extendió una particular racha del equipo de Falcioni frente a los grandes del fútbol argentino. Sus últimos tres cruces de este tipo terminaron con victorias del Decano.
Primero derrotó 1-0 a River en el Monumental durante el Apertura. Luego goleó 4-0 a Independiente por los octavos de final de la Copa Argentina y ahora se impuso 2-1 ante Racing en el Cilindro.
Los resultados acompañan el crecimiento que destacó Falcioni después del encuentro. En el Clausura, Atlético acumula tres victorias, cuatro empates y apenas una derrota en ocho fechas. Con 13 unidades, se encuentra cuarto y actualmente ocupa uno de los ocho lugares que entregan la clasificación a los playoffs.
La visita del Pulga Rodríguez al vestuario
La noche también tuvo un momento especial después del partido. Mientras el plantel festejaba la victoria, Luis Miguel “Pulga” Rodríguez se acercó al vestuario visitante y participó de la celebración junto a los jugadores y el cuerpo técnico de Falcioni.
La presencia del histórico delantero tuvo un significado especial por su fuerte vínculo con Atlético Tucumán. Con la camiseta del Decano fue protagonista de los ascensos del Argentino A a la B Nacional y posteriormente a Primera, además de participar de las históricas clasificaciones a la Copa Libertadores y la Sudamericana.
El reencuentro se produjo además a pocas semanas de su despedida en el Monumental José Fierro. El homenaje está programado para el 26 de septiembre, en la previa del 124° aniversario de Atlético Tucumán, y marcará el cierre de su historia como futbolista en la cancha donde se convirtió en ídolo.
La Pulga Rodríguez en el vestuario de Atlético Tucumán.
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Comienza nomás la Champions League, con su todavía nuevo formato que generan choques de alto impacto en esta primera fecha de la fase de liga. Porque por ejemplo, este martes desde las 16 y en el Santiago Bernabéu, se enfrentan el Real Madrid y el Inter de Lautaro Martínez nada menos. En este primer día, el Manchester City de Enzo Fernández visitará al Porto (con Alan Varela).
El miércoles, además del estreno del Barcelona y del campeón PSG, habrá un estelar Liverpool-Atlético de Madrid en Inglaterra: Alexis Mac Allister contra la armada del Cholo Simeone (¿serán titulares Julián Alvarez y el Cuti Romero?). Este mismo día hay otro duelo muy atractivo: Napoli-Arsenal.
Para el último día de esta jornada inicial, la Roma de Dybala, Soulé y Nahuel Molina visitará al Fenerbahce en Turquía, harán sus estrenos el Manchester United de Licha Martínez ante la cenicienta Sabah de Azerbaiyán y el Bayern Múnich y Nico Paz vivirá un día especial con el estreno del Como ante el Leipzig de Martín Demichelis.
Martes 8
AEK Atenas – LASK: (13:45)
ESPN 3, DGO y Disney + Premium
Brujas – Aston Villa: 13:45
TV: Fox Sports, DGO y Disney + Premium
Lautaro y su Inter visitan al Real Madrid. REUTERS/Daniele Mascolo
Real Madrid – Inter: 16:00
ESPN, DGO y Disney + Premium
Borussia Dortmund – Villarreal: 16:00
TV: ESPN 3, DGO y Disney + Premium
Porto – Manchester City: 16:00
TV: Fox Sports, DGO y Disney + Premium
Enzo Fernández debuta con el City en la Champions.
(Reuter)
Lille – Betis: 16:00
ESPN 4, DGO y Disney + Premium
Miércoles 9
Barcelona – Feyenoord: 13:45
TV: ESPN, DGO y Disney + Premium
Stuttgart – Viking: 13:45
TV: ESPN 3, DGO y Disney + Premium
Liverpool – Atlético de Madrid: 16:00
TV: Fox Sports, DGO y Disney + Premium
Julián Alvarez y el Cuti Romero, antes de viajar a Liverpool.
REUTERS/Vincent West
Paris Saint-Germain – Slavia Bratislava: 16:00
TV: Fox Sports 2, DGO y Disney + Premium
Sporting de Lisboa – Galatasaray: 16:00
TV: ESPN 4, DGO y Disney + Premium
Napoli – Arsenal: 16:00
TV: ESPN, DGO y Disney + Premium
Jueves 10
Fenerbahçe – Roma: 13:45
TV: Fox Sports, DGO y Disney + Premium
PSV Eindhoven – Shakhtar Donetsk: 13:45
TV: ESPN 2, DGO y Disney + Premium
Como – Leipzig: 16:00
TV: Fox Sports, DGO y Disney + Premium
Bayern Munich – Bodø/Glimt: 16:00
TV: ESPN 2, DGO y Disney + Premium
Fabregas abraza a Nico Paz.
Reuters/Guglielmo Mangiapane
Manchester United – Sabah: 16:00
TV: ESPN, DGO y Disney + Premium
Slavia Praga – Lens: 16:00
TV: ESPN 3, DGO y Disney + Premium
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La F1 estrena una nueva pista el próximo fin de semana con la llegada de Madring, y aquí te contamos todo lo que necesitas saber antes del Gran Premio de España 2026.
Después de Pedralbes, Montjuïc, Jerez de la Frontera, Jarama y Barcelona, la cita española de la máxima categoría tendrá en Madring un nuevo escenario que combina carreteras públicas y una parte privada, en un concepto que algunos comparan con el Miami International Autodrome.
Kimi Antonelli llegará a Madrid aún con el olor a champán tras festejar su impresionante victoria en el Gran Premio de Italia este domingo y con un liderato del campeonato más sólido que nunca en la temporada.
Sin embargo, Madrid puede dar sorpresas al ser un terreno desconocido para todos, algo en lo que sin duda George Russell buscará confiar para recuperarse de la dura derrota que le propinó su compañero en Monza.
Fuera de Mercedes, el Gran Premio de España también presentará oportunidades para Ferrari, McLaren y Red Bull luego de dejar atrás las particularidades de la pista italiana, que no se adaptó especialmente bien a sus monoplazas.
Colapinto, por la recuperación y la confirmación del avance de Alpine
Franco Colapinto terminó visiblemente decepcionado el domingo en Italia por el error que le costó varias posiciones cuando luchaba en las primeras posiciones de la carrera, pero Madrid se presenta como una oportunidad para dejar atrás lo sucedido y confirmar si lo mostrado por Alpine en Monza puede reflejarse en otros escenarios de la temporada.
Checo Pérez predice que Madring será «divertido»
Sergio Pérez está atravesando momentos difíciles en la primera temporada de Cadillac en la Fórmula 1, pero llegar a un lugar nuevo como Madrid genera ilusión en el piloto mexicano.
«Creo que será divertido. Creo que será desafiante y puede haber algunas oportunidades», dijo el domingo tras la carrera en Monza. «No creo que sea más peligroso que Yeda, para ser sincero, pero ya veremos. Depende del nivel de agarre, pero espero que pueda representar una oportunidad para nosotros».
Para el primer fin de semana de la F1 en Madring, el campeonato tendrá su formato tradicional, con tres sesiones de entrenamientos, la clasificación y la carrera.
Horarios del GP de España de F1 2026:
Horarios GP de España, Madrid F1 2026
Práctica 1 – Viernes 11 de septiembre de 2026
México: 05:30h
Costa Rica / Belice / El Salvador: 05:30h
Panamá / Colombia / Perú / Ecuador: 06:30h
Venezuela / Bolivia / Puerto Rico / R. Dominicana: 07:30h
Argentina: 08:30h
Uruguay / Chile / Paraguay: 08:30h
Práctica 2 – Viernes 11 de septiembre de 2026
México: 09:00h
Costa Rica / Belice / El Salvador: 09:00h
Panamá / Colombia / Perú / Ecuador: 10:00h
Venezuela / Bolivia / Puerto Rico / R. Dominicana: 11:00h
Argentina: 12:00h
Uruguay / Chile / Paraguay: 12:00h
Práctica 3 – Sábado 12 de septiembre de 2026
México: 04:30h
Costa Rica / Belice / El Salvador: 04:30h
Panamá / Colombia / Perú / Ecuador: 05:30h
Venezuela / Bolivia / Puerto Rico / R. Dominicana: 06:30h
Argentina: 07:30h
Uruguay / Chile / Paraguay: 07:30h
Clasificación – Sábado 12 de septiembre de 2026
México: 08:00h
Costa Rica / Belice / El Salvador: 08:00h
Panamá / Colombia / Perú / Ecuador: 09:00h
Venezuela / Bolivia / Puerto Rico / R. Dominicana: 10:00h
Argentina: 11:00h
Uruguay / Chile / Paraguay: 11:00h
Carrera – Domingo 13 de septiembre de 2026
México: 07:00h
Costa Rica / Belice / El Salvador: 07:00h
Panamá / Colombia / Perú / Ecuador: 08:00h
Venezuela / Bolivia / Puerto Rico / R. Dominicana: 09:00h
Argentina: 10:00h
Uruguay / Chile / Paraguay: 10:00h
¿Cómo ver el GP de España de la F1 2026?
En Latinoamérica hay tres opciones de ver la Fórmula 1 dependiendo el territorio.
México: A través de F1 TV para cualquier usuario. Para los suscriptores de los sistemas de cable Izzi o Sky cuentan con la transmisión.
Argentina: Por la señal de streaming de Disney+ Premium así como la señal de FOX Sports Argentina*.
Resto de Latinoamérica: A través del servicio de streaming de Disney+ Premium, el paquete que incluye todos los deportes y los canales de ESPN.
En todos los territorios existe la opción de contratar F1 TV en sus diferentes versiones.
Ha habido varios ejemplos de cómo el reglamento de la Fórmula 1 2026 ha cambiado radicalmente el estilo de carrera en algunos de los 24 circuitos del calendario, pero el festival de rebufos de Monza fue el ejemplo más dramático hasta ahora.
Un término totalmente nuevo acuñado para describir el espectáculo de este año son las llamadas ‘carreras yo-yo’, en la que los coches pueden completar adelantamientos con facilidad usando el empuje extra de la batería, pero luego no pueden escaparse ni mantener esa posición cuando se quedan sin energía eléctrica.
La carrera de 53 vueltas de Monza fue quizá la versión más extrema hasta ahora de las carreras yo-yo, con coches persiguiéndose unos a otros en grupos sin poder escaparse, porque el enorme rebufo en las largas rectas de Monza aumentó aún más la efectividad del modo de adelantamiento eléctrico, permitiendo que coches intrínsecamente más lentos se mantuvieran con el coche de delante.
Eso fue más evidente con Max Verstappen, de Red Bull, que no tenía el rendimiento de unidad de potencia para desafiar realmente a los coches de Mercedes por la victoria. Pero el enorme efecto del rebufo combinado con las necesidades de despliegue de energía de 2026 significó que aún pudo mantenerse pegado a George Russell durante mucho tiempo, ya que el británico no podía escaparse, solo para quedar vendido cada vez que el neerlandés encontraba la forma de pasarlo.
«Para ser sincero, [no lo disfruté] mucho cuando la gente simplemente te pasa como si fueras una tortuga», dijo Verstappen. «Con el modo de adelantamiento, parecía bastante prometedor, pero en cuanto me puse líder, fue muy difícil defender. Incluso cuando tuvimos el VSC, paramos, teníamos neumáticos mejores, estoy adelantando coches, pero en cuanto pueden mantenerse en ese modo de adelantamiento, es simplemente demasiado potente para que podamos defendernos de ello».
Max Verstappen, Red Bull Racing
Photo by: Andy Hone/ LAT Images via Getty Images
Oscar Piastri y Lewis Hamilton, que habían perdido contacto con la pareja de cabeza antes del coche de seguridad virtual de mitad de carrera, también formaron un primer grupo de coches, al igual que Lando Norris y Pierre Gasly.
Aquí es donde los veteranos pilotos de óvalos quizá intentarían trabajar juntos e intercambiarse el liderato a propósito de la forma más eficiente posible. Pero en un circuito mixto de F1 eso es mucho más difícil de hacer, y Russell y Verstappen se hicieron perder el uno al otro el tiempo suficiente para que Kimi Antonelli protagonizara una remontada espectacular a través del pelotón.
«De alguna manera, con estas [regulaciones] de Fórmula 1, no es fácil completar un adelantamiento y seguir adelante», explicó el jefe del equipo McLaren, Andrea Stella. «Si ves cuánto le costó a Lando pasar a Gasly y luego empezar a cerrar la brecha con los coches de delante.
«Vemos que ciertamente ha habido bastante entretenimiento, pero hasta cierto punto también hubo algunos problemas para que un coche más rápido pudiera competir si no sales en la parte delantera de la parrilla».
El jefe del equipo Ferrari, Fred Vasseur, añadió: «El ritmo de carrera probablemente fue más o menos aceptable. El principal problema fue la velocidad punta y los adelantamientos. Nos resultaba bastante imposible atacar o defender. Cuando atacábamos a alguien, agotábamos la batería, y en la siguiente recta perdíamos la posición».
Photo by: Andy Hone/ LAT Images via Getty Images
Stella calificó el fin de semana del GP de Italia como uno de los fines de semana más ajetreados del año para su equipo mientras intentaba optimizar la estrategia y la puesta a punto para este nuevo estilo de carrera, que ha dominado la conversación en torno a los circuitos con gran demanda de energía.
«Muy, muy ajetreado para todos, pilotos e ingenieros, gestionando la unidad de potencia y la batería en un circuito como Monza», añadió. «Esto se convierte en el elemento dominante de la carrera. Vemos que, junto con el rebufo, un coche más rápido en realidad puede tener dificultades para despegarse de un coche más lento.
«Esto podría marcar una [diferencia por vuelta] de hasta medio segundo, la combinación del rebufo y el hecho de que tienes un coche detrás y empiezas a usar el boost para defenderte [de él], y luego pierdes mucho ritmo.
«Monza 2026, creo, será recordada como la carrera más relevante con el nuevo reglamento. Requirió una gran calidad desde el punto de vista de la ejecución. Creo que la tuvimos, pero en general no estuvimos en la pelea por la victoria porque Mercedes tenía una ventaja de un paso sobre todos los demás».
De hecho, el ganador final, Antonelli, fue el único piloto que rompió esa tendencia de carreras en grupo, al avanzar en el orden desde el 19º puesto en la parrilla. Antonelli hizo gran parte del trabajo duro al principio al avanzar del 12° al sexto puesto tras la resalida de la vuelta 6, lo que le dio la oportunidad de una improbable victoria remontando.
Pero aunque parte del asombroso progreso de Antonelli puede atribuirse al despliegue de energía superior de Mercedes, el hecho de que fuera el único piloto en avanzar de grupo en grupo mientras su compañero Russell no podía despegarse de Verstappen en cabeza también demuestra que el piloto merece mucho crédito, con el italiano de 20 años mostrando habilidades de adelantamiento y colocación del coche agresivas pero meticulosas.
«El factor diferencial hoy fue la capacidad de atravesar el tráfico», dijo el jefe de equipo de Antonelli, Toto Wolff. «Y lo hemos visto con otros grandes en el pasado. Lewis, que lo hizo en algunas carreras, y eso es lo que Kimi ha mostrado hoy. Simplemente no hay forma de detenerlo. Cuando un piloto y un coche son uno, entonces no hay nada que pueda detenerlos».
No hay nada particularmente nuevo en la forma en que Charles Leclerc y Lewis Hamilton se comportaron dentro y fuera de la pista el domingo, ni en la historia de la Fórmula 1 ni en el automovilismo en general.
Los roces entre compañeros de equipo han alcanzado, en algunos casos, niveles de tensión que hacen que lo ocurrido entre los dos pilotos de Ferrari en Monza parezca relativamente menor. Pero en este caso particular, algo no termina de cuadrar. Quizá hay algo que se nos escapa, porque de lo contrario sigue siendo difícil de entender.
Los grandes incidentes del pasado entre compañeros de equipo considerados «pilotos de élite» siempre han tenido un objetivo claro.
Ayrton Senna y Alain Prost, Nigel Mansell y Nelson Piquet, Mark Webber y Sebastian Vettel, Nico Rosberg y Hamilton: todas estas parejas se convirtieron en rivales feroces cuando tenían un coche capaz de luchar por el campeonato del mundo; cuando, en otras palabras, el éxito dependía casi por completo de su capacidad para batir al piloto al otro lado del garaje.
Tomemos el ejemplo más reciente. En 2013, el primer año de Hamilton en Mercedes, el coche permitió a Lewis ganar una carrera, mientras que Rosberg terminó la temporada con dos victorias. El W04 no era un coche ganador del campeonato, y la relación entre los dos pilotos de Mercedes siguió siendo excelente. La temporada siguiente, con la llegada de la formidable primera unidad de potencia híbrida de Mercedes, las cosas cambiaron drásticamente.
De repente, el mayor premio estaba en juego, y la pareja pasó de comer pizza juntos en Mónaco a una intensa rivalidad deportiva que se extendió mucho más allá de la pista.
Con Leclerc y Hamilton, el motivo es un misterio.
Charles Leclerc, Ferrari, Lewis Hamilton, Ferrari
Foto di: Sam Bloxham / LAT Images via Getty Images
Vale la pena subrayar que lo que ha ocurrido entre los pilotos de Ferrari no es comparable con los ejemplos anteriores. Diga lo que diga Ferrari públicamente sobre sus ambiciones —entre otras cosas para mantener alta la motivación tanto en la pista como en la fábrica—, es difícil creer seriamente que sus pilotos estén luchando actualmente por el título mundial. Los números lo dicen, al igual que la historia de esta temporada.
Tampoco hay un futuro que asegurar ni un estatus contractual por el que luchar. Ambos tienen las mismas oportunidades, y ambos tienen sus planes para 2027 resueltos desde hace tiempo. Y ambos, al fin y al cabo, están lo bastante bien pagados como para que resulte bastante inapropiada una broma escuchada ayer en el paddock de Monza: no, esto definitivamente no es un caso de dos personas peleándose por migajas.
Y ese último punto es importante: en última instancia, a ambos les paga Ferrari para rendir para Ferrari. Son pilotos consagrados, de quienes cabría esperar un enfoque que siempre tenga en cuenta los intereses del equipo, especialmente cuando no tienen un coche capaz de hacer que una lucha por el campeonato del mundo sea una perspectiva realista.
Hamilton pasó todo 2025 tragándose su frustración, incapaz de producir el nivel de rendimiento que su compañero de equipo entregaba de forma constante. Tras haber recuperado su ritmo, probablemente esté disfrutando de la oportunidad de demostrar algunas cosas, a todos, Leclerc incluido.
Leclerc, mientras tanto, vio cómo su estatus crecía considerablemente el año pasado después de superar de forma constante al siete veces campeón del mundo. Apenas 12 meses después, la situación ha cambiado, con Hamilton ahora cómodamente por delante de él en la clasificación del campeonato.
Pero la necesidad de demostrar tu valía frente a tu compañero de equipo suele ser más acuciante ante los medios, donde un podio puede definir toda una temporada y el futuro de un piloto rara vez está garantizado. Batir a tu compañero de equipo a cualquier precio puede ser una prioridad para alguien que lucha por conservar su asiento, no para dos estrellas consagradas cuyos futuros ya están asegurados.
Frédéric Vasseur, Ferrari
Photo by: Eric Le Galliot
Ahora la pelota está en el tejado de Fred Vasseur. El jefe de equipo de Ferrari se reunió con ambos pilotos en su oficina en Monza antes de la carrera, pero parece que podría ser necesaria una segunda reunión.
El principio es simple: los intereses del equipo deben estar por encima de las ambiciones individuales. Especialmente cuando el premio por el que luchan no es un campeonato del mundo.
Una rivalidad puede ser un activo cuando empuja a un equipo hacia el éxito. Pero cuando no hay un campeonato del mundo en juego y empieza a ir en contra de los intereses del equipo, no se convierte en nada más que otro problema, y Ferrari ya tiene suficientes de esos.
Se vienen los cuartos de final de la Copa Libertadores con la presencia de Platense y Estudiantes como representantes argentinos. Y justamente el sorprendente Calamar será el que abra esta instancia cuando este martes visite a Fluminense en el Maracaná. En caso de seguir con su histórica campaña, el equipo de Martín Palermo se medirá ante el ganador de Palmeiras-Liga de Quito en semifinales: ante los dos será visitante en un hipotético partido de vuelta.
Este miércoles saldrá a la cancha Estudiantes, que recibirá en la ida a Corinthians. Si pasa de fase, el Pincha se las verá ante el vencedor de Flamengo-Independiente del Valle: en ambos casos, Estudiantes también definiría de visitante. Frente a Flamengo compartió grupo: empató 1-1 en La Plata y cayó 1-0 en el Maracaná.
La llave completa de la Libertadores para cuartos de final.
Los cruces de cuartos de final
19: Fluminense-Platense
Arbitro: Andrés Matonte (Uruguay). VAR: Andrés Cunha (Uruguay)
TV: Fox Sports, Telefé, DGO y Disney + Premium
19: Palmeiras-Liga de Quito
Arbitro: Jesús Valenzuela (Venezuela). VAR: Juan Soto (Venezuela)
TV: Fox Sports, DGO y Disney + Premium
21.30: Estudiantes-Corinthians
Arbitro: Esteban Ostojich (Uruguay). VAR: Antonio García (Uruguay)
Con Boca como único equipo argentino en carrera, se vienen los cuartos de final de la Copa Sudamericana, instancia que se abrirá en Bogotá con Independiente Santa Fe (verdugo de River en octavos)-Vasco da Gama. De este cruce saldrá el posible rival del Xeneize en semifinales: el equipo de Arruabarrena comienza su estelar serie ante San Pablo en el segundo turno de este martes, en la Bombonera.
En caso de pasar de fase, Boca ya sabe que ante Independiente Santa Fe definiría en su cancha mientras que ante Vasco da Gama jugaría la revancha en Río de Janeiro.
El otro semifinalista saldrá de Santos-Atlético Mineiro y Cienciano-Montevideo City Torque.
Intento elegir los temas para esta columna con un poco más de imaginación que simplemente preguntarme quién lo pasó peor en el gran premio más reciente. Al fin y al cabo, no quiero aburrir a nuestros lectores escribiendo sobre Lance Stroll y compañía cada semana.
Por eso no tenía realmente intención de escribir sobre George Russell. Después de Suzuka y Barcelona, colegas míos ya le han hecho dormir mal dos veces este año. Y, sin embargo, esta vez simplemente no puedo pasarlo por alto. Aunque, por un momento, estuve tentado de ocuparme de Flavio Briatore en su lugar, tras su extraña aparición en la rueda de prensa de jefes de equipo del viernes.
Si Briatore cree de verdad que uno de los jueces de apelación estaba parcializado, muy bien. Pero lanzar una acusación de esa magnitud al ámbito público de una rueda de prensa de la FIA, maximizando en el proceso el posible daño reputacional tanto para la FIA como para McLaren —con el espíritu de «algo quedará»—, es una forma de hacer negocios que, incluso en la pecera de tiburones de la Fórmula 1, ya no encaja con los estándares éticos de 2026.
Estoy bastante seguro de que, si los papeles se hubieran invertido, un caballero como Andrea Stella habría planteado teorías conspirativas de ese tipo primero en un entorno más privado, antes de buscar el máximo nivel posible de publicidad.
Pero da igual. Flavio es Flavio, la obra de su vida está fuera de discusión, y guerreros insignificantes del teclado como yo probablemente deberíamos estar agradecidos de que, en una Fórmula 1 cada vez más homogeneizada, aún existan personajes como él. Para bien o para mal. Y recalco: lo digo completamente sin ironía. De verdad.
Así que, George Russell. Otra vez.
Si imaginan un universo paralelo sin Kimi Antonelli, la vida sería perfectamente buena para el piloto de 28 años. Fue el piloto más destacado de una generación excepcionalmente fuerte de Fórmula 2 en la que también figuraba un tal Lando Norris, que resulta ser el vigente campeón del mundo de Fórmula 1. Mercedes, como se predijo, ha desarrollado el paquete global más fuerte bajo el nuevo reglamento, Russell estaría liderando el campeonato cómodamente y estaría bien encaminado hacia convertirse por fin en campeón del mundo.
Si tan solo Antonelli no estuviera ahí.
Porque la extraordinaria remontada por el pelotón del italiano, ahora de 20 años, en Monza fue un punto de inflexión para Russell, y creo que apenas está empezando a darse cuenta de ello.
Hubo un momento en la rueda de prensa de la FIA después de la carrera que ofreció un vistazo de eso. Antonelli ni siquiera había llegado todavía, aún abriéndose paso entre una triunfal entrevista de ganador tras otra para las televisiones, mientras Russell y el tercer clasificado Max Verstappen ya estaban sentados dentro de la sala con aire acondicionado en la parte trasera del paddock de Monza que suele servir de escenario para las sesiones oficiales de medios postcarrera de la FIA.
El moderador Tom Clarkson señaló la desventaja actual de 66 puntos de Russell y preguntó al piloto de Mercedes cómo evaluaba sus opciones de convertirse de algún modo todavía en Campeón del Mundo de Fórmula 1 en 2026. Russell se puso reflexivo. Dijo cosas como: «Definitivamente Kimi lo tiene bajo control», «ni siquiera estoy pensando en una remontada», y que darle la vuelta a la situación sería «excepcionalmente difícil».
George Russell terminó segundo detrás de su compañero de equipo Kimi Antonelli, quien había largado 19º.
Photo by: Andy Hone/ LAT Images via Getty Images
Y, por encima de todo: «Simplemente estoy aceptando que las cosas son como son y voy a disfrutarlo de aquí en adelante e intentar ganar tantas carreras como sea posible».
Bum.
Está profundamente incrustado en el ADN de casi todos los pilotos de carreras creer que él es el más grande y el mejor. Incluso cuando el mundo exterior llega a una conclusión completamente distinta, los pilotos de carreras tienen la costumbre de encontrar explicaciones para la derrota que preservan su propia versión de la realidad.
«Sí, ganó el otro. Pero si esto, aquello y lo de más allá me hubieran salido solo un poco diferente, todo habría sido completamente distinto».
El problema de Russell es este: en Monza, hizo un trabajo casi óptimo de principio a fin. No cometió errores significativos, su equipo no lo saboteó y no fue víctima de ninguna circunstancia externa. Incluso la decisión de no parar bajo el VSC, que inyectó brevemente un nuevo impulso a la carrera mientras Russell logró, al menos durante un tiempo, mantenerse en su batalla de yo-yo con Antonelli, fue objetivamente lógica.
Lo que queda, cuando se despoja todo lo demás, es esto: nada ni nadie podría haber detenido a Antonelli en aquel domingo histórico en el Parco di Monza.
Fue uno de esos días especiales en los que se separa el trigo de la paja y algo genuinamente grande empieza a crecer. Como Montecarlo 1984 con Ayrton Senna, Spa 1992 con Michael Schumacher, o Interlagos 2016 con Verstappen.
La actuación de Antonelli fue tan excepcional que ni siquiera el ADN de piloto de carreras de Russell, funcionando en pleno modo de autodefensa, pudo ya dar con una explicación plausible de cómo el tipo del otro coche podría haber sido batible de algún modo en circunstancias diferentes.
Kimi Antonelli ha sido comparado con Ayrton Senna por más de un experto de la F1.
Photo by: Simon Galloway / LAT Images via Getty Images
Este puede ser el punto en el que Russell tiene que enfrentarse a la posibilidad de que cumplir el sueño de toda su vida de levantar el trofeo del Campeonato del Mundo en la cima del automovilismo vaya a ser muy, muy difícil mientras comparta equipo con este italiano despreocupado, cuyo talento natural Nico Rosberg ya no es el único en comparar con el de Senna.
Y, sin embargo, es precisamente la historia de Rosberg la que quizá ofrece a Russell el último rayo de esperanza en el horizonte.
A finales de 2015, quedaban muy pocas personas que creyeran que el alemán aún podía romper la supremacía de Lewis Hamilton con la misma maquinaria. Yo mismo escribí entonces que Rosberg probablemente nunca sería campeón del mundo. Me equivoqué.
Hay muy pocos expertos que, en el contexto histórico, describirían a Rosberg como un talento mayor que Hamilton. Siete títulos mundiales cuentan su propia historia. Pero a finales de 2015, Rosberg se apartó, miró hacia dentro, de algún modo logró desplazar un poco más los límites de su propia capacidad y, en 2016, mediante una memorable muestra de determinación y con un poco de la suerte que tiende a favorecer a quienes la merecen, se convirtió después de todo en campeón del mundo de Fórmula 1.
Quizá Russell debería invitar a Rosberg a una copa de Lambrusco y preguntarle exactamente cómo lo consiguió.
Porque los logros extraordinarios requieren actuaciones extraordinarias, y Rosberg logró producir una al menos una vez en su carrera. Contra todo pronóstico.
No puede haber duda de que Russell es uno de los mejores pilotos de su generación. Durante el próximo año o dos, averiguaremos si eso basta.
La historia de la Fórmula 1 está llena de talentos excepcionales que nunca llegaron a ser campeones del mundo. Stirling Moss, por ejemplo. Ronnie Peterson. Stefan Bellof. O, en tiempos más recientes, Jean Alesi y Juan Pablo Montoya.
¿Podría la carrera de George Russell reflejar la de Giancarlo Fisichella?
Photo by: Motorsport Images
Giancarlo Fisichella, otro italiano, también fue considerado durante muchos años un talento sobresaliente. En el invierno de 2004/05, cuando su equipo Renault por fin le había dado un coche capaz de ganar, escribí el reportaje de portada para una revista impresa: una previa de la temporada con los principales aspirantes al campeonato del mundo.
Después de que saliera la revista, me llamó el entonces mánager de Fisichella, Enrico Zanarini. Estaba furioso porque, de entre todos, el compañero de equipo de Fisichella, Fernando Alonso, todavía en gran medida una incógnita en aquel momento, había aparecido en la portada. Tampoco, por cierto, había entrado Fisichella en las imágenes más pequeñas con los otros candidatos al campeonato, donde en su lugar habíamos elegido a pilotos como Schumacher y Kimi Raikkonen.
Al final, Alonso realmente se convirtió en Campeón del Mundo. Y Fisichella pasó a la historia de los grandes premios no como campeón, sino como un talento eterno e incumplido.
Russell se encuentra ahora en una posición similar.
Cuando miremos atrás dentro de 20 años, ¿veremos una carrera como la de Fisichella: talento sobresaliente, pero finalmente ningún título? ¿O encontrará Russell un camino y se convertirá después de todo en un Rosberg?
Si no, puede que uno de mis colegas en la redacción acabe teniendo razón cuando bromeó ayer: «Pronto será Russell quien haga las entrevistas en lugar de David Coulthard. La misma trayectoria profesional».
Hay una cosa, sin embargo, que nadie puede arrebatarle a Russell.
En lo deportivo, puede que haya sido uno de los perdedores del Gran Premio de Italia de 2026. En el plano humano, fue uno de los grandes ganadores de la tarde del domingo.
George Russell admitió que Kimi Antonelli está rindiendo «increíblemente bien».
Photo by: Simon Galloway / LAT Images via Getty Images
Nadie se lo habría reprochado si hubiera estado algo contenido durante los aplausos obligatorios a Antonelli en el podio. Al fin y al cabo, acababa de experimentar una de las humillaciones más dolorosas de su carrera en el automovilismo.
Pero Russell soportó los abucheos y silbidos —de los que el público italiano realmente podría haber prescindido— como un caballero, y demostró qué gran deportista es.
Antonelli merecía tener este campeonato bajo control, dijo. «Está rindiendo increíblemente bien».
E incluso cuando Russell se permitió brevemente preguntarse cómo podría haberse desarrollado la carrera sin el VSC, añadió de inmediato: «Pero, ya sabes, eso no le quita absolutamente nada a la carrera de Kimi».
Quizá no fue el que sostenía el trofeo mayor el domingo. Pero fue, sin duda, un deportista que sabe afrontar derrotas dolorosas como debe hacerlo un deportista.
Los adjetivos están sobrevalorados. Los hechos y las cifras suelen decir más que las palabras. Una victoria partiendo desde la 19ª posición de la parrilla. La primera victoria de un italiano en Monza desde 1966. Con solo 20 años. En su segunda temporada en la Fórmula 1.
Llámalo sensacional. Fantástico. Impresionante. Mágico. Extraordinario. Notable. Increíble. Histórico. Son solo palabras. El mero hecho de que Kimi Antonelli ganara el Gran Premio de Italia tras adelantar a casi todo el pelotón lo dice todo.
Y… solo dos años después de su primera sesión de FP1 en este mismo circuito. Aquella que terminó contra las barreras apenas 10 minutos después de que comenzara.
Ese accidente contribuyó en gran medida a que muchos se formaran la opinión de que Mercedes había sobreestimado el potencial de Antonelli o lo había lanzado a la F1 demasiado pronto. Decían que los recuerdos de Toto Wolff sobre la pérdida de Max Verstappen a manos de Red Bull allá por 2014 le habían nublado la mente. Pensaban que Antonelli no se acercaba ni de lejos al potencial de Verstappen. Creían que simplemente se lo había sobrevalorado.
Mercedes y Wolff nunca dieron marcha atrás. Ascenso a la F1 a los 18 años, tras una única temporada —bastante mediocre, para ser justos— en la F2. Directamente al asiento que había dejado vacante el siete veces campeón del mundo.
Andrea Kimi Antonelli, Mercedes
Foto de: Clive Rose / Fórmula 1 vía Getty Images
Incluso estrenaron un documental tan solo dos meses después del inicio de su primera temporada, en colaboración con uno de los patrocinadores, por supuesto: The Seat.
¿Lo has visto? La verdad es que está bastante bien si te tragas todo el contenido promocional.
El accidente de Monza formaba parte de esa película y ocupaba una parte bastante considerable del vídeo de 40 minutos.
«Ese día, decepcioné a toda mi familia, a mi padre», dice Kimi, sentado frente a la cámara. «No estaba nada contento».
Wolff es sin duda alguien que ha desempeñado un papel fundamental en la carrera de Antonelli, junto con Gwen Lagrue, el director saliente del programa juvenil de Mercedes, pero fue el padre de Kimi, Marco, quien sentó las bases. No suele hablar con los medios de comunicación, y los detalles de los inicios de la carrera de su hijo no son tan conocidos como, por ejemplo, los de Verstappen. Sí, Marco también fue piloto, pero, al fin y al cabo, no fue piloto de F1.
Una de esas raras ocasiones se produjo hace solo unos días, cuando el diario italiano La Gazzetta dello Sport publicó una entrevista con Antonelli padre tras el vigésimo cumpleaños de Kimi.
«También espero que siga siendo quien es, amable y generoso, y que continúe haciendo lo que le apasiona durante el mayor tiempo posible», declaró Marco al periódico deportivo más importante de Italia.
Marco Antonelli celebra en el parque cerrado.
Foto de: Sam Bagnall / Sutton Images vía Getty Images
Kimi parece, efectivamente, un chico amable y generoso, lo que probablemente se lo pone aún más difícil a alguien como George Russell. Ni siquiera puedes odiar al chico, por mucho que te siga ganando: ¡tan simpático fuera de la pista, pero conduciendo como un demonio!
Sin embargo, a pesar de que ahora lo hace parecer todo un juego, sin duda ha sido un camino difícil, tanto para el hijo como para el padre. Y quizás también para su relación. Puede que Marco nunca dejara solo a su hijo en una gasolinera tras una carrera de karts decepcionante, pero los padres de los deportistas de éxito suelen ser exigentes.
Hay un momento en el documental en el que se les ve juntos en un coche durante el invierno previo a la primera temporada de Kimi en la F1, con Marco al volante. Su hijo dice que, de niño, no entendía por qué su padre era tan duro con él.
«Esto es algo de lo que nunca hablamos, pero este momento es una oportunidad para explicarlo», responde Antonelli padre. «A menudo pienso en todas las veces que te grité, en todas las veces que me enojé contigo. Tú decías: ‘Mi padre es un idiota. ¿Por qué hace eso?’. La razón es que, lamentablemente, en mi carrera no pude avanzar. No pude aprovechar las oportunidades que tuve. Por eso discutíamos, porque probablemente te estaba pidiendo que hicieras más de lo que podías en ese momento».
Esto te da al menos una idea de cómo pudo haber sido ese camino.
En una de sus escasas entrevistas posteriores, Marco admitiría que él mismo —como padre— probablemente no creía en el potencial de Kimi tanto como Wolff. Ahora, admite que su hijo también está superando sus expectativas.
Andrea Kimi Antonelli, Mercedes
Foto de: Bryn Lennon / Fórmula 1 vía Getty Images
El último gran reto para Antonelli parece ser ahora mantener los pies en la tierra. Porque hay motivos de sobra para que empiecen a despegar. Ganar en Monza desde la última fila de la parrilla le reportará elogios por todas partes.
Italia, sin duda, no se medirá a la hora de demostrarle su cariño.
Seguramente muchos lo proclamarán campeón del mundo tras esta carrera, dada la diferencia con Russell en el campeonato. Y muy pronto empezará a pensar en convertirse en uno él mismo, si es que no lo ha hecho ya.
Por ahora, sigue ahuyentando esos pensamientos, al menos cuando habla con la prensa.
«Quiero decir, sin duda ha sido un año muy sólido hasta ahora, pero aún quedan muchas carreras y, por lo tanto, todavía puede pasar cualquier cosa», murmuró de nuevo el domingo tras su histórica, sensacional y extraordinaria victoria. «Y ya hemos visto cómo las cosas pueden dar un giro muy rápido. Así que, por mi parte, como he dicho muchas veces, voy a ir carrera a carrera, centrarme en lo que puedo controlar y aprovechar al máximo cada oportunidad que se me presente».
Seguro que a su padre le parecerá bien esa respuesta. Y sin duda hará todo lo posible para asegurarse de que Kimi no se deje llevar por todo lo que está a punto de llegar. Pero eso es algo en lo que pensar más adelante.
Por ahora, sin embargo, Marco Antonelli puede limitarse a ser un padre orgulloso.
El Gran Premio de Italia es probablemente el peor escenario para que se geste una disputa entre compañeros de equipo, pero eso es lo que ocurrió en Monza cuando Lewis Hamilton terminó en un distante sexto puesto después de que Charles Leclerc lo empujara a la grava en la primera vuelta.
Leclerc luego se salió de pista y golpeó contra las defensas de la curva Parabolica a alta velocidad al final de la segunda vuelta, provocando una bandera roja. El resultado del fin de semana fue que Hamilton perdió más terreno frente a los compañeros de equipo en Mercedes, Kimi Antonelli y George Russell, en la lucha por el título, mientras Ferrari cayó a 122 puntos de Mercedes en la clasificación de constructores.
Antonelli está ahora 66 puntos por delante de Russell y 76 por delante de Hamilton, mientras Leclerc ocupa el quinto lugar, a 112 puntos de Antonelli.
Hamilton ha sido crítico con la ejecución de Ferrari en varias ocasiones este año, especialmente al gestionar órdenes de equipo en escenarios en los que los pilotos llevan estrategias diferentes. En el GP de Países Bajos, sintió que se dejó escapar un podio cuando el equipo pareció vacilar sobre cómo hacer que Leclerc le dejara paso en un momento en que Hamilton rodaba más rápido con neumáticos más frescos.
Hamilton claramente siente que debería haber tenido prioridad, dado que está más cerca de los pilotos de Mercedes que Leclerc en el campeonato de pilotos, pero la oportunidad se ha escapado.
Hamilton habló con franqueza sobre sus posibilidades en el campeonato después de terminar sexto en Monza.
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«Creo que desde hoy hemos perdido muchísimo terreno con ellos [Mercedes] en puntos», dijo a los medios, incluido Motorsport.com, en Monza.
«Es demasiado tarde para que lleguen esas decisiones. Llegan muchas, muchas semanas tarde.
«Todo lo que puedo hacer es intentar presentarme. Mañana por la mañana me levantaré y daré lo mejor de mí. En última instancia, hoy me siento enormemente destrozado por los tifosi, que vinieron a apoyarnos hoy.
«Los chicos de la fábrica, que de verdad, de verdad lo están dando todo. Sabes, ayer realmente no ejecutamos tan bien. Creo que hoy pasó lo mismo.
«Es duro. Estoy dando todo lo que puedo, pero a veces simplemente no es suficiente. Necesitas que todas las demás cosas encajen.
Puede que Ferrari no haya tenido un coche lo bastante rápido para luchar por la victoria absoluta en Monza, pero hizo innecesariamente difícil la tarea de maximizar su potencial. Durante toda la clasificación tuvo dificultades para organizar a sus pilotos para que se dieran rebufo mutuamente – esencial en este circuito, dado el número de rectas – hasta el punto de que Hamilton estuvo a punto de quedar eliminado en la Q2.
En su primera salida de la Q3, Hamilton fue enviado tarde desde boxes, por lo que le costó tomar rebufo de los coches de delante. Sí obtuvo un rebufo de Leclerc en su segunda salida y se alineó justo detrás de su compañero en la parrilla, al ser ascendidos al tercer y cuarto puesto por la sanción a Oscar Piastri por obstaculizar a Liam a Lawson.
En el inicio de la carrera, Hamilton pareció poner el morro por delante en la línea interior hacia la curva 1, y luego seguía por delante en la curva 2, pero Leclerc lo empujó hacia afuera, sobre la grava. Leclerc mantuvo el tercer puesto mientras Hamilton cayó al 10º.
Después de la carrera, Leclerc enmarcó el incidente en términos de responsabilidad mutua, diciendo: «fuimos demasiado lejos». Pero Hamilton lo vio de otra manera, aunque tomar la línea interior en la primera parte de esta chicana tiende a colocar al piloto en la línea exterior para la curva a izquierdas que sigue, invitando a colisiones como esta.
Lewis Hamilton cayó al décimo lugar tras el incidente con Charles Leclerc en Monza.
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«Yo iba por delante en la curva 2. En el vértice, iba por delante. No hubo ningún ‘nosotros’ en eso.
«Mira, yo no corro sucio. Siempre he corrido de forma limpia y justa y siempre he dejado espacio.
«He llegado al equipo e intentado ser respetuoso con el espacio y, desde luego, no poner al equipo en peligro. Me mantengo en eso y todo lo que puedo decir es de mi parte. Tienes que hablar con Fred [Vasseur, jefe de equipo] sobre la otra parte y las decisiones que se toman ahí.
«En última instancia viene de arriba. Las decisiones se van filtrando hacia abajo. Empieza con Fred.
«Solo puedes decir hasta cierto punto, empujar hasta cierto punto y gritar desde la cima de la montaña hasta cierto punto. Ayer dije que tenemos que mirar cómo nos comunicamos. Si seguimos viajando por el mismo camino, obtenemos el mismo resultado.
«Seguimos obteniendo el mismo resultado. Tenemos que cambiar cosas porque no nos está ayudando a avanzar. Creo que son receptivos a ello y lo trataremos en privado durante los próximos, probablemente no la próxima semana, pero en particular después de la próxima carrera, para intentar ver cómo podemos hacer que las cosas sean diferentes a nivel procedimental, de modo que no pueda volver a ocurrir lo mismo.
«Creo que los chicos de la fábrica están haciendo un trabajo realmente estupendo. No estamos ejecutando de forma tan limpia como podríamos. Desde luego, no tan bien como lo hacen ahora los otros equipos. Pero en algunos momentos de la temporada sí lo estábamos.»
Ejecutar órdenes de equipo es una propuesta complicada para Ferrari, dado el estatus de Leclerc dentro de la organización. Se entiende que su entorno fue clave en el nombramiento de Vasseur, tras convencer a la alta dirección de que era necesario un cambio de régimen cuando Mattia Binotto era jefe de equipo.
Pero si los compañeros de equipo se quitan puntos entre sí, el daño puede ir más allá de la carrera por el título de pilotos. El trofeo de constructores puede ser menos importante para los aficionados, pero el orden de ese campeonato determina la parte de los ingresos comerciales que corresponde al equipo. Por tanto, la indisciplina puede tener un efecto directo en el balance.
«Creo que se reduce a las reglas de enfrentamiento», dijo Hamilton.
«Cuando estaba en Mercedes, teníamos una regla de enfrentamiento por escrito. En realidad nunca lo tuvimos demasiado mal. Quizá momentos conmigo y Nico [Rosberg] un par de veces. Pero la mayoría de las veces fue bien.