Los Minnesota Timberwolves amargaron una noche histórica de Victor Wembanyama, que batió el récord de tapas en los Playoffs de la NBA, con un inesperado triunfo 104-102 ante los San Antonio Spurs en el arranque de las semifinales de la Conferencia Oeste.
Wembanyama firmó una tremenda actuación defensiva con 12 tapas, borrando la anterior mayor marca de 10 que compartían Mark Eaton (1985), Hakeem Olajuwon (1990) y Andrew Bynum (2012). El fenómeno francés completó un inusual triple-doble con los 11 puntos y 15 rebotes que también registró, además de cinco asistencias.
En ataque, sin embargo, Wemby estuvo muy desacertado con una serie de 5-17 en tiros de campo y de 0-8 en triples en su esperado primer duelo de postemporada frente a su compatriota y mentor Rudy Gobert, quien terminó con 7 puntos y 10 rebotes. «Tengo que empezar por tomar y meter tiros, usar mejor mi energía. La he usado mucho en un lado de la cancha. En ataque también he gastado energía en cosas que no le sirven a mi equipo, es culpa mía», dijo un autocrítico Wemby en rueda de prensa. «Tenemos que hacerlo mejor. Tenemos 48 horas para encontrar soluciones y las vamos a encontrar, no tengo ninguna duda», aseguró el gigante de 2,24m de altura.
Flamante Jugador Defensivo del Año, Wemby colocó su undécima tapa a falta de ocho minutos y 29 segundos para el final del partido, cuando el marcador señalaba una ventaja mínima de 82-81 para su equipo. Pero los Wolves, que ya sorprendieron a los Denver Nuggets en primera ronda, no dejaron de luchar siguiendo el ejemplo de su estrella, Anthony Edwards, que volvió a la pista tras una recuperación exprés de una hiperextensión de su rodilla izquierda.
El escolta, que se perdió los dos últimos juegos ante Denver, contribuyó al triunfo con 18 puntos en 22 minutos jugados desde el banco. «Me sentí muy bien. No creo que tenga ninguna limitación. Estoy disponible para lo que el entrenador necesite de mí», aseguró Edwards ante la prensa.
Edwards, Randle y Mc Daniels, los tres mosqueteros de los Wolves
El ala-pívot Julius Randle, con 21 puntos y 10 rebotes, y el alero Jaden McDaniels, con 16 y 5, fueron también clave para los Timberwolves, que impusieron su mayor experiencia en Playoffs tras dos años seguidos llegando a las Finales de conferencia.
Los Spurs, que llevaban seis años fuera de la postemporada, tuvieron una última jugada para quedarse con la victoria después de que llegaran a estar por debajo 104-98 a 49 segundos del final.
Una volcada de Wembanyama y una bandeja en contragolpe del novato Dylan Harper acercaron a solo dos puntos a los texanos. El propio Harper capturó después un rebote con siete segundos en el reloj y asistió a Julian Champagnie, que falló el triple ganador sobre la chicharra. El joven Harper fue con 18 puntos el máximo anotador de los locales, que el miércoles hospedarán también el segundo episodio de esta serie en la que partían como claros favoritos.
New York Knicks 137 (1) – Philadelphia Sixers 98 (0)
Los New York Knicks arrollaron este lunes a los Philadelphia 76ers por 137-98 en el Madison Square Garden y se impusieron en el primer asalto de las semifinales del Este gracias a un enorme acierto en el tiro de los de Mike Brown y un espectacular juego de Jalen Brunson.
La estrella de los Knicks lideró a los de Nueva York con 35 puntos y tres asistencias (12-18 en tiros de campo) para comenzar con ventaja las semifinales de Conferencia antes unos 76ers que tiraron la toalla al descanso ante la superioridad neoyorquina.
Lo secundaron OG Anunoby (18 puntos, 7-8 en tiros de campo), Mikal Bridges (17 puntos, 7-10 en tiros de campo) y Karl-Anthony Towns (17 puntos, 7-11 en tiros de campo) en un partido donde todos los miembros del quinteto inicial de Nueva York, incluido Josh Hart (8 puntos), estuvieron a la altura del encuentro.
Los Knicks llegaban a semifinales tras despachar a Atlanta en seis partidos con la victoria más holgada de la historia de la franquicia (140-89): 47 puntos de margen al descanso (récord NBA en postemporada) y una ventaja de 61 puntos en el tercer cuarto. Por su parte, los 76ers venían de dar la sorpresa en el séptimo partido en Boston, después de que los de Filadelfia remontaran una serie en la que llegaron a estar 3-1 por debajo.
El Madison Square Garden palpó la tensión inicial de la semifinal de conferencia. Tanto Nueva York como Philadelphia se trataron con respeto, sin conceder prácticamente nada en los instantes iniciales de encuentro. Tras diez minutos de juego, el marcador había cambiado hasta diez veces de lado, muestra de la igualdad sobre la pista. Joel Embiid, que fue recibido con cánticos hostiles por parte de la hinchada local, tardó más de cinco minutos en sumar sus primeros puntos de la noche.
En Nueva York, una aparatosa caída de Karl-Anthony Towns hizo que Mitchell Robinson se convirtiera en protagonista inesperado en el arranque. El pívot suplente fue blanco de varias faltas de los 76ers para forzar sus errores de tiro libre y falló en todos sus cuatro intentos.
El foco de los Knicks se centró en su estrella, el 11 de Nueva York firmó un primer cuarto sensacional con 14 puntos (6-9 en tiros de campo). Gracias a él y a los triples de Miles McBride y OG Anunoby, los Knicks cerraban una ventaja de 8 puntos tras el primer cuarto.
Un segundo cuarto para ampliar la diferencia
Sin Brunson en pista por descanso, Karl-Anthony Towns volvió al parquet, ya recuperado de su caída, y se echó el equipo al hombro. El dominicano, nacido en Nueva Jersey, acaparó el juego ofensivo y aglutinó rebotes en defensa y en ataque. Los 76ers no encontraron reacción suficiente para unos Knicks que les arrollaban cada vez más según avanzaba el partido. Solo Paul George mostraba rebeldía, con un acertado 3 de 4 en triples. Los Knicks siguieron a lo suyo y se fueron a vestuarios con una sorprendente ventaja de 23 puntos y 74-51 en el marcador, la segunda mejor anotación de la historia de la franquicia al descanso en Playoffs solo por detrás de los 83 puntos anotados en su último partido ante Atlanta.
Brunson metió 27 puntos en la primera mitad y se convirtió en el segundo jugador de la historia de la franquicia en lograr tantos puntos al descanso en postemporada.
El segundo tiempo casi que sobró…
Tras el descanso, los Knicks no aflojaron el ritmo y siguieron ampliando la distancia respecto a Philadelphia con un brillante acierto en sus tiros de campo (72,2 %) que permitió a los de Mike Brown llegar al último cuarto a media máquina con una ventaja de 31 puntos (109-78).
El entrenador de Philadelphia, Nick Nurse, apenas dio minutos en toda la segunda mitad a Embiid, que terminó el partido con 24 minutos en pista, mientras que el puertorriqueño Jose Alvarado, nacido en Brooklyn, sumó 5 puntos, un rebote, una asistencia y un robo. Hasta 14 jugadores de Nueva York anotaron, récord de más diversidad en los puntos en la historia de la NBA.
En Philadelphia, Paul George fue el máximo anotador con 17 puntos, Embiid aportó otros 14 y Tyrese Maxey (13 puntos), Kelly Oubre Jr. (12 puntos) y VJ Edgecombe (12 puntos) también registraron dobles dígitos.
Después de llevarse Nueva York el primer partido y poner el 1-0 en esta semifinal de Playoffs los Knicks volverán a recibir a los 76ers en el Madison Square Garden el próximo miércoles.
El programa para este martes
*20 hs (hora argentina), Detroit Pistons – Cleveland Cavaliers
*21.30 hs (hora argentina), Oklahoma City Thunder – Los Angeles Lakers
Mercedes se mantiene con la puntuación máxima de cuatro victorias tras cuatro grandes premios de Fórmula 1, aunque la competencia estuvo significativamente más cerca en Miami que durante los tres fines de semana de carrera previos a la pausa de abril.
McLaren, Ferrari y Red Bull Racing viajaron a Florida con importantes mejoras, mientras que Mercedes tiene previsto su primer gran paquete del año para el Gran Premio de Canadá en Montreal.
Se espera que aporte más rendimiento a Kimi Antonelli y George Russell, aunque todavía hay otra área de mejora: las salidas.
Durante la primera vuelta de los tres fines de semana de carrera iniciales de 2026, el líder del campeonato Antonelli ya había perdido un total de 18 posiciones. En la salida de la carrera sprint en Miami, se sumaron otras seis posiciones a ese total y, durante la carrera principal, dos más.
El jefe del equipo Toto Wolff dejó claro después que los pilotos no podían hacer nada al respecto en Miami, pero que desde la perspectiva del equipo las malas salidas deben abordarse rápidamente.
«No es en absoluto culpa suya», dijo Wolff cuando fue preguntado por Motorsport.com. «Creo que hoy y ayer fue un error del equipo. Y es que, todos lo sabemos, simplemente no es lo suficientemente bueno.
«No estamos haciendo un trabajo lo bastante bueno para darles una herramienta en sus manos, ya sea el embrague o las estimaciones de agarre.»
Toto Wolff no está feliz con las salidas de Mercedes en 2026
Photo by: Hector Vivas / Formula 1 via Getty Images
Hablando con Sky Sports Alemania, Wolff incluso describió las salidas hasta ahora como «no aceptables» para un equipo que aspira a ganar ambos títulos mundiales este año. «Necesitamos solucionarlo; llevamos demasiado tiempo observando esto.»
En los fines de semana de carrera iniciales, Mercedes todavía tenía suficiente ventaja para compensar las malas salidas. Sin embargo, Wolff admite que eso no puede continuar indefinidamente mientras la competencia sigue progresando.
«Y somos los únicos que, digamos, no estamos haciéndolo bien ahora mismo desde hace algunas carreras», añadió. «Simplemente tenemos que profundizar aún más e intentar entender cómo podemos solucionarlo, porque coincido contigo en que las diferencias no son lo bastante grandes como para pasearse hacia el atardecer. Y por lo tanto no puedes fallar en las salidas.»
La red de seguridad de la FIA no está diseñada para ayudar a los equipos con malas salidas
Wolff sabe que la solución debe venir del propio equipo Mercedes, ya que la FIA no planea hacer más cambios en el procedimiento de salida.
Esto también es políticamente delicado, ya que Ferrari – mediante elecciones deliberadas como un turbo más pequeño – tiene una ventaja competitiva en las salidas y lógicamente no quiere renunciar a ella.
En Miami y también en Montreal, la FIA está probando un sistema de seguridad con una «detección de salida de baja potencia» que identifica cuándo los coches muestran una «aceleración anormalmente baja» después de soltar el embrague. En ese caso, se activará automáticamente un despliegue limitado del MGU-K para garantizar un nivel mínimo de aceleración.
La FIA ha aclarado que esto no resolverá los problemas de salida de ciertos equipos, sino que está destinado principalmente a prevenir situaciones peligrosas, como cuando Franco Colapinto evitó por poco a Liam Lawson tras su mala salida en Australia.
No servirá como salvavidas para equipos como Mercedes, dijo el director de monoplazas de la FIA, Nikolas Tombazis, a un grupo selecto de medios, incluido Motorsport.com, la semana pasada.
«Dejamos claro que, en primer lugar, no se supone que esto sea un mecanismo por el cual la gente se vea, digamos, siquiera tentada a hacerlo a propósito para salir beneficiada», explicó Tombazis. «Así que esto convertiría una salida desastrosa en una mala. No convertiría una mala en una buena.»
Por lo tanto, mejorar las salidas sigue siendo, junto con el primer gran paquete de actualizaciones para Montreal, un tema que ocupa un lugar prioritario en la lista de Mercedes.
Ocho victorias, un empate y dos derrotas, 25 puntos sobre 33 posibles, segundo en su zona en el torneo local y primero en su grupo en la Copa Sudamericana manifiestan una cosecha inobjetable para cualquier equipo del mundo, más todavía si ese equipo vive el inicio de un ciclo como lo es el de Coudet en River. Pero en la caída ante Atlético Tucumán, que hacía casi 500 días que no ganaba de visitante, el Monumental se retuerce, hay impaciencia, vuelven los silbidos y manda el hartazgo.
Hace casi tres años, desde el título con Demichelis en la Liga Profesional 2023, que el River que sale a una cancha de fútbol no es el River que quiere su gente y el que se vio tantas veces en la primera era Gallardo y en aquel comienzo de Micho. Tres años en los que se fue el castigado ex marcador central, volvió el Muñeco (o su estatua) y se hicieron inversiones millonarias en distintos mercados de pases que terminaron en eliminaciones fáciles de la Libertadores, caídas insólitas en su cancha y tener que jugar la Sudamericana después de una década. Inversiones y decisiones que hoy, aquí y ahora, quedan desnudas en medio de la nieve…
Salvo su arquero Beltrán, que apareció como por arte de magia por la lesión de Armani, y sus marcadores laterales Montiel y Acuña, River es deficiente puesto por puesto. No hay garantías en los supuestos titulares y no hay recambio con los suplentes. Deben aparecer los Freitas, los Silva, los Pereyra, los Ruberto o los Meza para tapar agujeros que no les corresponden.
En el medio, Coudet hace lo que puede con su particular estilo y no miente cuando habla en público (y aseguran, tampoco en privado). Desde este jueves en Venezuela, su River, ese River que heredó, se jugará su futuro en lo internacional y, luego, en los mata-mata del Apertura. Partidos en los que debe aparecer lo que este equipo no ha mostrado en tanto tiempo: juego, temperamento y determinación.
Sucede cada vez que los argentinos (y no solo los argentinos) deben visitar la altura. La altura profunda, temida, casi desconocida. La altura sudamericana. El cuentito volverá a repetirse más temprano que tarde.
Se hablará de los riesgos de la hipoxia, de esa disminución de oxígeno en los tejidos y en las células del cuerpo que golpea. Se recordará el siempre latente intento de la FIFA de prohibir el fútbol en aquellos lugares donde las nubes se mezclan con el césped. Se pondrán sobre la mesa, del otro lado del mostrador, casi como un tratado de derecho geopolítico y de defensa, aquellas frases de un tal Diego Armando Maradona al bancar al pueblo boliviano con aquel aplaudidísimo “ustedes tienen que jugar donde nacieron…”.
En fin, nada que ya no se haya dicho pero que regresará religiosamente a nuestros oídos cuando Always Ready reciba este martes desde las 21.30 hs a Lanús en un partido crucial, para unos y otros, por la 4° fecha de la Libertadores.
El Granate en su viaje a Bolivia. (foto Prensa Club A. Lanús)
Si sonaban las alarmas en el Hernando Siles de La Paz, a 3600 metros sobre el nivel del mar, ni hablar de la localía en El Alto, ciudad populosa -segunda del país detrás de Santa Cruz de la Sierra-, casa también de la selección de Bolivia, a 4090 msnm. La Banda Roja, tal como se conoce a Always, se mudó al Coloso del Norte en 2018 y allí, en el estadio municipal de Villa Ingenio (con capacidad para 25.000 espectadores), se había hecho fuerte con seis triunfos en seis presentaciones en clave Conmebol, en sus torneos internacionales. Y chapeaba el facto.
“Es la fortaleza más temida del fútbol sudamericano. Un volcán humano. Supera en altitud a todos los estadios del planeta. La delgada atmósfera de El Alto reduce el rendimiento aeróbico de los rivales en hasta un 30%…”, jura todavía -y asusta- el club, en su propia cuenta oficial, sobre su ventaja natural. Sin embargo, los ecuatorianos de Liga de Quito le arrebataron este año sobre la hora (1-0), en el debut copero, ese temible 100% de eficacia.
Con la Cordillera de los Andes de fondo, el estadio Municipal de Villa Ingenio, en El Alto boliviano, espera por Lanús a 4090 msnm.
El Alto se supone un sitio hostil para los forasteros pero lleno de vida -aunque también de muerte- para los locales. En los últimos 30 años duplicó la cantidad de habitantes y va camino al millón. Entre el aeropuerto internacional y el teleférico que facilitó el vínculo entre paceños, se transformó en una ciudad popular, accesible y dinámica. Las migraciones internas llevaron a la urbanización express. De hecho, la propia Villa Ingenio -donde se levantó en 2017 esa cancha que deja ver la Cordillera de Los Andes- no tiene más de 50 años. Tomó su nombre de un antiguo ingenio minero donde se trabajaba el oro y el estaño.
El progreso poblacional, la nueva modernidad con los cholets (esas casas y edificios coloridos de varios pisos con diseños extravagantes), se mixturó con familias de origen aymara y con el resguardo de la tierra. La zona, por caso, fue cruento foco de resistencia en la llamada Guerra del Gas, la venta del recurso a Estados Unidos, vía Chile, que terminó en 2003 con 81 fallecidos y cientos de heridos en una feroz represión que todavía homenajea a sus héroes.
Una mujer en El Alto durante el último 1 de Mayo en un acto organizado por la Central Obrera Boliviana.
De regreso al fútbol, después de varias visitas a Bolivia, desde la década del ’50 hasta hoy, y a sus distintos escalones, lo más cerca del cielo que tocó Lanús ocurrió en la Sudamericana 2024, cuando a 3399 msnm el Granate le ganó 2-0 en Cusco, Perú, a Deportivo Garcilaso con goles de Walter Bou y Marcelino Moreno. Antes, por la Libertadores 2014, supo derrotar por 2-0 en Torreón, México, a Santos Laguna a 1120 msnm. No mucho más. Sin embargo, jamás subió ‘tan arriba’. Todo un desafío. Y se sabe, no solo será cuestión de hipoxia: a mayor altitud, la temperatura desciende principalmente porque la presión atmosférica es menor, lo que provoca que el aire se expanda y se enfríe.
Así las cosas, el Senahmi (Servicio Nacional de Meteorología e Hidrografía) boliviano ya pronostica para este martes algo menos de 10° para la noche, en el horario del partido, y solo 4° para el pitazo final. Aunque semejante introducción, en realidad, sirve para evocar en estas líneas aquella tarde en la que Lanús transpiró -obra y gracia de la naturaleza- en el ambiente más inhóspito en lo que va de sus 111 años de historia, más allá de la altura. ¿Sabías acaso que Lanús jugó sobre la nieve?
El Alto.
Una gira que terminó en Alemania y de una manera impensada
Ayer, hoy y siempre, y mucho más en el fútbol argentino, las giras han servido para ganar en fama -nacional e internacional- pero, básicamente, para ganar un manguito extra. Eso implicaba muchas veces dejar a los torneos locales en un segundo plano y, a la hora de retomarlos, caerse a pedazos porque las piernas ya no daban para más después de un exagerado desgaste. Así y todo, eran riesgos que se corrían a gusto. El dinero hace mover el mundo y, entre fines de 1951 y principios de 1952, Lanús se movió a Europa. Al punto que pasaron Navidad y Año Nuevo en el Viejo Continente.
No era un mal equipo, para nada. Contaba con cracks de la época como Juan Héctor Guidi, León Strembel, Nicolás Daponte, Tito Alvarez Vega, Osvaldo Gil, y hasta dos refuerzos paraguayos del club Atlántida de Asunción, Bonifacio Alcaraz y Obdulio Sosa, fichados ad hoc. El presidente Juan Bautista Besse estaba a cargo de la delegación y el grupo era comandado por José Volante, hermano de Carlos, otro integrante del plantel.
Recién ascendido a Primera después de un año en el Ascenso, había acabado la temporada 1951 en el quinto lugar tras haber terminado la primera rueda en lo más alto de la tabla. La gira fue un buen modo de recaudar fondos para pagar los premios adeudados del título de la Primera B en 1950. Según la investigación del historiador Néstor Bova en el tomo I de Centenario Granate (1915-1964), “el resultado de l a gira arrojó un beneficio de 230.000 pesos de la época aunque a su vez costó padecer importantes lesiones a algunos de los futbolistas titulares”.
El obsequio de Rot-Weiss Essen a la delegación de Lanús en agradecimiento por la visita. (foto Prensa Museo Granate)
El viaje se cocinó en primavera y se ejecutó en verano. Verano argento, invierno europeo. La organización cambió de planes mil veces sobre la marcha. La negociación de los cachets hicieron las cosas más complejas. Según lo estipulado, serían 13 amistosos, con un partido en España contra Racing de Santander y otro en París ante un rival a designar. Al final, fueron 11 en un mes y moneditas con un juego fuera de lista: en Roma, ante la Lazio, que incluyó una visita del plantel al Papa Pio XII en el Vaticano.
Fue también un bardo: hubo encuentros en jornadas sucesivas, con menos de 24 horas de descanso; hubo un bache de 19 días sin matches, solo con entrenamientos gusto a nada. Igualmente, también hubo cruces hoy envidiables frente a Sporting Lisboa, Benfica, Porto, Fenerbahce, Besiktas, Galatasaray y hasta con la selección de Bélgica que jugaría poco más tarde el Mundial 1954.
El sábado 9 de febrero, tres días después de jugar en Bruselas y casi con las valijas preparadas, quedaba el último compromiso antes de subir al avión de vuelta con cuerpos totalmente extenuados. Fue cuestión de hacer unos 250 kilómetros por ruta desde la actual capital de la Comunidad Económica europea para encontrarse con un escenario totalmente inesperado…
Lanús y una visita a una helada ciudad destruida por la Segunda Guerra Mundial
La oferta llegó desde Essen, ciudad trabajadora fundada en el año 845 y situada sobre el rio Ruhr, parte del estado de Renania del Norte-Westfalia, uno de los 16 del territorio alemán pero a unos 60-70 kilómetros de la vieja Holanda. Centro de carbón y acero, de allí lo de Capital de la Energía, supo ser la ciudad minera más grande de Europa. La Segunda Guerra Mundial significó un antes y un después: la ciudad fue arrasada por la Fuerza Aérea Británica (con la ayuda norteamericana) y apenas si quedaron dolorosos escombros. Fue en 1943 un objetivo prioritario por sus fábricas de acero y armamento, especialmente Krupp, productora de tanques, artillería y municiones.
Para la fecha en que recibió a Lanús, Essen se encontraba en plena reconstrucción. El famoso Plan Marshall favorecía la recuperación industrial y de aquel lugar en ruinas, ya poco quedaba. Lo único que no cambiaba era la naturaleza de las cosas. La altitud media, por caso, era (y continúa siendo, claro) de 116 metros sobre el nivel del mar. El asunto pasaba por otro lado: el frío. Y algo más…
El elenco de Essen que hizo las veces de anfitrión del Granate fue Rot-Weiss Essen, los Rojiblancos según la traducción literal y según sus colores de toda la vida. Fue fundado el 1 de febrero de 1907 aunque recién llevó ese nombre después de varias fusiones (nació, por caso, como SV Vogelheim). Hoy por hoy, los también conocidos como RWE, lejos del glamour, pelean por un lugarcito en la 2.Bundesliga, la segunda categoría germana, después de 20 temporadas de espera. Sin embargo, recién comenzada la década del ’50, eran sensación en la región. Y en Europa también.
“Fue un equipo increíblemente popular en esa época de posguerra. En esos años, incluso, llegó a jugar 145 partidos internacionales. Aquellos fueron los momentos más gloriosos del club. En 1952 fue campeón del Oeste; en 1953, se quedó con la Copa de Alemania; y, en 1955, con el torneo nacional después de ganarle la final al FC Kaiserslautern por 4-3 ante 76.000 espectadores. Por ese título, se convirtió en el primer representante alemán en la Copa de Campeones de Europa (actual Champions), donde fue eliminado en primera ronda ante el Hibernian escocés (0-4 y 1-1)”, le contó Georg Schrepper, el historiador del club, a .
El RWE contaba en sus filas con Helmut Rahn, quien fuera autor del gol triunfal para la victoria de Alemania sobre Hungría en la definición de la Copa del Mundo Suiza 1954, el Milagro de Berna. Ese era el rival de Lanús, ni más ni menos. Pero apareció otro de la galera en el estadio Hafenstraße. O casi…
“Aquel fue un invierno bastante normal en Essen y la región del Ruhr. Meses típicos. Temperaturas promedio de 0°/-1°, que rondan el punto de congelación, y de una cantidad de nieve en la superficie de unos diez centímetros que cubren el suelo. El día del partido con Lanús, según los informes de la época, no fue la excepción. De hecho, se jugaron varios encuentros ese fin de semana con el mismo clima…”, le cuenta vía Zoom a Linda Heinrichkeit, la Jefa de Redacción del Westdeutsche Allgemeine Zeitung, el WAZ, diario nacido en 1948 y todavía referencia periodística en la zona.
Mención a Lanús en la revista partidaria del Rot-Weiss Essen.
En la misma línea, Schrepper contó que dos semanas antes de enfrentar al Granate, “el RWE había jugado contra el SpVgg Erkenschwick en un campo completamente helado. Los jugadores se resbalaban por todas partes. Prácticamente se deslizaban por el campo. Sus tacos de goma no tenían agarre. Helmut Rahn incluso se quitó los botines, queriendo jugar descalzo, pero el árbitro se lo prohibió. Los de Erkenschwick fueron más astutos: y se untaron resina en la suela. Ganaban 5-0 el primer tiempo. Cuando el Essen hizo lo mismo, descontó pero acabó con una derrota por 6-4…”.
La prensa enamorada de Lanús: “Magia a la vista”
La importancia que le daba el Rot-Weiss Essen a sus partidos internacionales era manifiesta. El partido frente a Lanús fue anunciado en diciembre y sería parte de una programación invernal que incluía también juegos ante el Hajduk Split yugoslavo, el Liverpool inglés y el Besiktas turco. Enfrentar a un equipo argentino no era cosa de todos los días. Por eso, el RWE decidió postergar para el Jueves Santo su partido de campeonato ante el Fortuna Düsseldorf.
Fotos del amistoso entre Rot-Weiss Essen y Lanús. (foto Prensa RWE)
El encuentro se pactó para el sábado 9 de febrero de 1952, a las 15.45 hora local, en el estadio de la Calle del Puerto. Sus terrenos, hoy por hoy, resultan ser la playa de estacionamiento de su moderno estadio. En aquel entonces, era una linda y modesta cancha para unos 25.000 espectadores aunque las inclemencias del tiempo, contra el Grana, permitieron la presencia de alrededor de 10.000 según las crónicas de la época.
En la previa fue todo camaradería, al punto que la dirigencia local le entregó a su par bonaerense un jarrón con el escudo grabado de la ciudad que actualmente puede ser visitado en el Museo Granate que enaltece la sede social del Club Lanús (Avenida 9 de Julio 1680). Además, los capitanes Gottschalk y Strembel intercambiaron banderines en el campo de juego.
En un momento, la cancha cambió nieve por barro. (foto Prensa RWE)
Más allá de la goleada recibida (5-1), la prensa alemana quedó impactada por el fútbol propuesto por el Granate, incluso a pesar de no poder hacer pié en un terreno rara avis, tapado por la nieve. La tradicional revista futbolera Kicker, aseguró que “los sudamericanos ofrecieron una actuación sobresaliente, incluso en un terreno inusualmente cubierto de nieve. Todo el ingenio de su fútbol tan bello: magia para la vista”. También argumentaron positivamente acerca de las potencialidades de Lanús a pesar del resultado.
La revista deportiva Kicker destacó la visita de Lanús a Essen para enfrentar al Rot-Weiss.
“El juego estaba condenado al fracaso porque al partido le faltaba el objetivo final: marcar goles. Aunque los visitantes jugaron de forma muy ofensiva, incluso el central aparecía constantemente frente al área del Essen, apenas lograron disparar al arco porque todo estaba amontonado en un espacio muy pequeño frente al área rojiblanca. Estas deficiencias tácticas no hicieron que la defensa del Essen tuviera demasiadas dificultades. Los dos extremos internacionales Daponte y Vivas destacaron para los argentinos, quienes completaron una increíble cantidad de carreras y brillaron con actuaciones artísticas”, explicaron desde el medio gráfico que llevó el partido a su portada.
(foto Prensa RWE)
Por su parte, el diario local NZE (Neue Ruhr Zeitung) encontró en el clima reinante la explicación del resultado. “ Los artistas del balón argentinos del Club Atlético Lanús sufrieron una derrota bajo una tormenta de nieve y un frío intenso. El resultado tiene aún más peso dado que los sudamericanos se presentaron como futbolistas perfectos y altamente cualificados, que recordaban mucho a sus compatriotas de Rosario en cuanto al control físico y del balón, y que hasta ahora habían tenido un desempeño brillante en Europa…”, escribieron en sus distintas ediciones diarias.
Osvaldo Gil fue el autor del empate parcial en el minuto 22 pero los alemanes llegaron en ventaja (2-1) al entretiempo. Un Lanús sin cambios resistió al clima y al cansancio como pudo pero, en el último cuarto de hora, recibió tres goles en 9′ a pesar de contar en el arco con Alvarez Vega.
Rot-Weiss Essen vs Lanús en la tapa del NRZ.
Así y todo, a pesar de la goleada, fue considerado por el periodismo como un Spitzenmannschaft, algo equivalente a ‘equipo de élite o de punta’. “El clima inusual le causó grandes dificultades a Lanús durante su presentación en Essen. Los invitados de ultramar habían tomado todas las precauciones contra la tempestad de nieve y demostraron ser futbolistas perfectos y altamente cualificados”, cerró el jornal la primera y única presentación del Granate en territorio alemán.
Casi dos meses más tarde, el elenco del Sur del Gran Buenos Aires debutó por el campeonato local en San Martín frente a Chacarita y derrotó 3-2 al Funebrero (doblete de Catoira y Martínez) y repitió en el otoño suburbano a ocho de aquellos 11 jugadores que cayeron en la nieve germana.
La portada del Westdeutsche Allgemeine con la cobertura de Rot-Weiss Essen vs Lanús.
La síntesis de un partido histórico para el Granate
Rot-Weiss Essen 5: Heinz Kwiatkowski (Peter Budzinski); Heinz Hinz, Werner Goebel; Paul Jahnel, Heinz Wewers, Clemens Wientjes; Helmut Rahn, Kurt Zaro, August Gottschalk, Werner Cornelissen (Willi Köchling), Bernhard Termath (Fritz Abromeit).
Árbitro: Adolf Loser (Essen, juez habitué de la Oberliga West).
Cancha: Stadion an der Hafenstraße
Público: 10.000 espectadores.
(foto Prensa RWE)
El guiño de Perón, Pelé socio honorario y un cementerio propio, pero el ascenso…
Dos años después del amistoso sobre la nieve, el Rot-Weiss -todavía con Rahn como figura- viajó a Sudamérica como parte de otra gira que no tuvo en cuenta (como devolución de gentilezas) a Lanús, aunque sí a Independiente y a San Lorenzo.
Su paso por la Argentina se mantiene en su memoria: tras 37 horas de viaje con distintas escalas, llegaron a Ezeiza, dejaron las cosas en el hotel, y salieron de raje para Avellaneda para jugar contra un Rojo que lo esperaba con la delantera de la Selección ((Micheli, Cecconato, Bonelli, Grillo y Cruz) y que entró a la cancha con la bandera alemana. Fue 3-1 para los germanos, que no perdonaron.
A tal punto fue rimbombante su visita al país que, después de dejar una ofrenda floral en la tumba de Evita, se reunieron con Juan Domingo Perón. Y el meeting duró tanto que perdieron el vuelo a Montevideo. ¿Qué hizo el General para reparar la situación? Puso a voluntad su avión privado para cruzar el Rio de la Plata y jugar ante Peñarol en tiempo y forma…
El Rot-Weiss que se consagró campeón después de haber jugado el amistoso ante Lanús en Essen.
El fulgor de los Bergeborbeckers -nombre del distrito del noroeste de la ciudad donde se encuentra su estadio- duró solo algunos años más. El Rot-Weiss fue partícipe de la primera edición (1963-64) de la Bundesliga y en 1971 le dijo adiós para siempre a la máxima categoría alemana de una manera particular. Llegó a ser líder en la fecha 3 aunque acabó la temporada con 13 partidos sin ganar y afectado por un escándalo de arreglo de partidos que lo tocó de costado pero lo perjudicó. ¿Quién estaba involucrado en el asunto? El Schalke 04, cuya cancha se encuentra a diez kilómetros nomás.
En su visita a la Argentina, el plantel de Rot-Weiss Essen visitó al presidente Juan Domingo Perón. (foto Prensa RWE)
(foto Prensa RWE)
El tiempo lo convirtió en un club distinto dentro de la zona. Distinto en todo sentido. En 2005, le dieron a Pelé el carnet 23101940 de socio honorario; en 2013, creó un equipo oficial para competir en una liga regional que estaba compuesto por jóvenes que cometieron delitos, fueron consumidores de drogas, e incluso con alguna enfermedad mental; y, en 2019, consiguieron un ala especial en el cementerio de San Mateo para sus hinchas fallecidos. De fútbol, poco. Solo buenas intenciones de regresar a lo más alto. Hoy, a dos fechas del final del torneo de la 3.Liga, está cuarto aunque con chances de volver a Segunda. Eso sí, cuenta su gente, que en la ciudad ya no nieva como antes…
La búsqueda de información de sobre información del amistoso entre Rot-Weiss Essen y Lanús fue noticia en Alemania.
Un saque lateral generó una disputa desmedida entre el técnico de Vélez, Guillermo Barros Schelotto, y el de Newell’s, durante el partido que el Fortín y la Lepra igualaron 1 a 1 en el Amalfitani. La queja del Melli por la tenencia de la pelota generó una reacción del DT visitante, al punto que debió intervenir el juez central, Luis Lobo Medina, para calmarlos.
Con la reanudación del juego, tras discutir con el cuarto árbitro, Kudelka aplaudió con ironía al Melli.
Mirá el video
Los técnicos de Vélez y Newell’s discutieron con ironías por una jugada.
En el estadio estuvo Martín Palermo, compañero de Barros Schelotto en su etapa de jugador Boca. Este lunes fue el cumple de su amigo y quiso estar cerca.
El partido correspondió a la novena fecha del Apertura, que se jugó última en la fase de grupos porque cuando se debía disputar la dirigencia del fútbol argentino resolvió un lockout en repudio a la determinación de la Justicia de convocar a declaración indagatoria al presidente de la AFA, Claudio Tapia, al tesorero de la entidad, Pablo Toviggino, y tres dirigentes más. En ese contexto, la pelea Melli-Kudelka no parece tan absurda…
El resumen del partido
Vélez ante Newells.
Foto: FOTOBAIRES
Fecha 9 Torneo Apertura Liga Profesiona
Vélez – Newell’s, fecha 16 del Torneo Apertura. (Foto: Prensa Newell’s).
Podría haber sido histórico y en un marco definitorio. Jugar contra tu padre y tu tío. Un enfrentamiento diferente. Todo esto, no va a existir, o por lo menos, no en los playoffs del Torneo Apertura 2026. Gimnasia, el equipo de Nicolás Barros Schelotto, va a visitar en los octavos al Vélez de Guillermo y Gustavo.
Lo que pudo ser
El 10 de Gimnasia, llegaba al enfrentamiento como una de las máximas figuras del equipo con sus tres asistencias y tres goles. Pero en el momento más importante del año para el Lobo, no va a decir presente: ante Argentinos, en el cierre de la fase regular, el hijo de Guillermo llegó a la quinta amarilla.
Nicolás Barros Schelotto, es una de las figuras de Gimnasia.
Como si fuera un regalo de cumpleaños para los mellizos, quienes el 4 de abril festejan su aniversario de vida, su hijo y sobrino les dio un pequeño detalle, que, en la previa, le puede sumar mucho a Vélez y restar de más a Gimnasia.
Lo que si es cierto, es que este cara a cara familiar no hubiera sido el primero. En 2025, más precisamente en la fecha 15 del Torneo Clausura, jugaron en el Bosque Gimnasia ante Vélez. Por un lado, Guillermo como entrenador y por el otro Nicolás, su hijo, que disputaba su tercer partido como profesional. En ese momento el resultado fue para el más joven: el Lobo venció por 2-0 al Fortín.
Tras ese encuentro, que va a quedar por siempre marcado en los recuerdos de la familia, Guillermo dijo: “El hecho particular del debut de mi hijo es un sueño que le toca vivir a él. Como padre me pone muy contento, pero capaz que en este momento no tengo la tranquilidad para hablar de lo que vivimos con mi familia». Desde ese día, nunca más se dio este duelo familiar. La oportunidad era en estos octavos, que sin Nicolás, pero sí con Guillermo y Gustavo Barros Schelotto, se va a jugar el domingo 10 de abril en el estadio José Amalfitani.
Otras caras conocidas
Los reencuentros que si se van a dar en el partido entre el Lobo y el Fortín son los de Bautista Barros Schelotto, sobrino de Guillermo y Gustavo, y el de Ariel Pereyra, hoy técnico de Gimnasia, que en su momento fue la mano derecha de los mellizos como entrenador asistente.
Ariel Pereyra, fue ayudante de Guillermo Barros Schelotto.
En levantada, con hambre y ganas de hacer historia. Gimnasia quiere que su actuación en el Torneo Apertura de que hablar. Se enfrenta al tercero de la zona, que no pierde hace cinco duelos. Es sin dudas, uno de los partidos más llamativo de los cruces. Que tiene todos los condimentos, salvo uno: Nicolás Barros Schelotto no va a estar presente en el duelo ante el equipo de su padre y tío.