
Después del Gran Premio de Mónaco, Lewis Hamilton e Isack Hadjar aún tuvieron que temer por sus puestos en el podio. Ambos pilotos quedaron bajo la lupa de los comisarios tras el final de la carrera, porque durante una fase de Safety Car posiblemente habían infringido las distancias prescritas respecto al coche de delante.
Tanto Hamilton como Hadjar fueron investigados porque presuntamente dejaron por momentos más de las diez longitudes de coche permitidas respecto al auto que iba delante. Una infracción de la normativa correspondiente de la FIA podría, en el peor de los casos, haber supuesto sanciones posteriores y, con ello, haber tenido consecuencias para el resultado de la carrera.
Pero al final tanto el piloto de Ferrari como el piloto de Red Bull salieron sin consecuencias. Hamilton pudo conservar su segundo puesto, Hadjar su sorprendente tercera posición y con ello el podio en Monte Carlo.
Acusación idéntica contra ambos pilotos
Las investigaciones contra Hamilton y Hadjar se desarrollaron de forma casi idéntica. En ambos casos, los comisarios habían recibido informes de la dirección de carrera según los cuales los pilotos durante la fase de Safety Car posiblemente habían dejado una distancia demasiado grande respecto al coche de delante.
Según el reglamento, los pilotos detrás del Safety Car no pueden mantener en principio más de diez longitudes de coche de distancia. La norma pretende evitar que se formen huecos mayores y que el grupo se estire en la resalida.
Para los comisarios, la situación fue en un primer momento lo bastante seria como para investigar oficialmente ambos incidentes. Para ello se evaluaron datos de posición, vídeos, telemetría, información de cronometraje, mensajes de radio y grabaciones onboard. Sin embargo, el resultado fue favorable para los pilotos.
La FIA remite a una excepción de seguridad
En su justificación, los stewards remitieron a una interpretación ya existente de la norma, que había sido comunicada previamente por la dirección de carrera.
Según esta, la dirección de carrera ya había explicado en un evento anterior que, por motivos de seguridad, se aceptaría un cierto margen de tolerancia. El trasfondo es la exigencia especial de los modernos coches de Fórmula 1 durante las fases de Safety Car.
En estas situaciones, los pilotos no solo deben mantener sus neumáticos a temperatura, sino al mismo tiempo llevar a cabo procesos complejos relacionados con la unidad de potencia y la gestión de energía. Para ello necesitan ocasionalmente espacio adicional respecto al vehículo que va delante.
Los comisarios hicieron referencia expresa a esta línea ya conocida de la dirección de carrera y por ello llegaron al mismo veredicto en ambos casos: «No further action» – no más medidas.
Red Bull vuelve a quedar en el punto de mira
Sin embargo, el fin de semana de carrera de Hadjar no quedó completamente sin una anotación en el expediente de la FIA. En paralelo apareció otro informe del Delegado Técnico, que se refería a su Red Bull.
Según este, miembros del equipo habrían realizado durante una interrupción de la carrera trabajos en el vehículo de Hadjar que no están permitidos según el artículo B5.14.4.a del Reglamento Deportivo.
El informe deja constancia de que mecánicos del equipo habrían trabajado a las 16:55 en el coche número 6. Sin embargo, cuando la FIA preguntó, los trabajos se detuvieron de inmediato. Además, el coche fue devuelto a su estado original sin que se hubieran sustituido piezas.
El Delegado Técnico remitió entonces el incidente a los comisarios.
Por qué también este caso terminó de forma leve
Que Hadjar acabara aun así en el podio ya muestra cómo terminó el asunto. Los stewards no vieron motivo suficiente para una sanción deportiva que hubiera afectado al resultado de la carrera. Fue decisivo que los trabajos se detuvieran de inmediato y que no se sustituyera ni modificara permanentemente ningún componente.
Así, una tarde inicialmente angustiosa para los pilotos del podio terminó finalmente sin consecuencias. Hamilton y Hadjar tuvieron que superar varias investigaciones, pero pudieron marcharse de Mónaco con sus trofeos y los correspondientes puntos del campeonato del mundo.

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