La victoria en el Gran Premio de Gran Bretaña del pasado fin de semana supuso casi un momento de alivio para Charles Leclerc, que llevaba tiempo buscando respuestas a los cambios de configuración introducidos tras la carrera sprint, en un intento por recuperar las sensaciones que había perdido con el SF-26. Es una victoria que tiene un significado mucho más profundo de lo que sugiere su sonrisa en el podio, mientras su mirada se posa en un trofeo que parece casi lastrado por las difíciles semanas que ya ha dejado atrás.
Este ha sido el año de una revolución técnica, y adaptarse a la nueva normativa no ha sido nada sencillo, ni siquiera para los propios pilotos. Al acercarnos al ecuador de la temporada, las nuevas reglas siguen imponiendo dinámicas de conducción que resultan casi antinaturales, como levantar el pie del acelerador antes de la línea de meta para gestionar la energía eléctrica, tal y como hizo Mercedes en Silverstone.
Ha sido una temporada de cambios y, en lo que respecta a Leclerc, hay un tema subyacente que, aunque ha pasado algo desapercibido, sigue resultando intrigante: su cambio de enfoque respecto al software del volante. Esto supone una revolución significativa, ya que desde su primer año en Ferrari hasta el final de la temporada pasada, Leclerc siempre había mantenido exactamente la misma configuración, salvo ajustes mínimos.
Esa configuración, incluso por aquel entonces, ya lo diferenciaba claramente de Sebastian Vettel y del piloto que le precedió en ese asiento, Kimi Raikkonen. Mientras que el cuatro veces campeón del mundo prefería tener tanta información como fuera posible en la pantalla en un diseño muy condensado, Leclerc ya había optado en 2019 por una pantalla limpia e intuitiva, con datos grandes, fácilmente legibles y directos.
Este fue un diseño que el monegasco mantuvo hasta finales de 2025 y que también adoptó Carlos Sainz durante sus años en Maranello, con solo pequeños retoques para ajustar la disposición de ciertos elementos según sus preferencias. A diferencia de otros equipos, Ferrari concede a sus pilotos un cierto grado de libertad para encontrar una solución que se adapte realmente a sus necesidades y preferencias. Lewis Hamilton ha presionado para tener una versión similar a la que utilizó durante tantos años en Mercedes, solicitando además cambios en el propio volante.
El nuevo software del volante de Leclerc: 2025 frente a 2026
Foto: Motorsport.com
Sin embargo, el caso de Leclerc resulta especialmente interesante porque supone su primera modificación verdaderamente sustancial desde que se convirtió en piloto de la Scuderia en 2019. Por supuesto, se podría suponer que se trata de una necesidad impuesta por el nuevo reglamento, pero no es exactamente así: la mayoría de los equipos, salvo pequeños ajustes, han mantenido una configuración muy similar a la del ciclo técnico anterior, tanto en lo que respecta al software como al propio volante.
Como era de esperar, Hamilton también ha conservado una configuración del volante muy parecida a la que utilizó el año pasado con las antiguas unidades de potencia híbridas, añadiendo solo algunos elementos, como la gestión en tiempo real del MGU-K. En el caso de Leclerc, sin embargo, la revolución de 2026 parece haber sido, sobre todo, una oportunidad para rediseñar su software, que ahora es profundamente diferente al del pasado.
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Un nuevo diseño de los datos y el indicador del MGU-K
El primer cambio importante se refiere a la disposición de la información. Mientras que hasta el año pasado los datos se presentaban de forma clara y muy visible, ahora se han reorganizado por completo en el : muchos parámetros, como la velocidad, las revoluciones del motor, las vueltas completadas y restantes, o el equilibrio de frenos, se han desplazado hacia la izquierda dentro de pequeños recuadros.
Esta reorganización ha liberado espacio en el centro para las temperaturas de los neumáticos (que se muestran comparadas con un valor de referencia) y las temperaturas de los frenos, a las que hasta el final de la temporada pasada se accedía mediante botones en una página secundaria, al tiempo que se muestran de forma destacada la marcha actual y el modo de motor seleccionado, ajustables mediante el selector giratorio central del volante. Para 2026, sin embargo, hay otras dos novedades muy interesantes.
Tal y como destacó Motorsport.com a principios de 2026 al analizar el volante de McLaren, Ferrari también ha introducido una barra lateral vertical en el lado derecho de la pantalla, que muestra claramente al piloto cómo está funcionando el MGU-K. Cuando la barra se extiende hacia arriba, el MGU-K está activo y suministra energía al sistema. Cuando la barra se desplaza hacia abajo y se vuelve roja —por ejemplo, al frenar o al final de las rectas durante el «superclipping»—, el MGU-K se encuentra en modo de recuperación, recuperando energía.
Uso del MGU-K por parte de Leclerc
Foto: Motorsport.com
También se ha modificado el sistema que indica al piloto cuánto tiempo puede utilizar el «boost» (que le permite atacar o defenderse aumentando brevemente la potencia eléctrica). Ahora hay cinco pequeños puntos rojos que ayudan al piloto a controlar cuánto tiempo puede activarlo, dado que el «boost» tiende a consumir una gran cantidad de energía en tan solo unos segundos.
Hay un indicador específico del turbo para las salidas de carrera
Es justo decir que la salida de la carrera también desempeñó un papel decisivo en la victoria de en Silverstone. Las decisiones técnicas de Ferrari y la optimización de su electrónica han convertido al SF-26 en uno de los monoplazas más eficaces en la salida desde la primera carrera en Melbourne, lo que ha sido crucial para garantizar un rendimiento constante en una fase en la que muchos rivales han tenido dificultades.
Sin el apoyo del MGU-H de la y con la restricción de que el motor eléctrico no pueda activarse por debajo de los 50 km/h, poner en marcha el turbo y llevarlo a su rango adecuado de revoluciones se ha vuelto significativamente más complejo este año. Para aumentar la seguridad y ayudar a aquellos fabricantes que tienen dificultades en este aspecto. Pero, ¿cómo saben los pilotos cuándo el turbo está listo y ha alcanzado su rango óptimo de revoluciones?
Aunque cada equipo tiene su propio método, Ferrari utiliza un indicador progresivo codificado tanto con una escala porcentual hasta el 100 % como con un sistema de tres colores (rojo, blanco y verde, donde el verde indica que el turbo está listo). Se trata de una función sencilla, pero crucial, que garantiza que el piloto sepa en todo momento si el sistema se encuentra en el rango correcto antes de la salida, sobre todo teniendo en cuenta lo importante que se ha vuelto este aspecto este año.
El nuevo software del volante de Leclerc para la salida de carrera
Foto: Motorsport.com

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