Max Verstappen afirma que, en la sesión de clasificación de Spielberg, habría actuado igual que George Russell, pero critica la actuación de la dirección de carrera tras su accidente y exige que se tomen medidas cuando un piloto estropea la vuelta a otros.
El accidente del piloto de Red Bull en Austria el pasado fin de semana provocó una situación polémica. Verstappen se salió de la pista en la curva 9 en la Q3, poco antes del final, y provocó una bandera amarilla.
Aunque el piloto de Mercedes George Russell tuvo que pasar por el lugar del accidente, el británico se hizo con la pole position porque, a pesar de un pequeño salto, fue lo suficientemente rápido como para batir el mejor tiempo de Lewis Hamilton registrado hasta ese momento.
Mientras que su compañero de equipo, Kimi Antonelli, abandonó su vuelta, Russell se percató de la situación y recibió elogios por su astucia: «Me parece legítimo que el piloto aproveche la situación en su beneficio. Probablemente yo habría intentado hacer lo mismo», admite Verstappen antes de la carrera de Fórmula 1 en Silverstone. «Así son las cosas»
Max Verstappen, Red Bull Racing
Photo by: Peter Fox / Getty Images
Su crítica va en otra dirección: «No debería estar permitido, o debería ser imposible, terminar así una vuelta», afirma.
Muchos pilotos —siempre que no se llamen George Russell— opinaron tras la clasificación que una simple bandera amarilla no era suficiente para un accidente de ese tipo. Solo así pudo Russell terminar la vuelta. Con bandera roja o doble amarilla, la vuelta habría sido automáticamente nula; con bandera amarilla, basta con un pequeño levantamiento del acelerador en el momento adecuado para cumplir los requisitos.
¿Se necesita otra norma para las banderas amarillas?
Precisamente esta norma ambigua y su interpretación son objeto de debate una y otra vez. «Ya he tenido esta discusión muchas veces, porque tenía la sensación de que algunos pilotos se mueven bastante cerca de ese límite», afirma Verstappen.
«Creo que todavía no tenemos del todo claras estas cuestiones en el caso de una simple bandera amarilla. Por ejemplo, cuánto hay que reducir la velocidad, o en el caso de una doble amarilla. Porque algunos reducen más la velocidad que otros. Uno lo hace bien, otro mal. Es un tema muy complicado», afirma el neerlandés.
Esto también complica las cosas a la dirección de carrera: por un lado, la seguridad debe ser, por supuesto, la máxima prioridad; por otro, tampoco se quiere privar innecesariamente a los pilotos de la oportunidad de completar su vuelta de clasificación.
«La tendencia es siempre terminar la vuelta, siempre que no se trate de un accidente muy grave», explica Carlos Sainz, quien, en ese caso, habría previsto al menos una doble bandera amarilla. Y es que: «Cuando se trata de seguridad, incluso al intentar terminar la vuelta, a otro Red Bull se le podría romper el alerón trasero y acabar chocando en el mismo punto…»
En este contexto, resurge de nuevo otro debate: ¿debería ser sancionado un piloto que arruina la vuelta a otros —ya sea de forma intencionada o no?

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